"A mí no me ha politizado nadie"

M.G
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"A mí no me ha politizado nadie" - Foto: Yolanda Lancha

El presidente de la Audiencia Provincial de Toledo, Manuel Gutiérrez Sánchez-Caro, cesa en el cargo por jubilación tras catorce años como presidente. Explica las necesidades, sus vivencias y habla de la situación actual de la Justicia.

A la funcionaria Mariola no le va a sonar el teléfono para atender al presidente de la Audiencia Provincial, preocupado por si ha pasado algo cuando él no trabaja. Manuel Gutiérrez Sánchez-Caro se jubila tras catorce años en el cargo y una dilatada carrera que comenzó en 1976. Esta semana se ha despedido de los compañeros, del resto de funcionarios con los que ha compartido días buenos, malos y regulares, como ocurre en una administración de Justicia con tantas necesidades, y de esa imponente sala de juicios que tantas veces le ha sentado frente a los acusados. También esta semana ha firmado el acta de cese en Albacete, que aún no se ha llevado a casa, y otra en en Toledo antes de cerrar la puerta de su despacho para empezar a tener tiempo libre, algo que no está en su agenda desde hace muchos años.

¿Qué balance hace de estos 14 años como presidente de la Audiencia de Toledo?
Cuando entré aquí lo hice con mucha ilusión y con muchas ganas de hacer cosas. Unas las he hecho y otras no he podido pero no ha sido por falta de ganas, más bien por falta de medios. Por ejemplo, he conseguido mejorar la distribución de despachos, aunque no se ha realizado la reforma del edificio. En 2007 hubo una partida importante, pero aquello se lo llevó la burbuja inmobiliaria y ahora, según me dijo la gerente hace un mes y medio, se va a volver a intentar arreglar la Audiencia, pero yo ya no lo voy a ver como presidente, aunque espero hacerlo, al menos, como ciudadano.
El edificio está muy mal y hace falta una dotación presupuestaria importante. La carpintería tampoco está bien, lo único que está más o menos bien son los despachos de la primera planta, ya que hubo una reforma cuando yo ya estaba como presidente, pero la planta baja hay que reformarla y adaptarla a las necesidades de la planta judicial actual.

Al margen de las mejoras estructurales del edificio, ¿qué se le ha quedado en el tintero?
Lo que he pretendido siempre es que aquí se trabajara en condiciones y no hablo únicamente de la Audiencia, también de los juzgados porque era necesario que su situación mejorara. Siempre hemos chocado con la cercanía de Madrid, las comisiones de servicios, las enfermedades y nunca hemos podido tener la provincia con jueces titulares al completo, siempre ha habido que echar mano de la bolsa de jueces sustitutos. Hay quien lo hace mejor y peor, ponen buena voluntad, pero la situación ideal es que todos los juzgados de España estén servidos por jueces titulares. Es un muro contra el que chocamos todos los presidentes de las Audiencias.

En tantos años de dedicación en la Audiencia tendrá muchas vivencias, ¿no?
Cada juicio es una anécdota y un mundo distinto, pero no suelen ser anécdotas jocosas, más bien tristes. La verdad es que tengo dos espinas clavadas todavía con dos sujetos que condenamos -en los dos creo que fue sentencia mía- que desaparecieron. Uno de ellos en un juicio con jurado por asesinato, que más tarde anuló el Tribunal Superior, y volvió a repetirse, pero el sujeto se marchó y todavía sigue por el mundo sin que se le haya detenido. Y te produce tristeza que un asesino confeso y condenado por sentencia firme esté campando por ahí.
También hubo otro, un ciudadano que cometió una multiviolación con abusos sexuales con la hija de su pareja, algo horroroso, y le íbamos a condenar, pero la sentencia era muy complicada y se tardó cuatro o cinco días en poner y aquel sujeto se nos escapó y sigue en rebeldía y en paradero desconocido. En uno de los dos casos había cumplido ya la prisión preventiva y en el otro la Audiencia se encontró con ese ciudadano sin más.

