Las pensiones, en la encrucijada

C.S.Rubio / Toledo
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La Tribuna pone sobre la mesa de debate la necesidad de reformar el actual sistema de pensiones, ante un escenario de progresivo envejecimiento de la población. El ahorro se vislumbra como una herramienta clave para completar la pensión pública

La Tribuna debate sobre el futuro de las pensiones en España y la necesidad de un pacto de Estado en este ámbito. - Foto: Yolanda Lancha

¿Llegaré a cobrar pensión cuando me jubile?¿Cuánto me quedará? ¿A qué  edad podré hacerlo? Estas son preguntas que todo el mundo se ha hecho alguna vez  y que La Tribuna  pone hoy sobre la mesa con una cuestión añadida: ¿Es viable el modelo actual de pensiones en España?  
Para hablar de todo ello tres son los expertos reunidos por este diario,  Luis Vadillo, director del Instituto BBVA Pensiones, José Luis García Núñez, presidente del Grupo Adade, y Vicente Jesús Salcedo, economista y asesor laboral, y  una es su respuesta a los dos primeros interrogantes planteados: Sí habrá pensiones, pero estas serán más bajas.
«Pensiones habrá, pero de menor cuantía», arranca García Núñez.  Es más, esta bajada del neto a cobrar ya habría comenzado a notarse. «Alguien que con la antigua normativa cobraría 1.200 euros, hoy, con las mismas condiciones, estará en los 900 al mes», explica.
La ecuación está clara: menos cotizantes y salarios más precarios unido a un incremento significativo del número del número de pensionistas en la próxima década, da como resultado que la caja de las pensiones tenga menos dinero y que éste se tenga que repartir entre más gente. A lo que hay que añadir, como apunta Vadillo, variables como la mayor longevidad de la que ahora disfruta España y una tasa de natalidad de las más bajas del mundo.
Incertidumbre que se respira en la calle. Tanto es así, que la sostenibilidad del sistema está  entre las tres principales preocupaciones para más de un tercio de los españoles, según el CIS. «La  gente tiene miedo de perder su pensión», asegura García Núñez, tanto que muchas personas «prefieren jubilarse ahora cobrando menos porque dentro de año y medio dicen que no saben qué va a pasar».
«Debemos prepararnos», advierte en este sentido el responsable del Instituto BBVA Pensiones, apuntado al «ahorro», sea del tipo que sea, como principal vía para garantizar a futuro una renta digna tras la jubilación.
Como reconoce, «ahorrar es duro», pero es necesario un cambio de mentalidad, sobre todo entre los más jóvenes. «Quizá el término pensión suene rancio», pero «todos llevamos un viejo dentro» y antes o después nos llegará la hora de la jubilación, añade.
Un concepto de ahorro sobre el que hay que educar, especialmente a las nuevas generaciones, indica el presidente del Grupo Adade. «Pensar que el Estado me va a mantener en los mismos términos que hoy es absolutamente inviable», «tenemos que tener mentalidad de ahorro» y «comenzar a hacer una mochila» desde el momento en el que se accede al mercado laboral, incide García Núñez.
«Es mucho esfuerzo ahorrar 100 euros al mes de un sueldo de 900,  pero tengo que ser consciente de que tengo que quitarme de algo y pensar en el futuro», concluye. En este sentido, considera que falta educación financiera en las escuelas.
Por su parte,  el economista Vicente Salcedo aboga también por «incentivar más» los planes de pensiones privados. Especialmente ante la entrada de la generación ‘Baby Boom’ en el horizonte de la jubilación a partir de la próxima década. Algo que, a su juicio, va a provocar «una merma en las prestaciones» irremediablemente. Se trata, como insiste, de «compensar» con alternativas como los planes de pensiones este «desfase» que sí o sí va a llegar, ante el aumento progresivo de los no activos. Más aún cuando a día de hoy apenas hay ya 2,18 cotizantes por cada jubilado.
Salcedo abre una nueva rama de debate, el de las pensiones no contributivas (básicamente viudedad y orfandad). Su apuesta es sacarlas de las ‘caja’ de la Seguridad Social y financiarlas vía Presupuestos Generales del Estado o «con nuevos impuestos».
En este punto, García Núñez va más allá y avisa de que, o es con impuestos, «o no tenemos forma de pagar estas pensiones». «Estamos vaciando todos los posibles recursos que tenemos», señala, desde la ‘caja de las pensiones’ a los fondos de las mutuas de trabajo.  
No obstante, Vadillo advierte de que esta vía de financiar con  nuevos impuestos determinadas pensiones es solo una solución «a corto plazo», pero no es viable a medio-largo plazo. En su opinión, «tenemos que optar desde ya por una reforma del sistema», para hacerlo «más justo y financieramente sostenible».
Como argumenta, el modelo español actual bebe del creado a finales del XIX por Bismarck, cuando solo un 25% de la población activa llegaba a los 65 años. Números ya que no cuadran en el siglo XXI, donde la  esperanza media de vida está en los 83.  Y lo ejemplifica con un dato: «un pensionista que hoy viva más allá de los 77 años cobrará de pensión más de lo que ha cotizado durante toda su vida laboral».  
