La eterna promesa del PP

SPC - Agencias
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Feijóo busca una mayoría absoluta que le iguale con Fraga en Galicia y que le mantenga como el 'barón' con más peso en las filas populares

La eterna promesa del PP

Más de una década lleva Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta. Una etapa en la que su nombre nunca ha dejado de sonar como posible líder nacional del PP. Sin embargo, la eterna promesa de los populares, por unas circunstancias u otras, no ha dado el salto a Madrid. Ni siquiera se llegó a postular para el puesto cuando todo parecía preparado para ello. Así, refugiado en Galicia, su voz sigue siendo fundamental en Génova, al ser el barón con más peso, tras los descalabros electorales de otras comunidades. Ni siquiera la savia nueva de los conservadores, como el andaluz Juanma Moreno o el murciano López Miras, han amenazado su liderazgo autonómico en el PP. Y eso que, como buen gallego, nunca llegó a pronunciarse abiertamente por ningún candidato a la Presidencia de su partido, en un sí, pero no, que le evitó purgas posteriores.
 El reto de Núñez Feijóo es ahora lograr cuatro mayorías absolutas consecutivas e igualar el récord de Manuel Fraga. Un hito que consolidaría -aún más- su poder en las filas del PP y que podría, incluso, amenazar la posición de un Pablo Casado que, pese a haberse consolidado como líder popular, dependerá de las urnas. Y ahora mismo nadie podría apostar porque las generales no se celebrasen antes de lo previsto, teniendo en cuenta la escueta minoría en la que se sustenta el Gobierno de coalición.
El desafío de sus oponentes es conseguir una mayoría suficiente que les permita desalojar a los conservadores de San Caetano. El PSdeG, el BNG y Galicia en Común-Anova Mareas ya han mostrado su disconformidad con la fecha electoral elegida por Feijóo, el 12 de julio. Nunca hasta ahora los gallegos han acudido a las urnas en plena época estival. De hecho, en los planes del presidente gallego nunca estuvo una cita a la que acudir en chanclas y bañador. Cuando todos esperaban los comicios en otoño -la legislatura concluye en octubre-, en febrero se agitó el tablero político al quedar convocados los comicios, inicialmente, para abril. Pero el coronavirus trastocó los planes. Ahora, el líder popular justifica la fecha con la búsqueda del momento sanitario más seguro y la urgencia de que el Parlamento regional recupere sus funciones puesto que se disolvió en febrero. 
La oposición ansía que estos comicios permitan un cambio de rumbo en Galicia y que la comunidad tenga un presidente progresista después de más de 10 años de Gobierno monocolor. Ni siquiera escándalos como su supuesta relación de amistad con el narcotraficante Marcial Dorado, aireada por la oposición, alejaron a Feijóo del poder.
La situación que vive España evidencia una campaña atípica en la que hacer cálculos sobre posibles resultados se antoja tan complicado como organizar una campaña que estará marcada por las restricciones sanitarias. Precisamente, la gestión de la pandemia, así como la forma en la que Galicia superó la anterior crisis económica con el PP de regreso en San Caetano serán las bazas de Feijóo.