Las farmacias de 29 municipios son poco rentables

J. Moreno
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El presidente del Colegio de Farmáceuticos de Toledo menciona casos como Paredes de Escalona y Retamoso de la Jara, que han perdido sus oficinas en el último año

Farmacia de San Martín de Montalbán, una de las radicadas en municipios de menos de 1.000 habitantes. - Foto: Ví­ctor Ballesteros

La Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar) recordaba hace unos días que un total de 976 boticas se encuentran en una situación de Viabilidad Económica Comprometida (VEC), la gran mayoría en poblaciones pequeñas sin una ciudad de referencia cercana. Vale este eufemismo para evidenciar que estos negocios resultan escasamente rentables en las pequeñas localidades castigadas por la despoblación. Esta coyuntura alcanza también a la provincia, donde hay registradas ahora mismo 29 en esta situación, teniendo en cuenta que han cerrado tres en el último año, dos ellas por la nula rentabilidad. Concretamente, en Retamoso de la Jara, Paredes de Escalona y en la urbanización El Chaparral de Pepino.
Así lo cuenta a este diario el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo, Javier Jimeno, quien cifra en 386 las farmacias existentes en toda la provincia a finales del año, aunque haya que descontar ahora la de Retamoso de la Jara, cerrada hace apenas un mes. «No hay una necesidad imperiosa de aumento de las farmacias», recalca no obstante el representante después de que hayan pasado 12 años desde el último concurso. Sí muestra su pesadumbre por los cierres de las tres farmacias, dos de ellas por la rentabilidad económica. 
«No hay nada más doloroso que cerrar tu negocio en el cual te has implicado. Me parece preocupante que puedan cerrar más», comenta y apostilla que «no hay que echar la culpa a nadie, sino que llega un punto en que no es viable». Hay que recordar que las oficinas de farmacia forman parte del sistema sanitario público, pero su consideración legal está bautizada como un establecimiento privado de interés público
Retamoso es un pequeño municipio de la comarca de La Jara. Retamoso es un pequeño municipio de la comarca de La Jara. - Foto: G. M.«Es preocupante el número de 29 y que crezca», afirma Jimeno sobre unas dificultades económicas que afectan principalmente a las consideradas como farmacias rurales, las localizadas en municipios de menos de un millar de habitantes. Concretamente, hay cerca de 90 en toda la provincia, casi el 25 por ciento del total. Retamoso y Paredes de Escalona se encuentran entre estas localidades, y las boticas han sido sustituidas por botiquines, un mal menor que consiste en la dispensación de fármacos a unas horas concretas y algunos días a la semana.
Como remedio, la provincia de Toledo cuenta con 11 botiquines de farmacia que dependen de una oficina de farmacia abierta en pueblos cercanos. Así, existen en Hontanar, Arisgotas, El Quiñón (Seseña), Los Alares, Sartajada, Robledo del Buey; Bernuy; Navalmoralejo; La Fresneda; Retamoso de la Jara, y Paredes de Escalona.
Junto con estas dos localidades con pérdidas recientes, el resto de los municipios de la provincia sin este servicio básico son: Navalmoralejo, Villarejo de Montalbán, Illán de Vacas, Sartajada y Hontanar. En total, siete de los 204 repartidos por toda la provincia, según un estudio de 2012 del Colegio Oficial de Farmacéuticos. Desde entonces, la situación se ha mantenido casi idéntica. 
Este estudio concluía que la prestación farmacéutica en términos de acceso al medicamento resulta excelente, aunque recomendaba ya medidas correctoras «serias y objetivas» en el ámbito económico para garantizar la viabilidad de las oficinas abiertas en los municipios inferiores a 1.000 habitantes.
«Los farmacéuticos hacen una buena labor asistencial. En ocasiones, es el único asistente sanitario de las poblaciones», hace hincapié el presidente de los farmacéuticos. Las VEC reciben este penoso distintivo por no alcanzar el 11,4 por ciento de ventas de una farmacia normal. A menos ventas, menos ingreso porque los farmacéuticos ganan el 27,9 por ciento de los medicamentos que venden.
ordenación territorial. Según el reglamento, en todos los núcleos de población (un conjunto de al menos diez edificaciones) de cada zona farmacéutica de Castilla-La Mancha, podrá existir al menos una oficina de farmacia, aunque el número máximo es de una por cada 1.800 habitantes, sin un número mínimo para el establecimiento. Puede abrirse una segunda siempre que el resto de la población que resulte de dividir los habitantes del núcleo por 1.800 supere los 1.500 habitantes.
La Sefar llama a difundir la importancia de las farmacias en la fijación de la población en las localidades pequeñas y a identificar a las oficinas de farmacia que resulten esenciales en el mantenimiento de la prestación en el entorno rural para una mayor protección. Ahora mismo, las VEC perciben una media de 298,72 euros al mes por este concepti, lo que apenas cubre la cuarta parte de sus gastos ineludibles. 
Este colectivo recalca que los farmacéuticos trabajan normalmente en solitario, cotizan lo mínimo, con unos beneficios netos medios por debajo del salario de un farmacéutico adjunto y, en muchos casos, sin llegar a alcanzar el salario mínimo interprofesional.
Por otro lado, la realidad poblacional en la provincia resulta dispar, aunque eso no implica la necesidad de más farmacias. El crecimiento de habitantes en algunos municipios de la Sagra no va aparejado con una dependencia similar de farmacias, puesto que el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Toledo subraya que muchos habitantes utilizan la localidad sólo para dormir, e incluso disponen de tarjeta sanitaria de la Comunidad de Madrid, por lo que no compran los medicamente en sus lugares de residencia.

