Fraguas, un búnker donde resisten al Covid-19

Belén Monge Ranz
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Los 'robinsones' que habitan este antiguo pueblo y paraje protegido han presentado un nuevo proyecto tras constituirse como asociación 'Fraguas Revive', y esperan que el Gobierno regional se lo admita

Acceso al antiguo pueblo de Fraguas, un paraje en el corazón del Parque Natural de la Sierra Norte ocupado por jóvenes. - Foto: Javier Pozo

En esta crisis sanitaria muchos envidiarían poder estar en un paraje como Fraguas, en pleno parque natural de la Sierra Norte de Guadalajara, pasando el confinamiento por la Covid-19. Mientras en las grandes y medianas ciudades el paso de una a otra fase de la desescalada se espera con temor y esperanza, en el antiguo pueblo de Fraguas, perteneciente al término de Monasterio, sus pobladores han conseguido resistir a la pandemia. El coronavirus ha pasado de largo.  
Una decena de jóvenes, entre los que se encuentran varios de los seis chavales a los que los tribunales condenaron a prisión por un delito contra la ordenación del territorio y a la demolición de este paraje, viven tranquilos, ajenos a este virus. Aislados del mundanal ruido tienen en marcha un proyecto de vida basado en gran medida en el autoabastecimiento. Aprovechan lo que les ofrece el campo y recogen de su huerta tomates, guisantes, patatas, lechugas y fresas, entre otros cultivos. César López es uno de los jóvenes que se ha sumado a este proyecto de vida. Aunque algo reacio por nuestra presencia en Fraguas, sin duda por la sentencia en vía ejecutiva que hay pendiente contra varios de sus moradores, termina por acceder a mostrarnos lo que hacen allí y como están pasando esta crisis sanitaria. La Guardia Civil  también ha hecho acto de presencia para interesarse por ellos pero «sin más», aclara.
César reconoce que el confinamiento en Fraguas no tiene nada que ver con el de la ciudad. «Aquí no llega el virus», afirma cuando le preguntamos y mientras nos muestra el huerto del que se autoabastecen. Bajan a comprar lo que les hace falta  una vez a la semana a Cogolludo pero regresan a su morada, donde viven en comunidad. Tienen claro que sin gente como ellos, que quiera quedarse en el medio rural, la despoblación seguirá su curso en comarcas como esta, donde la expropiación forzosa en la década de los sesenta por parte de lo que era el antiguo Icona provocó la emigración de los antiguos habitantes de Fraguas. Hoy, donde solo había ruinas hay vida y un grupo de jóvenes persiste en su intención de poner en marcha un proyecto de repoblación pese a que hace no tanto algunos de ellos tenían que enfrentarse a los tribunales y están en espera de que se ejecute una sentencia que les condena por ocupación de un territorio protegido y por acometer algunas edificaciones en el mismo.  
La huerta de la que los pobladores de Fraguas se autoabastecen.La huerta de la que los pobladores de Fraguas se autoabastecen. - Foto: Javier PozoParte del problema reside en que su proyecto se ubica en un monte público que está en un parque natural y en las discrepancias entre ser o no ser pueblo como tal. No obstante, aunque han querido empadronarse en Monasterio, aseguran que desde el Ayuntamiento no se lo han permitido.
Así, mientras esperan con cierto temor y prudencia la ejecución de una sentencia que afecta a media docena de jóvenes, siguen pensando que un proyecto en este lugar es viable. En su momento presentaron uno pero poco detallado y preciso frente al que ahora han presentado a la Junta de Castilla-La Mancha. Saben que la situación es complicada pero les gustaría «legalizar»esta nueva propuesta para Fraguas. Lo han hecho de forma conjunta, en comunidad, explica deseoso de que pueda englobarse dentro de los marcos legales. De momento, han constituido la asociación Fraguas Revive como primer paso. Es un proyecto conjunto que contempla una apuesta por la agricultura ecológica, la apicultura, la ganadería extensiva y el aprovechamiento maderero y resinero. Aún no han obtenido una respuesta pero César y otros muchos están se observe con objetividad.
 Varios de los encausados aún siguen en Fraguas. Otros han marchado no muy lejos, a Ujados, cerca de este paraje. Pero todos ellos comparten un modo de vida que les llena y no les gustaría irse de aquí. Aquí no precisan mascarillas ni geles desinfectantes. No se han movido apenas pero no echan de menos nada. Quieren que Fraguas reviva y fijar población en una de las zonas más despobladas de Europa. No desean polemizar porque saben que hay una sentencia firme que no ayuda pero tienen claro, muy claro, que también las leyes pueden cambiarse y que aunque no exista como tal el pueblo de Fraguas, «aquí están los muertos de muchos de sus antiguos habitantes, en un cementerio que recibe aún la visita de algunos de ellos», afirma contundente César.  
Fraguas fue expropiado a sus vecinos en la década de los años 60. Fraguas fue expropiado a sus vecinos en la década de los años 60. - Foto: Javier PozoNo dudan de que la pandemia va a potenciar el neorruralismo y las comunidades de autoabastecimiento y de repobladores que hartos de la ciudad migrarán a zonas rurales como esta. Y ven en proyectos como el suyo una «clara oportunidad» para combatir la España vacía, la despoblación de los pueblos. Quieren vivir como lo hacían algunos de sus antepasados y no lo ven como un retroceso, y menos teniendo en cuenta que Internet llega ya a lugares muy recónditos, y esto incluye Fraguas, donde quieren quedarse si finalmente se les permite. Opinan que el nuevo proyecto es viable y sostenible, dice César tras aseverar que su objetivo no es convertirse en propietarios del suelo ni conseguir subvenciones de las administraciones sino vivir en un entorno saludable y construir un proyecto de vida acorde a sus principios, aunque estos no coincidan con los mayoritarios.
Sin embargo, hoy por hoy Fraguas está en monte público en un paraje protegido en el que cualquier proyecto deberá contemplar esta protección. Hay cuestiones que aún se les escapan pero para estos pobladores, Fraguas es un pueblo que se expropio de manera forzosa para plantar árboles y pinos y que obligó a sus vecinos a dejar atrás sus recuerdos. Ni César, ni Lalo, ni otros muchos pierden la esperanza de que Fraguas reviva aunque saben que el Gobierno de Castilla-La Mancha tiene ahora la última palabra.

