El Plan de Garantías paralizó el proyecto y la falta de demanda lo acaba descartando

Susana Jiménez/Toledo
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El delegado de la Junta en Toledo, Fernando Jou, recuerda que el proyecto de construcción de la residencia universitaria quedó paralizado por el Plan de Garantías

La puesta en marcha del Plan de Garantías de los Servicios Sociales Básicos en Castilla-La Mancha paralizó, hasta nueva orden, la ejecución de todos aquellos proyectos de obras en inmuebles que no fuesen los «estrictamente necesarios», con el objetivo de poder seguir atendiendo las necesidades en materia de Educación, Sanidad y Servicios Sociales.
Una paralización en la ejecución de infraestructuras que se planteaba al menos para 2 años, durante los cuales «lo principal» era atender esas otras necesidades.
Así lo recordaba el delegado de la Junta en Toledo, Fernando Jou, quien apuntaba que a esa paralización se ha sumado la ausencia de justificación para la inversión en un nueva residencia universitaria en Toledo.
En este sentido, Jou explicaba que «hoy la demanda de plazas de residencias universitarias» tanto en Toledo como en Talavera de la Reina, «está colmada», puesto que la residencia ‘Tomás y Valiente’ de la capital han llegado a quedar plazas vacantes este curso.
«No hay demanda suficiente para cubrir la oferta», subrayaba el delegado de la Junta en Toledo, por lo que ya no tiene sentido «hacer un gasto» de tal cuantía, «sin que se hayan agotado las posibilidades de lo ya existente».
«La necesidad no está justificada», insistía Jou, puesto que la demanda actual queda cubierta sobradamente con las infraestructuras existentes en las dos ciudades de la provincia. En este sentido, el delegado de la Junta reconocía que hoy por hoy «los chavales prefieren ir a pisos compartidos», en lugar de optar por las residencias universitarias.
De este modo, la paralización obligada por el Plan de Garantías de los Servicios Sociales, unida a la falta de demanda, habrían llevado al Gobierno de Castilla-La Mancha a sacar a licitación para la venta mediante subasta de estas dos fincas, una construida y otra sin edificar, para que «puedan tener otro uso» una vez descartado por completo el proyecto de construcción de una residencia universitaria.