Como dos flechas

J. Mario Loeches
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Sonia Labrado y Marcos Valero 'vuelan' en la XXVI Milla Atlética de Toledo

Como dos flechas - Foto: Yolanda Redondo

La vigésimo sexta edición de la Milla Atlética de Toledo reunió a atletas de todas las edades en el paseo de Merchán de la capital. Se trata de una de las pocas pruebas gratuitas de la provincia y sobresale entre las más rápidas. Los 1.609 metros permiten a los participantes ‘volar’ por La Vega y así lo hicieron los ganadores, Sonia Labrado y Marcos Valero, que se impusieron en las carreras absolutas con unos tiempos espectaculares.
En chicas, la integrante del Bikila no se anduvo con tonterías y se puso en cabeza desde el comienzo. Tras el primer paso por meta, con cuatro vueltas al circuito por delante, Gema Hidalgo la siguió a pocos metros, una distancia que fue menguando poco a poco hasta hacerse más amplia. A falta de una vuelta para entrar en meta, la  atleta del Club Atletismo La Sagra no dio su brazo a torcer, pero Sonia Labrado se impuso en 5 minutos y 27 segundos por delante de Gema Hidalgo. Margarita Quintana (CA Fuenlabrada) se subió al tercer cajón del podio. Sin embargo, todas las participantes recibieron un caluroso aplauso de los muchos espectadores que se acercaron hasta el paseo de Merchán.
Inmediatamente después, los chicos de la categoría sénior se colocaron en la línea de salida para protagonizar el plato fuerte de la XXVI Milla Atlética. El corredor de la Asociación Atlética Puerta Bisagra Diego Santaúrsula se dejó ver por las primeras posiciones en el primer paso por meta. No obstante, todo cambió con el paso de los segundos, pues Marcos Valero cogió el mando junto a Gabriel Corrochano. A medida que se sucedieron las vueltas, a una velocidad frenética, Valero se despegó de su rival y tiró hacia adelante hasta entrar en solitario con un magnífica tiempo de 4:30. En ocho segundos apareció Corrochano y la tercera posición se la quedó Marcos González.

- Foto: Yolanda Redondo
Pero la Milla Atlética de Toledo va más allá. Desde las 18:00 horas se lanzaron a la carrera las categorías inferiores, comenzando por los chupetines, que hicieron las delicias de sus padres y de los presentes. No se puede tener más arte con tan poca edad. Y así progresivamente por edades hasta alcanzar a los veteranos, otro grupo de edad con un enorme mérito y en el que lo menos importante era el podio y los tiempos. El objetivo no era otro que reivindicar el atletismo popular en una prueba que ya tiene 26 años de vida.


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