Atletismo de verdad

Sergio Miguel
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Vanessa Veiga y Abdelhadi Habassa se llevan una Milla y Legua 'Julio Rey' que volvió a ser un éxito sin olvidarse de los más necesitados

Atletismo de verdad - Foto: Yolanda Redondo

La XV Milla y XII Legua ‘Julio Rey’ volvió a convertirse en el mejor homenaje al atletismo de verdad. El que iguala a todos los competidores y donde los motivos económicos quedan en un segundo plano en favor de los valores del deporte. Solidaridad, cantera y grandes estrellas; la carrera del barrio de San Antón, en Toledo, contó con todos los alicientes para triunfar y concedió sus mayores honores a Abdelhadi Habassa y a Vanessa Veiga, que se llevaron la victoria en las categorías absolutas.
Con la organización de la asociación de vecinos ‘La Verdad’ y la colaboración del CCM-Club Atletismo Toledo y el Patronato Deportivo de la capital regional, la cita comenzó con las categorías inferiores a partir de las 11:00 horas, cuando los atletas de cantera se convirtieron en los grandes protagonistas de la cita en la avenida de Europa.
Sin embargo, todos los ojos estaban puestos en la celebración de las pruebas absolutas, donde la relevancia de los participantes no se resintió a pesar de las dificultades que conlleva organizar una prueba de este calibre. En la Milla, pronto quedó claro que las toledanas iban a llevar la voz cantante, pues Irene Sánchez-Escribano, Vanessa Veiga y Sonia Labrado se pusieron nada más salir a tirar de un grupo donde la gran amenaza era Salima Charki.
- Foto: Yolanda Redondo En la segunda vuelta, sólo Veiga y Sánchez-Escribano seguían manteniendo el ritmo en la cabeza con Charki y Cristina Durán, que también formó parte al comienzo de un cuarteto del que parecía que iba a salir la victoria.
Y este presentimiento se refrendó unos metros después, cuando en una de las curvas cerradas Sánchez-Escribano y Durán perdieron contacto con Veiga y Charki. La capitalina del Adidas se quedaba como única esperanza toledana a una victoria que tuvo que pelear hasta el último metro.
No en vano, hasta la recta final no se pudo adivinar la figura de Vanessa Veiga entrando con ventaja suficiente en la meta como para conquistar la carrera que luce el nombre de su marido.
Por detrás, a Salima Charki no le quedó más remedio que conformarse con el segundo lugar, mientras que la toledana Irene Sánchez-Escribano refrendó subiéndose al podio las buenas sensaciones por las que atraviesa. A un paso del cajón se quedó Sonia Labrado, gracias a una actuación en la que fue de menos a más hasta superar a rivales como Dong Liu y Cristina Durán.

Prueba masculina. En chicos, desde el inicio la carrera se convirtió en un pulso cerrado entre Abdelhadi Habassa y el argeseño Iván Galán. El toledano del Bikila aguantó con pundonor el ritmo del africano, pero tuvo que ceder unos metros a falta de tres vueltas que resultaron fundamentales.
A pesar de que lo intentó, se notó que la distancia no es la que mejor le va al toledano y Galán no pudo reducir la distancia de seguridad que fraguó Habassa, vencedor en la meta de la avenida de Europa. Por detrás, el podio lo completó Juan José Gualo.
Más allá de los resultados de los grandes, hay que quedarse en las sensaciones que transmitió una prueba que pelea cada año contra los elementos por salir a la calle. Tanto que no sólo mantiene su filosofía de promocionar el deporte base y no cobrar inscripciones a los corredores, apoyándose en patrocinios como el de Construcciones Lozoya, sino que saca fuerzas de flaqueza para contribuir con los más necesitados.
Así, se aprovechó la jornada para recoger alimentos y entregarlos posteriormente a familias del barrio de San Antón que se hallan en una situación difícil. Vanessa Veiga también arrimó el hombro y donó la cuantía de su premio a la organización benéfica de Cipriano. De estas acciones deberían aprender algunos para modificar su mensaje. Con poco, se pueden hacer grandes cosas. Se puede ayudar a todos. Y esta carrera no es que pueda, es que debe seguir adelante y merece el mismo apoyo que otras.