Los turistas ven difícil moverse en coche por Toledo

Jaime Galán
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Los turistas ven difícil moverse en coche por Toledo - Foto: Víctor Ballesteros

Resultaba complicado para muchos de los viajeros decir algo malo de la ciudad de Toledo, pero muchos de ellos consideran que la accesibilidad al centro de la ciudad con sus vehículos es un aspecto que se debería mejorar

Si alrededor de 900.000 son las pernoctaciones que recibe Toledo en un año completo, en torno a 2.400 son las que recibiría de media al día. Evidentemente, estas cifras están repartidas con subidas y bajadas por las diferentes épocas del año, pero lo que está claro es que la ciudad de Toledo vive, y mucho, de las visitas de los turistas. Por eso mismo, no solo hay que escuchar las reclamaciones que los vecinos toledanos puedan tener del estado de la ciudad, sino que viendo estas cifras también sería conveniente conocer lo que piensan los turistas acerca de Toledo, porque al fin y al cabo, ellos son una parte fundamental para que Toledo siga teniendo color día tras día. En las fechas de verano, el calor es uno de los enemigos que estos turistas tienen cuando llegan a Toledo en sus días de vacaciones, sin embargo, ellos mismos tienen claro que para combatirlo ya está el interior de la Catedral, un lugar fresquito en el que, además, se puede observar uno de los edificios más representativos de este país y de la arquitectura gótica.
Se ve que la ciudad de Toledo es tan acogedora para sus visitantes que a estos les cuesta comunicar opiniones negativas sobre el estado de la ciudad. Pese a ello, la mayoría de las críticas iban dirigidas al uso que los propios turistas no han podido realizar de su vehículo. Uno de los inconvenientes es el aparcamiento, a lo que algunos pasajeros consideran «imposible» de encontrar en casi todas las zonas del casco histórico. Los afortunados que sí han podido encontrar un hueco para estacionar su vehículo también se han quejado de la accesibilidad que presenta el centro para llegar a sus destinos en coche. Algunos de ellos han elogiado la buena frecuencia del transporte urbano cuando no tenían pensado usarlo, sino que se vieron obligados a hacerlo al observar «la mala accesibilidad para moverse en los coches». Estas reclamaciones de los turistas desembocan en el precio de los parkings, puesto que muchos de los visitantes consideran que si su coste fuera más barato, ellos no tendrían que dar tanta vuelta con el coche en busca de aparcamiento.
Otro de los aspectos en los que muchos turistas han coincidido en su opinión es el coste que tienen que pagar para disfrutar de los monumentos de Toledo. Para la mayoría de ellos, los precios no les parecen caros, solo que sus quejas van enfocadas al hecho de cobrar entrada en demasiados sitios. Un ejemplo de ello son los museos o iglesias, uno de los principales atractivos de la ciudad y que, al tener tantos, se convierte en un inconveniente para los pasajeros que quieren disfrutar al máximo de todo lo que ofrece esta ciudad. Entre estas reclamaciones destaca la que realizan algunos turistas porque cobren entrada para ver la Catedral. Y es que para algunos de ellos, es comprensible que se haga negocio mediante visitas guiadas o explicativas, pero encuentran más difícil de entender que ellos no puedan ver gratuitamente el interior de una de las construcciones más importantes de la ciudad.
En cuanto a los puntos positivos, la propia belleza de la ciudad es lo que más impacta a muchos de los visitantes de Toledo. Algunos de estos responden directamente que lo mejor que tiene Toledo es la ciudad en sí, pero como argumento refutado suelen hacer referencia a la conservación de los elementos que la hacen ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Concretamente, uno de los turistas habló de la esencia de ciudad antigua que aun tiene Toledo y que otras ciudades de sus características ya han ido perdiendo. Para los viajeros, la diversidad cultural que encuentran en su llegada a la capital castellano-manchega es tan rica que no quieren irse sin perderse un solo detalle, algo que para muchos es realmente difícil. De hecho, lo relacionado con esa «esencia» que aun permanece por las calles del casco histórico también está en la atención que desprenden los comercios toledanos hacia los turistas. Para muchos de ellos, el damasquino local, su artesanía, e incluso, sus productos típicos como el mazapán hacen del paseo por las calles de Toledo un tour comercial diferente al ubicado en otros lugares de España. Si se contemplan las diversas opiniones de los turistas, se puede comprobar que todas están relacionadas con la belleza de Toledo, desde la arquitectura de sus edificios hasta el tren turístico, cuya materia prima es la imagen de la ciudad por diferentes lugares.
La gastronomía es otro de los puntos fuertes que tiene la ciudad para enganchar turistas. A pesar de que Toledo no es una ciudad a la que acudan turistas únicamente para degustar un determinado plato, como por ejemplo Segovia y su cochinillo, sí que puede presumir de que los pasajeros se marchan pregonando la calidad de los platos típicos toledanos. Las carcamusas y, sobre todo, el mazapán son los elementos gastronómicos más mencionados por los turistas a la hora de valorar la gastronomía de la ciudad. Asimismo, algo que muchos turistas han comentado son los diversos restaurantes que presenta la ciudad, en la que puedes encontrarte un poco de todo, desde más asequibles económicamente, a otros de mayor coste. Ante esta diversidad, los turistas destacan que en la relación calidad-precio, la gastronomía toledana está entre los puntos positivos para sus visitantes.
En cuanto a las opiniones realizadas por los turistas, una de las quejas a destacar es la realizada por Isabel Panduro, viajera sevillana que presenta movilidad reducida por una lesión y dirigió su reclamación hacia la avería de las escaleras mecánicas del Miradero. Esta mujer tenía durante su estancia en Toledo una ruta casi obligada por estos peldaños motorizados para acceder al centro de Toledo, debido a que su hotel se encontraba en una de las salidas de las escaleras mecánicas. La reclamación de la mujer consistía en que ella no pudo acceder como habría querido en este trayecto porque dos tramos de bajada de esta vía estaban paralizadas o estropeadas. La propia mujer afirmó que una de las noches tenía contratada una ruta nocturna por Toledo, y pese a la ilusión que tenía por acudir, decidió no hacerlo porque luego no iba a poder bajar adecuadamente en su vuelta al hotel. De esta manera, la mujer afirmó que «no se puede consentir que esta avería dure varios días en una ciudad que recibe tanta afluencia de personas diariamente».