Gutiérrez asume bajar el paro y frenar la despoblación

J.M.
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Gutiérrez asume bajar el paro y frenar la despoblación - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

El presidente de la Diputación aprovechó la investidura para reivindicar de nuevo la necesidad de la elección directa de este cargo y de los diputados provinciales por parte de los votantes

Álvaro Gutiérrez se había preparado un discurso de 20 minutos que contuviera el pasado y el futuro de su labor al frente de la Diputación Provincial. La investidura por mayoría absoluta del socialista, que repite otros cuatro años como cabeza de la institución, sirvió para conocer su máxima preocupación: el paro y la despoblación.
«Nuestros pueblos son el corazón de la provincia de Toledo, y sus gentes son el alma. Y nuestro deber es contribuir a mantener la vida en ellos. Y no hay mejor manera de luchar contra la despoblación que ofreciendo a sus vecinos y vecinas servicios públicos suficientes y de calidad», destacó en la alocución que incidió en «la igualdad de opotunidades» para todos los vecinos «con independencia del lugar elegido para vivir».
En este sentido, Gutiérrez subrayó que pretende conseguir la redistribución de la riqueza en una provincia con una superficie de 15.369 kilómetros cuadrados y 204 municipios. «Donde el desarrollo no se ha producido de la misma manera ni a la misma velocidad. La petición, que está muy relacionada con esa responsabilidad hacia los municipios, especialmente los más pequeños, y el riesgo de despoblamiento que sufren. La que haremos al Gobierno central para que el Estado vuelva a financiar los Planes Provinciales de obras y servicios de la diputaciones».
El presidente de la Diputación aprovechó la investidura para lanzar una reivindicación que ha pronunciado en otras ocasiones. Se refirió a la necesidad de la elección directa del presidente de la Diputación y los diputados provinciales por parte de los votantes. «Es imprescindible en una democracia moderna que los gestores públicos se sometan al veredicto ciudadano y rindan cuentas de su gestión, como mejor manera de evitar la tentación de actitudes impropias de un responsable político», manifestó en el discurso.
La investidura de Gutiérrez discurrió en función de los diputados obtenidos por cada una de las cuatro representaciones políticas presentes en el Salón de Plenos: 15 votos para el candidato del PSOE; 10 para el del PP, Pedro Congosto; uno para el de Ciudadanos, Julio Comendador, y otro para el de Izquierda Unida, Mario García. De tal manera que cada diputado electo votó por el candidato de su partido. Unos optaron por la fórmula de jurar y otros por la de prometer. El único discordante fue el representante de Izquierda Unida, quien dijo: «Por la República y la clase trabajadora». La frase provocó los murmullos entre el público del Salón de Plenos.
A las 12:36 horas, en una sesión iniciada al mediodía, Gutiérrez aceptó el cargo y recibió la medalla, la insignia y el bastón de mando como ofrendas al presidente de la institución. En ese momento, el político se llevó la mano al corazón en señal de gratitud. Un gesto emocionado en medio de su contención, desatada también en el abrazo a su mano derecha en la Corporación, Fernando Muñoz, durante la entrega de las medallas a los diputados.
La alocución incluyó un aspecto más personal de la relación de Gutiérrez con la política: «Soy un enamorado de la política limpia, honesta, sencilla, sincera, cercana, sin artificios ni disfraces, sin subterfugios, sin desvíos de atención. De la política como compromiso social, la que pone a los ciudadanos en el centro de su acción».
Gutiérrez recordó también la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba, el histórico representante socialista fallecido recientemente:«Lo que toca ahora, compañeros, es trabajar, trabajar y después trabajar». Y recurrió también al líder político Nelson Mandela: «Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer bien las cosas». De la propia cosecha de Gutiérrez, el uso en seis ocasiones de la palabra alma para describir el motor de su gestión.