Ha ejercido como presidente tres  mandatos en la Audiencia, una larga trayectoria. ¿Pero le hubiera gustado ocupar algún puesto más antes de jubilarse?
No. He tenido la suerte de empezar en Badajoz, luego me vine a Castilla-La Mancha, a Villarobledo, y luego aquí. Soy de Toledo, pasé mi infancia en Santa Olalla, me casé y vivo en Torrijos, salvo estos años como presidente de la Audiencia que he compaginado domicilio también en Toledo. He estado en el sitio que me ha gustado estar y estoy contento.

¿Y un juez con tanta dedicación y tantos años de servicio va a saber estar jubilado?
Sí, sin la menor duda. Ahora habrá que ver si se acostumbran los demás a tenerme todo el día (risas). A los jueces también hay que aguantarlos.

¿No se plantea seguir ligado a la Audiencia como juez emérito? En ocasiones ha tenido alguno echando una mano debido al exceso de trabajo.
Ya no existe. Desde que se amplió la jubilación hasta los 72 años desapareció la figura del juez emérito. Además, tampoco vendría. He tenido una etapa muy bonita y muy larga y he ejercido durante 42 años, nueve meses y veintiún días, como dice la carta del Ministerio de Hacienda que me ha mandado para cesarme.

Los juzgados y la Audiencia continúan con muchas necesidades.
Sí, muchísimas. El Consejo de Ministros quiere aprobar el nombramiento de un quinto magistrado para la Audiencia y la creación de un juzgado más para Toledo, pero todo esto añade un parche. La sección Segunda de la Audiencia de Toledo ha tenido 732 asuntos y la Sección Primera, 1.658 el año pasado, más del doble. ¿Por qué? Llevamos cláusulas suelo también e hipotecas y supone un disparate de trabajo, con lo que se está duplicando el trabajo en las secciones.Y al irme yo, la Sección Primera se queda con tres magistrados hasta que entre el nuevo presidente y la segunda con cinco. Por tanto, sería muy necesaria la creación de la sección tercera y deberían tomarse las medidas necesarias para dividir las jurisdicciones en civil y penal, contando y dotando con los magistrados que sean necesarios -uno o dos más- con arreglo a la estadística de las secciones.
En mi opinión, deberían ser dos secciones civiles y una penal, aunque esta última tendría que estar reforzada porque tiene sala y se lleva mucho tiempo... Pero todo esto se lo dejo ya al que venga.

Pero la actividad de la Audiencia depende también de la situación que haya en los juzgados.
La Audiencia siempre depende de los juzgados. En Penal los asuntos graves  entran cuando los juzgados concluyen la investigación y en civil estamos revisando las sentencias que ponen los jueces. Así que si un juzgado funciona muy bien y pone más sentencias que otro que está saturado llega más o menos trabajo porque hay más posibilidades o menos de recurrir las sentencias.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha aprobado nuevos módulos de carga de trabajo, que   no estaban actualizados desde 2003.  ¿Sirve para algo si después el Ministerio de Justicia no crea los juzgados necesarios a pesar de la saturación permanente?
En la Audiencia Provincial los sobrepasamos con mucho. Hay un juez en la provincia que está por encima del 200%, Juan Ramón Brigidano, el titular del Mercantil. Yo estoy en el 140% y los magistrados de la Audiencia están entre el 125 y 175%. Cuando salen los módulos de carga de trabajo los miramos simplemente por curiosidad.

Sigue la batalla de jueces y fiscales por una larga lista de reivindicaciones y mejoras. Se va a jubilar  justo antes de esos tres días de paros convocados a principios de marzo.
A ver si algunas se consiguen. La situación es grave para nosotros y somos un poco los olvidados.

De las once propuestas que se piden al Ministerio de Justicia, ¿cuáles son las más necesarias?
La revisión permanente, por ejemplo, es importante, pero también la dotación de medios para que tengamos la posibilidad de que esto funcione porque no hay cosa más triste. Imagina que a vosotros os faltara el papel para imprimir el periódico, pues es lo que está pasando aquí y nos falta la posibilidad de que esto funcione adecuadamente.
No podemos poner más sentencias. Si ponemos 600 o 700 te dicen que tienes que poner mil. ¿Y qué hago? ¿No duermo? Y ya no es que te lo paguen porque mientras tenemos posibilidades de vivir dignamente no somos peseteros, pero haces comparaciones con otros sueldos de por ahí y te sorprendes... Y si comparas las responsabilidades de unos y de otros comprendes las protestas. Al fin y al cabo, yo ya soy jubilado y no entro en eso.

