Arqueología con drones y 3D

J. Monroy | TOLEDO
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Arqueología con drones y 3D

>Por primera vez en el mundo se está utilizando en un casco como el de Toledo a gran escala un sistema que recrea los elementos arqueológicos a estudiar en tres dimensiones, utilizando también drones e integrando la información en base de datos.

jmonroy@diariolatribuna.com

Históricamente, el arqueólogo no ha tenido muy buena imagen en algunos círculos de la ciudad. Era la persona que te paraba la obra para estudiar si había restos, mientras rezabas para que no fuera así. De forma que algunos trataban de evitar este engorroso trámite como fuera. Hoy en día, hasta una obra menor en el espacio protegido por el PECHT debe contar con el preceptivo informe. Pero, al menos en este caso, es gratuito, lo paga el Ayuntamiento, y también rápido. En el Casco histórico de Toledo se está utilizando por primera vez a gran escala una nueva forma de hacer arqueología, con drones e infografía 3D. Gracias a ella, ya no hace falta que una perforación esté parada cuatro días mientras que el arqueólogo dibuja, porque en una hora lo ha hecho, y en veinticuatro la Consejería puede tener la información.
Desde 2012, Global Arqueología ha asumido la asistencia técnica para el control y seguimiento arqueológica de obras menores en Toledo. La pequeña empresa, compuesta por José Antonio Gómez Laguna, Juan Ángel Ruiz y Tania Obregón, está incorporando drones e infografía 3D en la arqueología, de forma que en apenas una hora, puede presentar un trabajo que antaño se tardaría cuatro días en terminar. «Nosotros estamos para resolver los problemas que tienen los ciudadanos, sin que la arqueología suponga un coste o un tiempo», explica Gómez Laguna. Todo ello con un sistema «sencillo, preciso y práctico, que sobre todo ahorra mucho tiempo».
¿Cómo es eso posible? Básicamente, Global Arqueología ha introducido en Toledo un sistema de trabajo de fotogrametría, que permite generar una imagen digital 3D de la zona de actuación. Sólo necesita una cámara fotográfica y un programa informático. El resultado es una imagen tridimensional del elemento a estudiar, que permite hacer un estudio preciso, e incluso su visión desde el punto de vista y corte más conveniente. También emplea de forma habitual plataformas aéreas de tipo drone para hacer algunas de esas fotografías. Para ello, los arqueólogos cuentan con el permiso exclusivo de la Junta de Comunidades, y se han tenido que sacar el título de piloto. En muchos casos el tiempo empleado entre la toma de fotos y la obtención de la fotografía en tres dimensiones, es de apenas una hora. El gran beneficiado es el cliente, que ve muy reducido el tiempo en el que el arqueólogo estudia la obra.
Es la primera vez que se emplea esta tecnología de forma masiva y diaria en un casco histórico como el de Toledo. Durante sus trabajos en el Circo Romano, explica Gómez Laguna, la empresa vio la necesidad de trabajar más rápido, pero sin perder precisión. Su idea fue evitar la documentación arqueológica de los elementos sobre el terreno, y saltarse así la parte más lenta del trabajo. De forma que, en lugar de ir marcando con cintas métricas  las tumbas, se hizo fotografías, y se montaron en el ordenador con distintos programas y lo montaron en autocad. La puesta a punto de este sistema de documentación se desarrolló a lo largo de 2013 y se ha comenzó a utilizar de forma habitual desde la primavera de 2014. La empresa utilizó una serie de software que hasta ahora tenían otras utilidades, y que está estudiando y desarrollando para la arqueología Juan Ángel Ruiz en su tesis doctoral.
El resultado es un método de bajo coste, rápido y de gran precisión. Permite generar planimetrías fotográficas de los alzados, secciones o perfiles. Se emplea en cualquier tipo de elemento patrimonial, ya sea arquitectónico (fachadas, bóvedas, habitaciones, suelos o incluso los hasta ahora tan difíciles techos policromados) como arqueológico soterrado en el subsuelo (zanjas y sondeos).

Protocolo. Global Arqueología incluye todos los expedientes de obra menor que entran en el Ayuntamiento en una base de datos en la que, entre otros datos, se recoge su número, fecha de entrada, informe final y un código de color que indica si necesita de control arqueológico, y de qué tipo. Hasta ahora, hay 87.113 fotografías. También se incluye, entre otra información, el plano de ubicación.
La empresa consulta a diario al bandeja de entrada de solicitudes de permisos de obras. Revisa las fichas del PECHT y los listados de BIC y determina si es necesario un control arqueológico en la zona donde se hará la obra y la protección del edificio. Hace una visita previa para hablar con el propietario y fotografiar la obra que quiere hacer. A continuación, informa al servicio de Arquitectura del Ayuntamiento.
Toda la base de datos está a disposición del Ayuntamiento. Además, todos los meses se tramita la información a la Consejería de Cultura. Gómez Laguna destaca la perfecta coordinación con esta, de forma que conoce de inmediato cualquier elemento que aparezca vía telefónica o telemática, lo que «agiliza mucho el procesado de cualquier elemento». También se coordina con el Consorcio, que hace la mayor parte de las rehabilitaciones en el Casco.