El cuartel requiere modificaciones en cadena

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El terreno elegido en la Vega Baja solo admite uso terciario y debe cambiar a dotacional y los derechos urbanísticos de Defensa tienen que moverse de sitio

Carteles aparecidos en Vega Baja en contra del cuartel. - Foto: Yolanda Lancha

El concejal de Urbanismo, anunció ayer que el traslado del cuartel Guardia Civil requiere que el Ayuntamiento de Toledo modifique las calificaciones del suelo. Resulta que el terreno elegido en la Vega Baja solo admite uso terciario (estaba pensado para unos grandes almacenes) y debe modificarse a uso dotacional. De forma paralela hay que compensar al dueño (el Ministerio de Defensa) sus derechos urbanísticos en otro sitio (sin determinar aun). Y, para que la operación salga redonda, el terreno que ocupa la Benemérita en la actualidad (dotacional) debe recalificarse para uso residencial (la idea del Ayuntamiento es levantar allí viviendas para jóvenes). José Pablo Sabrido espera que todo este trajín no «desgaste» al Gobierno municipal.
El (también) vicealcalde confirma que no hay alternativa a la Vega baja por tres razones: el suelo está disponible, es el sitio que quiere la Guardia Civil y también lo desean los vecinos para mantener cierta vitalidad en el barrio. «Bebe estar ahí, y ahí estará», cumpliendo la legalidad y respetando la arqueología, afirma.
En cuanto a las críticas del PP municipal yéndose al Congreso de los Diputados a pedir una información que les podía haber facilitado el Ayuntamiento (pero no le consta que lo hayan solicitado) opina que «cada uno gasta su tiempo como quiere».
Quien diseña el proyecto de la construcción es el Ministerio del Interior (con una partida presupuestaria plurianual) pero todavía hay que ser prudentes porque el boceto definitivo debe tener en cuenta lo que aconsejes (u ordenen) sobre la conservación del patrimonio el Ministerio de Cultura, por un lado, y Joan Busquets, por otro.
Juego político. El Ayuntamiento de Toledo, por su parte, debe tramitar los cambios en el planeamiento urbano y eso significa que las reclasificaciones de suelo tienen que pasar por el Pleno, ser votadas por los 25 concejales y al menos alcanzar una mayoría a favor. Sabrido aspira a la unanimidad pero sospecha que el asunto puede ser utilizado por la oposición: «cuando honradamente» te dedicas a buscar lo mejor para la ciudad «no creemos que pueda suponer desgaste para el equipo de Gobierno»... pero, «si viene, bien venido sea».