Altercado okupa en Bulas 42 obliga a desplegar diez policías

L.T.
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Los vecinos tuvieron que llamar a los agentes hasta en dos ocasiones. Advierten del aumento de robos durante la última semana

Altercado okupa en Bulas 42 obliga a desplegar diez policías - Foto: Yolanda Lancha

Continúan los altercados en la calle de las Bulas. Cada vez más frecuentes, lamentan los vecinos, desde que se produjo la okupación del número 42. A primeras horas de la madrugada del viernes se produjo una fuerte discusión, con gritos y amenazas, que obligó a movilizar a una decena de policías municipales y nacionales. No fue necesaria finalmente la intervención de los agentes -a los que hubo que llamar hasta en dos ocasiones-, pero el incidente ha contribuido a aumentar el malestar de los vecinos.
No es la primera vez que pasa. Hace unos días, una de las okupas llamó al 112 -la mujer, según parece, se describió a sí misma como «la okupa del 42»- para alertar acerca de una vecina que, supuestamente, la quería matar. No es un hecho aislado. Sobre todo desde que en las últimas semanas ha aumentado la llegada de personas al edificio. Todo empezó en 2017, con una okupa «más tranquila, salvo por las borracheras y la música de madrugada». En la actualidad, hay en el inmueble «entre doce y quince personas».
Entre ellas, la pareja con un niño que protagonizó la discusión de ayer, y que «desde su entrada en mayo, mantiene unas broncas espeluznantes».
Hartos de la situación -que ha trasladado hasta el barrio, incluso, la atención de las cámaras de Telecinco-, los vecinos ya han denunciado. Varios de ellos descartan irse de vacaciones por temor a que puedan okupar su casa. «Hay en el barrio una mujer de noventa años que desde que empezó todo esto no ha vuelto a salir a la calle». No es que los jóvenes abunden en la zona, pero los que había se reunían en la pequeña plaza situada frente al 42, espacio a menudo aprovechado por los guías turísticos para detenerse con los grupos y dar sus explicaciones. «Ahora ya no sale nadie, porque el ambiente se ha vuelto francamente hostil».
Por último, los vecinos advierten de un aumento de robos en la zona. La semana pasada, en un radio de apenas de 50 metros, entraron en la casa de uno de ellos, desapareciendo herramientas y un conjunto de azulejos antiguos; en otra, desapareció el regulador de presión de la toma de agua. «No queremos ser malpensados, pero así están las cosas».