Del asfalto al campo

Belén Monge
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El pánico a un rebrote y poder teletrabajar favorece el empadronamiento en algunos municipios de la Alcarria como Driebes, Auñón o Albalate de Zorita, donde durante la pandemia creció el censo en casi un centenar de personas

Del asfalto al campo

El terror a un posible rebrote del Covid-19 tras el verano, junto a la posibilidad de teletrabajar, ha motivado que algunos urbanitas, temerosos y obsesionados con no volver a pasar el confinamiento entre cuatro paredes, hayan apostado por dejar el asfalto y empadronarse en pequeños pueblos con los que tienen alguna vinculación, donde aparentemente hay menos peligro de contagios, se vive más tranquilo y con menos angustia. Un claro ejemplo de ello se encuentra en la Alcarria de Guadalajara y más concretamente en municipios como Albalate de Zorita, Driebes o Auñón, entre otros. Durante la desescalada estos pueblos han incrementado su censo. Las cifras no son muy llamativas pero para pequeñas localidades como estas suponen un logro. En Albalate han pasado de unos 917 habitantes a más de mil. Si hubiera elecciones, tendrían varios concejales más, y para el año que viene obtendrán más ingresos del Estado al contar con más habitantes.    
Son pueblos en los que contrariamente a lo que pasa en otros de la provincia, sus alcaldes apuntan que no hay madrileñofobia sino que todos los madrileños son bien recibidos siempre. Sin embargo, todos comparten también la importancia de que cumplan con  las medidas sanitarias que exige la pandemia mientras no haya una vacuna frente al Covid-19.
El alcalde de Albalate de Zorita, Alberto Merchante, asegura que es un pueblo «abierto, aperturista y respetuoso». Este último fin de semana incluso la panadería se quedó sin pan debido a la afluencia de  gente, pero su regidor tiene claro que «todos son bien recibidos si cumplen», afirma. 
Del asfalto al campo Del asfalto al campo - Foto: Javier PozoCharo Trabado y Mercedes Andradas han pasado el confinamiento en Albalate, donde tienen una casa en la urbanización Nueva Sierra desde hace varios años.  Charo cuenta con una empresa de Marketing Turístico Internacional y organiza ferias de turismo especializadas en incentivos, cultura, congresos y convenciones, MITM Events.  El teletrabajo le ha permitido organizar seminarios online y ponerse al día en tareas que tenía relegadas. «Hay gente que ha cogido verdadero terror al contagio», afirma convencida de que al menos por un tiempo cambiará la forma de viajar, aumentará el turismo rural y la vuelta a las raíces y, sin duda, el teletrabajo.   
Mercedes, su mujer, es piloto. En su caso vio llegar esta situación porque la sufrió cuando estaba en Venecia. En su caso, durante el confinamiento tuvo más trabajo de lo habitual porque debió llevar material sanitario a distintos países. Sin embargo, después regresaba a Albalate a refugiarse. «Animo a la gente a vivir en los pueblos porque hay mejor calidad de vida», señala. Ymientras, en Driebes. también ha crecido el censo durante la pandemia. Su alcalde, Javier Bachiller,  apunta «encantado» que se han empadronado 22 nuevos habitantes. Para él, siempre que se cumpla la normativa sanitaria, cualquier vecino es bien recibido. Lo ve como una nueva oportunidad. 


Virginia Castillo y su esposo. Benito del Moral. se instalaron en el pueblo el 9 de marzo. Vivían en Alcalá de Henares y están «·entusiasmados» porque para ellos Driebes «es un pueblo acogedor  en el que tienen todo lo que necesitan».  «Aunque no podíamos salir, el confinamiento ha sido mejor aquí porque hemos hecho la vida en el patio», dice Virginia. «Las aglomeraciones en Alcalá eran el no va más», asevera su esposo. También Angélica Aceituno llegó con su marido, Jesús Vadillo, y no se arrepienten. 
Del asfalto al campo Del asfalto al campo - Foto: Javier PozoAlfonso Andrés Martínez es uno de los nuevos habitantes de Auñón. Vivía en Alicante pero el clima no le iba bien a su madre y se trasladaron a este pueblo alcarreño en el que viven felices. Y lo mismo han hecho Carol Arias y su marido, Pedro Pinilla. Abandonaron Madrid en busca de un futuro mejor que esperan encontrar. Acaban de abrir un bar en la plaza de la localidad y están contentos. Ya se han empadronado también y, aunque es pronto para saber lo que les augurará el futuro, cuentan con ayuda del Ayuntamiento, que este año no les cobrará tasa por tener terraza.  Las cosas se estaban poniendo difíciles en Madrid y espera encontrar aquí un proyecto de vida. De momento, ya están contribuyendo a combatir la terrible despoblación.