También se está pidiendo la paralización del expediente digital. ¿Tan mal funciona?
Todas las cosas tienen sus comienzos y sus finales y pretender que empiecen perfectamente bien es imposible. El expediente digital está muy bien hecho con sentido común. Una  reclamación de propiedad, por ejemplo, se basa en documentos, y en este caso ver un plano y examinarlos físicamente es importantísimo, pero ahora te lo dan escaneado y el juez tradicional está acostumbrado a la inmediación absoluta del documento, pero ahora estamos en manos de quien escanea, lo haga bien o mal.
También hay defectos en el expediente digital en cuanto a la nomenclatura. ¿Cómo se ordena para el juez que tiene que resolver con garantía y sin necesidad de abrir cada documento para verlo? Es fácil, es una cuestión de organización y tenía que venir programado en el sistema informático, son cuestiones técnicas. Aun así, el expediente digital tiene sus ventajas.
El expediente digital va muy ligado siempre a la jurisdicción civil y nunca se ha hablado de la penal. Esa inmediación con la prueba, un arma, por ejemplo, ¿cómo quedará? Imagino que todo se irá perfeccionando y puliendo. Llevamos únicamente dos años y algo con la firma electrónica y aunque protestamos mucho en su momento en Castilla-La Mancha hay que reconocer que ahora funciona perfectamente.

Siempre hablamos de que faltan jueces, fiscales y  personal en los juzgados, pero casi nunca se hace referencia a la posible falta de medios en las Fuerzas de Seguridad del Estado en su relación con la Administración de Justicia.
Ellos tienen más medios que nosotros y es una cuestión de presupuestos. Con nosotros los cuerpos y fuerzas de seguridad funcionan muy bien, casi excelentemente bien, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil. Y hay una estrecha colaboración. También es verdad que quienes están en contacto con ellos son los jueces de instrucción y los fiscales, no la Audiencia.
Y lo mismo ocurre con la actuación de los médicos forenses, es ejemplar. Son unos profesionales como la copa de un pino y tenemos una gran confianza en ellos por su objetividad, pero están como olvidados, pero son muy importantes.

Hubo un proyecto hace dos o tres años que pretendía que la instrucción la llevasen los fiscales en lugar de los jueces, pero se guardó en el cajón. ¿Deberían llevarla los fiscales?
No lo sé, pero preferiría que la llevasen los fiscales, pero no es tan sencillo como decirlo porque la estructura judicial española está pensada para que la instrucción la lleven los jueces y se tendría que dar una vuelta de 180 grados a todo. ¿Se debe llevar a cabo? A lo mejor sí, pero con tiempo.  

¿La ley del jurado ha tenido los resultados esperados?
Para mí.. sí. Del jurado me ha sorprendido el sentido común de la gente en todos estos años. Pero también me ha sorprendido por la dureza  porque es bastante más duro que un juez. Y es que el juez no nace, se hace y al tiempo que se hace vas modelando la comprensión, la conducta, el ponerse en lugar del otro... El jurado viene una vez y no vuelve a venir. He podido celebrar unos veinte juicios con jurado desde el año 95 y nunca me ha defraudado una decisión. Sin embargo, alguna vez he tenido que decirles que la pena la pone el juez porque alguno ha intentado aplicar agravantes que no vienen en el escrito de acusación.
Me acuerdo de un caso de un asesinato en el que el jurado me obligó, ya que te limitas a poner en palabras jurídicas lo que te dice el jurado, a aplicar una agravante de ensañamiento que no existía porque el hombre estaba muerto y no te puedes ensañar con un muerto. Y tuve que poner aquello y decir que el jurado se había empeñado a pesar de las explicaciones que se le había dado al jurado sobre la figura del ensañamiento. Cuando llegó al Tribunal Superior de Albacete lo revocaron.

