La gratitud de Montesión

J. Monroy
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La gratitud de Montesión - Foto: Yolanda Redondo

Con el incendio apagado, la urbanización recupera poco a poco la tranquilidad y su vida habitual, con unos vecinos agradecidos a las autoridades, aunque convencidos de que su gran aliado fue el viento

Los vecinos de Montesión están poco a poco recuperando la normalidad en su vida, después de que el viernes las autoridades les desalojaran de sus viviendas por la cercanía de un incendio que ha calcinado 1.600 hectáreas. Con las llamas ya totalmente sofocadas, el barrio ya recuperó su vida habitual este domingo por la mañana, con el trasiego de vehículos, sus piscinas privadas o sus traslados a misa.
Cierto es que varias fincas han sufrido pérdidas en la masa forestal de mayor o menor cuantía y que en un puñado de viviendas las llamas han alcanzado desde persianas, a una terraza o al material de la piscina. Pero lo que en los corrillos de los vecinos se hablaba en esta mañana del día después era, por un lado, lo realmente cerca que han estado las llamas de atravesar el barrio. También había claras muestras de agradecimiento hacia las autoridades, que han trabajado con total amabilidad.
Muchas historias. En la memoria van a quedar muchas historias que contar y que recordar, desde las de aquellos, más cercanos a la vaguada que atravesó la lengua de fuego, que al abrir la puerta de su casa, sintieron un enorme calor, a las niñas que se llegaron a sufrir quemaduras en los brazos, una de ellas, por salvar la vida de sus mascotas.
Fue una tarde, la del viernes, de muchos nervios y de llamadas de los familiares, ansiosos, preguntando si todo iba bien. Para el recuerdo de los finales felices quedará también la de los dos hermanos que acudieron a la rotonda cerrada por la Policía Loca y Guardia Civil, muy preocupados por su madre, que no podía bajar por sus medios de su hogar. Acompañado uno de ellos por un agente, pudo encontrarla.
Aquella tarde del viernes, la Policía fue sacando poco a poco a todos los vecinos de sus viviendas. Primero les llevaron hacia la mitad de la urbanización, para después llevarles a la caseta ta de control y terminar en la rotonda de entrada desde la CM-4000. Los vecinos de San Bernardo, con más suerte, pudieron evitar el control pasando por la urbanización La Bastida, aunque al llegar a sus viviendas se encontraron con una calurosa noche sin agua, ni electricidad.
Al volver a sus hogares, a eso de las once y media de la noche, los vecinos de Montesión pudieron respirar tranquilos: el fuego no había afectado casi a las viviendas. La recomendación de las autoridades era que trataran de no pasar la noche allí, algo que se cumplió a medias. Los que prefirieron quedarse en casa, recuerdan una noche tensa. La vista que los de las zonas más altas tenían desde sus viviendas no tranquilizaba. Era, apuntaba una vecina, como un gran nacimiento de navidad, con muchas hogueras, pero sin pastorcitos. El fuego se reavivaba aquí y allí, y a pesar de la labor de los bomberos, muchos saben que, de no ser por un viento favorable, la historia podría haber sido otra. Y eso, apuntaban, que allí la mayoría de viviendas tiene sus parcela desbrozada.