La actual Academia también en postales

J.Monroy
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Once años después de su traslado a su actual ubicación, la Academia de Infantería lanzó una serie de 25 postales en las que hace un recorrido por sus más importantes instalaciones y espacios comunes

Comedor de gala de la Academia de Infantería. - Foto: La Tribuna

Al acabar la Guerra Civil, con el Alcázar destruido, la Academia de Infantería estuvo instalada provisionalmente en Zaragoza y Guadalajara, mientras se construía su nuevo emplazamiento en Toledo, al otro lado del Tajo, frente al histórico edificio. A partir septiembre de 1948 regresó a Toledo, a un inmueble de nueva construcción, obra de los ingenieros militares teniente coronel Manuel Carrasco Cadenas, teniente coronel Arturo Ureña Escario y teniente coronel Julio Hernández García, de estilo neorrenacentista y neoherreriano.
Tienen que pasar once años para que se publicara la primera colección de postales de estas instalaciones. Fue en 1959 cuando se lanzó una muy cotizada colección entre sus estudiantes. Son 25 imágenes, con el sello del la propia academia en la parte posterior, en las que, a la usanza de lo que ya hicieron Hauser y Menet con las aulas y dotaciones del Alcázar en 1916 y 1930, se hace un pormenorizado recorrido con las entonces nuevas instalaciones.
En este periplo fotográfico recorre los exteriores, entre los que llama la atención un ‘patio del Generalísimo’ todavía sin solar, o la fachada principal en el ‘patio del general Sanjurjo’, piscina y campo de deportes. En el interior observamos instalaciones colectivas como comedor y el ‘antecomedor’ y la capilla de la Inmaculada. Hay imágenes de los gabinetes de motores, telegráfico de laureados y táctico, la cocina, picadero, cine-teatro, casino y hasta la peluquería. Hay incluso una postal de la maqueta de la nueva Academia, y no podía faltar la del Alcázar destruido.
La colección en sí no destaca por la calidad de las fotografías, pero sí por el valor histórico que tienen, todo ello en unos tonos muy claros, como lavados, que también se dan en postales de la potente producción aragonesa de aquella época. Tan solo en una de ellas, la de la calle ‘del general Moscardó’ aparecen personas. En el resto, tan sólo se reflejan las instalaciones vacías, sin la imagen de cadetes siquiera, que quizás las podrían hacer más amenas e interesantes.
El álbum de 25 postales, con diversas encuadernaciones, no es difícil de conseguir hoy en día por internet a un precio bastante razonable, aunque en algunos espacios pidan un dinero un tanto disparatado.