Un punto, el de reformar el actual sistema  de pensiones, en el que todos los expertos sentados en la mesa vuelven a estar de acuerdo, así como en el hecho de que éste tiene que llegar con el mayor consenso posible. Es más, como avisa García Núñez, «vamos tarde, la reforma del sistema de pensiones debería de haber empezado hace tiempo». En su opinión, «hace falta un verdadero pacto de Estado o estaremos abocados a pensiones mínimas, casi ridículas».
¿Y qué hace falta para conseguir este acuerdo? Citando al padre del sistema sueco y miembro del Instituto BBVA Pensiones, Edward Palmer, en el país nórdico hubo un «champion», que «cargó con la reforma y tiró hacia delante, poniendo de acuerdo a sindicatos, empresarios y sociedad general». Algo que, lamenta, no ve posible en la «situación política» española actual.
En este punto todos coinciden en sacar las pensiones del debate político y llevarlas a otra mesa, bien sea  la de organismos o expertos independientes de prestigio, o bien a la de los técnicos ministeriales, «grandes profesionales» a  los que muchas veces se les deja fuera por motivos partidistas, lamenta García Núñez.
Con todo, la pregunta más difícil de responder es la de cómo hacer este cambio y en quién fijarse. Aquí, el responsable del Instituto BBVA Pensiones señala el caso sueco como un modelo de éxito a seguir. Un país donde en los 90 «tenían un problema gordísimo y se logró un acuerdo entre sindicatos, empresarios y sociedad en general. ¿Por qué no lo vamos a poder cambiar nosotros?».
La clave, en su opinión, está en cómo lo hicieron allí. El modelo sueco se basa en tres pilares: el Estado, «porque es un modelo público y de reparto», el privado, por el que las empresas destinan parte del salario del trabajador a una ‘mochila’ personal, y el voluntario, donde cada uno decide sí a aporta o no a dinero periódicamente a su futura pensión.
 Este modelo también tiene en cuenta la variable ‘esperanza de vida’. Es decir, cada uno decide cuándo se quiere jubilar, sabiendo que si se retira antes cobrará menos, ya que va a estar recibiendo dinero durante más tiempo.
Este cambio no debe llegar de un día para otro, sino tras un periodo de transición, como argumenta Vadillo.  «En el caso sueco fueron diez años, pero tenemos que poner ya las bases para que los jóvenes, y no tan jóvenes, puedan tener pensión».
Además, insiste, «los suecos reciben cada año el famoso sobre naranja, donde se les informa de cuánto van a percibir cuando se jubilen». Es lo que denominan «su cuenta nocional, de noción». Algo que, según cree, ayuda a cambiar la perspectiva del trabajador, que normalmente se entera de lo que va a cobrar de pensión justo en el momento de su jubilación.
«Los españoles percibimos la cotización a la Seguridad Social como un impuesto, pero si tú ves que el dinero va para tu cuenta nocional, lo percibes como un ahorro».
En este punto,  Vadillo pone el ejemplo de la BBVA Future Planner, una herramienta que permite obtener la estimación de la pensión pública que recibirá cada cotizante y la opción de conocer  qué cantidad se necesitaría ahorrar para alcanzar en un futuro el estilo de vida deseado. Desde su lanzamiento en enero, la suma ya 483.000 usuarios activos. «Es una aplicación abierta, no vendemos nada», su objetivo «es que la gente tenga más información y hacerla pensar en la necesidad de ahorrar para el futuro».
 «O si no, nos puede pasar lo que pasó en  Grecia o en Portugal, donde terminaron quitando una paga», apoya García Núñez. «Medidas chapuceras ante un problema que requiere de un gran pacto».
Un cambio de modelo que, como reconoce el presidente del Grupo Adade, requiere de un cambio de mentalidad. Como señala, el sistema actual español «está viciado», así como las reformas que sobre él se proponen. «Se cogen una medidas sí, pero otras no,  no se puede coger el motor de un Ferrari y metérselo a un 600».
En este punto, el economista Vicente Salcedo matiza que no solo se debe cambiar el modelo de pensiones, sino que el giro tiene que ser más global. Es decir, «empleos menos precarios, mejores salarios, convenios reforzados, menos parcialidad laboral en situaciones donde no es necesaria esta parcialidad, mejores incentivos para crear empleo, no poner hoy unas bonificaciones y cargártelas mañana...».  Algo que  apoya el presidente del Grupo Adade, más aún cuando en estos momentos nos encontramos bajo el síndrome del «perro apaleado», a la espera de una nueva crisis.
Y también lo apoya Vadillo, para quien el empleo es «importantísimo», ya que «es la base de las cotizaciones del sistema de jubilación», pero con un matiz, «por más que aumente el empleo, no conseguiremos soluciones para los retos que tenemos en el sistema de pensiones». Una afirmación que basa en los datos del Banco de España.  Se verá.



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