Hubo un caso muy sonado aquí de una señora mayor acusada de matar a su marido tras años sufriendo malos tratos y el jurado la declaró inocente.
Eso entra dentro de la condición humana. Está absuelta y no voy a entrar en si debió o no ser condenada, tampoco en si tenía que haberla juzgado un tribunal popular o uno de derecho. Eso sí, en su momento nos chocó la decisión del jurado porque era contraria a la doctrina reiteradísima del Código Penal y de los tribunales.  Pero esto es así y si aceptamos el funcionamiento de un órgano cuando se equivoca también tiene sus medios de corrección a través de los recursos que están establecidos en el ordenamiento jurídico.

¿No se cansa de escuchar que la Justicia está muy politizada?
Cuando llegué  a la presidencia de la Audiencia en La Tribuna salió una página en la que yo decía :‘En mi Audiencia no entra la política’. A mí no me ha politizado nadie. Si que me ha pedido algún favor gente que no sabe lo que es esto, pero se responde que no educadamente y ya está.

¿Tampoco ha recibido presiones?
No, tampoco. No he tenido nunca una presión de nadie. Soy un cargo de confianza, me ha nombrado quince años un consejo... He pasado distintos consejos y me han ido renovando... Por algo será...

¿Le gustaría que el Consejo General del Poder Judiicial, al menos en la elección de sus miembros, no estuviera politizado?
Hay que buscar sistemas. Las afirmaciones grandilocuentes son muy fáciles, pero habrá que ver cómo se despolitiza un consejo. ¿Si lo eligen los jueces? Es una posibilidad, pero también choca lo que dice el político, que el CGPJ lo elige el Congreso de los Diputados que, a su vez, lo elige el pueblo. Que el CGPJ debería tener la menor correlación posible con la política con mayúsculas sí, pero no sé cómo se hace.

¿Qué está ocurriendo en el Supremo con las hipotecas?
Es un tema nuevo. Al Supremo no le vas a enseñar como se resuelve una reivindicatoria porque lo lleva haciendo desde siempre, pero aquí está resolviendo de nuevas, con lo que hasta que siente una doctrina la opinión se irá sedimentando. Además, la Justicia está hecha por hombres.

Y mujeres...
Claro. Estamos en lo de siempre con el tema de los magistrados y las magistradas. Hay compañeras que les daba lo mismo, pero otras que luchan por el as de magistradas. Yno lo entiendo porque tan magistrados son unos como otros. ¿Hay alguna diferencia entre la señora juez y la jueza? Pero que cada uno lo llame como quiera.

¿Cómo lleva eso de que en la calle se diga que la Justicia no es igual para todos?
Esa  frase la oyes tú, la oigo yo y cualquiera. Cuando la oigo separo la justicia civil de la penal porque hay diferencias, ya que la segunda es una justicia que se basa en datos objetivos y en que los hechos estén probados, pero en la civil la dirección del proceso, entre comillas, te viene dada por las partes y tú valoras de lo que te han entregado las partes, y la forma en la que te presentan las cosas tiene su incidencia. También pienso que todos los litigantes tienen algo de razón, así que darle la razón o quitársela al 100% es dificilísimo, pero nuestra misión es juzgar, examinar todo y valorarlo conforme a la ley.  Y luego aciertas o desaciertas... Ypara eso también están los tribunales superiores

Como toledano... ¿Le hubiera gustado que la Justicia hubiese solucionado la problemática del río Tajo, ya que los políticos no son capaces de hacerlo?
No. Cuando llegué a Toledo a firmar, al presentarme a las oposiciones en el año 75, ya había un expediente sobre la suciedad del Tajo. Se ha archivado y desarchivado veinte veces. El Tajo es un problema de aguas abajo y si aguas arriba viene contaminado aguas abajo se contaminará mucho más. La solución no está en Safont, está 70 kilómetros más arriba y únicamente se puede solucionar con medidas políticas porque un juzgado no puede prohibir radicalmente un vertido.

¿Qué consejo le daría al próximo presidente de la Audiencia de Toledo a pesar de que todavía no se sepa quién optará al puesto?
Que lo lleve con mucha ilusión. Hay que venir también con idea de lo que se quiere hacer, se consiga luego o no. Yo, al menos, vine así. También hay que preocuparse por los compañeros y tratar de que los compañeros estén a gusto y que los jueces de la provincia realizaran su trabajo en condiciones. Aquí hay un gran compañerismo.