El amor no muere, se transforma

Á.D.P
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Mar Alcolea, psicóloga. - Foto: David Pérez

Mar Alcolea presentó un coloquio sobre la importancia del autoestima y los afectos en las relaciones sociales. La psicóloga propone el amor que cada uno se tiene a sí mismo como punto de partida para la creación de relaciones felices con otros

á. de la paz / toledo
La proyección del autoestima y la experiencia en los apegos durante la crianza explican los lazos que cada uno teje con otros semejantes. En torno a esta idea se establecen las relaciones de amor que las personas tienen con su entorno más próximo. La psicóloga Mar Alcolea, que ejerce su actividad profesional en la ciudad, presentó el cuarto café coloquio del ciclo que el Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha está desarrollando en la sede de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. La charla, con el título Cómo mejorar las relaciones desde el amor personal, abordó la importancia de la proyección del amor en los diferentes estadios en los que el individuo se desenvuelve a lo largo de su vida.
Olga Moraga, vicedecana del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha, y Carmen Morales, directora de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, presentaron la actividad. Moraga celebró una iniciativa que «acerca la psicología a la población y ayuda a ir eliminando el estigma que pueda suponer pedir ayuda a los profesionales de la psicología».
La ponente comenzó su intervención guardando un prolongado silencio. Una vez roto, preguntó a la concurrencia los motivos que podían esconderse detrás del mismo e hizo ver, dado lo variado de las respuestas, la dificultad de establecer consensos y puntos de acuerdo. Alcolea continuó la charla planteando a los presentes una definición personal de qué es el amor. Algunos, los más atrevidos, la expresaron en voz alta. «Una montaña rusa», «complicidad», «compartir un proyecto de vida», «generosidad» u «olvidarte de ti mismo» fueron algunas de ellas. Buscando más ideas y la participación de toda la sala -prácticamente repleta-, se repartieron folios y bolis para que los presentes pudieran explicar su idea del amor de forma anónima. «Serenidad», «simbiosis», «necesidad» o «confianza» se añadieron a las ideas ya escuchadas.
Mientras se recopilaban las definiciones de los asistentes en un bombín de color negro, Alcolea exhibió en la pantalla algunas de las que le han ido dando sus pacientes. El rango de edad de las respuestas recopiladas abarca desde los diez a los noventa años.
«El amor no se destruye, se transforma», reclamó la experta. Según su criterio, el sentimiento más nombrado está sujeto a variaciones temporales y no tiene un carácter inmutable. «Las rupturas ponen en juego nuestro autoestima, la valoración que tenemos de nosotros mismos», explicó Alcolea. La gestión de este momento, de especial intensidad negativa, es uno de los asuntos de consulta habitual en los gabinetes de los profesionales de la psicología.
Alcolea estructuró su presentación en torno a cinco ideas: qué es el amor y la teoría triárquica; el amor no se acaba, se transforma; todo empieza antes de todo, el apego; falsos mitos y rupturas.
La psicóloga apuntó a la importancia de la crianza y el apego «desde que nacemos». Alcolea  explicó cómo «el amor interno que proyectamos en nuestras relaciones de familia y trabajo influye en las propias relaciones personales». Como punto de partida para la creación de relaciones basadas en el amor con el entorno, la doctora propuso la revitalización del amor que cada uno tiene de sí mismo. «Si no puedo convivir conmigo misma, no puedo pretender que tú lo hagas», recitó.
El coloquio contó con la animada participación de las decenas de personas reunidas en el salón central de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. «¿Cómo me quiero yo y cómo eso influye en la elección de pareja?» fue una de las preguntas lanzadas. Alcolea enumeró «la pasión, la intimidad y el compromiso [la teoría de Sternberg]» como los ingredientes básicos que responden tan compleja cuestión.