Una vida en 4.000 momentos

I. G. Villota / Toledo
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Su archivo de la Catedral cuenta con 10.000 sermones y 4.000 fotografías digitalizadas del cardenal, que registran instantes como el emocionado último abrazo con el papa Juan Pablo II

El 4 de mayo de 2003 se produjo el último encuentro con Juan Pablo II. - Foto: Archivo Cardenal Marcelo González de la Catedral.

Es una de las figuras más importantes de la Iglesia católica española reciente. Fue arbispo de Astorga (León) donde pasó su juventud. «Fue muy feliz allí», recuerda Santiago Calvo, exdeán de la Catedral de Toledo y su más estrecho colaborador durante 43 años. Después vivió sus momentos más difíciles en Barcelona, donde pasó seis años como arzobispo, el primero que no era catalán. «No se lo pusieron fácil, pero él dejó claro que no se iría hasta que así lo ordenase el papa», explica. 
Después, su destino fue Toledo, la sede Primada de España, quizá con la posibilidad de finalmente marchar a Madrid, algo que no ocurrió. En Toledo pasó su madurez y dejó una obra incalculable en la diócesis. 
En la Iglesia toledana recuerdan que forjó grandes amistades, con la ‘élite’, como con los reyes eméritos, o el presidente José Bono, pero sobre todo con el pueblo, con sus fieles. 
Don Marcelo recibió en 2003 la Medalla de Oro de la región de manos de su amigo José Bono.Don Marcelo recibió en 2003 la Medalla de Oro de la región de manos de su amigo José Bono. - Foto: Archivo Cardenal Marcelo González de la Catedral.De todos esas relaciones, los afectos, y los momentos de don Marcelo durante toda su vida queda constancia en miles de fotografías. El archivo Marcelo González Martín, de la seo metropolitana, del que se encargan Santiago Calvo y José Luis Galán cuenta con 10.000 sermones y 4.000 fotografías digitalizadas, que registran instantes como el emocionado abrazao con el papa Juan Pablo II en su última visita a España en 2003. «El santo padre llevaba horas saludando y casi no se movía, pero fue ver a don Marcelo e hizo el intento de levantarse. Don Marcelo iba de mi brazo y también intentó aligerar el paso. Fue un momento muy hermoso», recuerda Calvo. 
En el archivo también está la foto de la confirmación del rey Felipe VI y sus hermanas, que ofició el purpurado en La Zarzuela en 1978. Está dedicada por los reyes eméritos y los por entonces tres pequeños. 
Pero también otros más cotidianos como visitas a pueblos y parroquias, por ejemplo a La Cabrera, en León, una zona empobrecida cuando dejaba el arzobispado de Astorga o la visita al centro de discapacidad Madre de la Esperanza de Talavera en los años 80, así como a las barracas de Montjuic nada más llegar a Barcelona.