 

Seis ‘okupas’ en  espera de que se ejecute la sentencia

La condena a un año y medio  de prisión para seis jóvenes de Fraguas por un delito contra la ordenación del territorio y una multa por otro de usurpación es firme aunque el procedimiento de ejecutoria está abierto. El letrado que lleva la defensa de los encausados, Erlantz Ibarrondo,  presentó un recurso al presupuesto de demolición de 40.000 euros entendiendo que en el mismo se recogen construcciones que no figuran en la sentencia y que ellos no realizaron.  Según señala a La Tribuna, sus defendido le han dejado claro que « no van a pagar por demoler su proyecto». Aún no saben si la Junta decidirá demolerlo u optada por otras alternativas que esperan puedan ser tenidas en cuenta. En todo caso, el propio letrado reconoce que, al menos, en este momento  existe «una buena sintonía entre estos repobladores y el Gobierno de Castilla-La Mancha. Sin embargo, admite también que no sabe como puede encajar el proyecto de sus defendidos con dicha sentencia, «tiene su complejidad», subraya.
En algunos círculos se habla de algún tiempo de acuerdo, en otros de indulto. Sin embargo, son rumores, no hechos. La incertidumbre sigue ahí pero desde  la Consejería de Desarrollo Sostenible prefieren mantenerse prudentes en espera de que el juez diga la última palabra. En todo caso, la vía penal es imperdonable pero si la condena se quedara en menos de dos años, en el supuesto caso de que la parte afectada renunciara a la responsabilidad civil, ninguno iría a prisión al no tener antecedentes penales.


Más fotos:

Vista general de lo que es hoy Fraguas.
Vista general de lo que es hoy Fraguas. - Foto: Javier Pozo
Algunas de sus antiguas edificaciones han sido rehabilitadas para su uso.
Algunas de sus antiguas edificaciones han sido rehabilitadas para su uso. - Foto: Javier Pozo