 

Retamoso: dolor por la pérdida de un servicio básico

Diana Cajacuri aterrizó hace dos años en Retamoso de la Jara junto con su marido y un bebé por nacer. La pareja regresaba del extranjero al pueblo natal del hombre y encontró la tranquilidad. Quizá demasiada porque sólo viven 65 habitantes aunque haya 110 empadronados. Y bajando. El último mazazo a la comunidad correspondió al cierre de la farmacia el pasado mes de mayo. «La gente está descontenta. No está a gusto. Antes podían ir a cualquier hora», relata por la sustitución de la oferta del establecimiento por el preceptivo botiquín adjudicado por la administración a la botica de Torrecilla de la Jara.
Diana, nombrada concejala tras las últimas elecciones, y sus vecinos deben presentarse ahora los martes y los viernes entre las 9:30 y las 10:30 horas para conseguir los medicamentos. La población de Retamoso de la Jara, como la mayor parte de los municipios de la comarca de la Jara, se caracteriza por la elevada edad de los habitantes. 
De hecho, la concejala y su pareja son los únicos jóvenes del pueblo, junto con otro matrimonio. «La gente que vive aquí es mayor y necesita medicinas», abunda Diana. «Nos sentimos abandonados en ciertas cosas», apunta la representante de un municipio que tiene como poblaciones de cabecera Talavera y Los Navalmorales.
La dependencia del coche resulta obligada por unos horarios de autobuses que tienen descontentos también a los vecinos. El servicio a Talavera pasa a las 7:15 horas, demasiado temprano para cualquier gestión. «Sobre todo en invierno», apostilla. Y en el sentido inverso, el primero parte de la ciudad a las tres de la tarde; no hay por la mañana. «Hay un problema de comunicación», reconoce Diana, cuyo propósito como el del resto de la candidatura busca atraer a más población a este municipio jareño.
sin guardería a la vista. Diana tiene un hijo aún sin edad escolar y está siempre a su cuidado porque las guarderías escasean por la zona. O más bien ni existen. «Me dijeron que en Navahermosa», subraya. Median 35 kilómetros. El colegio, al que irá en breve su pequeño y otro niño que reside en Retamosa, se encuentra a unos 10 kilómetros, en Espinoso del Rey.
Los vecinos se sienten parte de la denominada España vaciada, que pierde pujanza con la hemorragia de habitantes y con unos servicios diezmados por este motivo. El pez que se muerde la cola. De hecho, algunos vecinos acudieron a la concentración en Madrid en marzo.
«Como vecinos nos gustaría que hubiera una farmacia. Es básico. Pero no sabemos si podrá haber porque si no hay rentabilidad», razona Diana Cajacuri, quien tiene ahora junto con sus compañeros de candidatura cuatro años por delante para revertir el abandono.