El 'corcho vip' de Velada

Redacción
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El Ayuntamiento de Velada acaba de licitar el aprovechamiento del corcho en árbol de la Dehesa 'El Alcornocal y Baldío' y de la Finca 4.326. Se trata de una saca de corcho que la localidad toledana realiza cada diez años y desde hace cuatro siglos

El ‘corcho vip’ de Velada - Foto: Solete Casado

Es una herencia de hace más de 400 años y cada diez  cumplen con ella. Velada acaba de sacar a licitación el  aprovechamiento del corcho en árbol de la Dehesa ‘El Alcornocal y Baldío’ y de la Finca 4.326 de este término municipal.
Explica su alcalde, José Luis Cebadera, que se trata de alcornoques ubicados en una finca pública de titularidad semipública herencia de la familia de Gómez Dávila que ostentó el marquesado de Velada y fueron los fundadores de la moderna villa de Velada.
Se trata, según reza la tradición  de hace cuatro siglos, «del pago que recibe el Ayuntamiento por ser el administrador de la finca», según recogen «literalmente» las escrituras, señala el alcalde.
Y así, cada diez años, el Consistorio de este Ayuntamiento de la Campana de Oropesa que no alcanza los 3.000 habitantes, pone en marcha la maquinaria para que los alcornoques de esta finca con más de 3.000 hectáreas («3.017 exactamente») puedan quedar desnudos.
El interés que despierta Velada entre las empresas dedicadas a la saca del corcho, como así se conoce esta práctica, lo demuestra el hecho de que en solo cuatro días desde que se hizo pública la licitación en el BOP el Ayuntamiento tenía ya sobre la mesa la oferta de 15 empresas. Y es que, el corcho de este municipio toledano es un «corcho vip», como describe el «enamorado» alcalde de Velada.
Se trata de un corcho, incide José Luis Cebadera, cuyo gramaje le hace especialmente atractivo. «Tiene pocos poros y es lo que se utiliza para los tapones de corcho de los grandes vinos y licores», describe orgulloso Cebadera.
¿Y qué hace que el corcho de Velada sea tan especial y de tan alta calidad? Pues, al parecer, su secreto está en los arenales en los que se crían porque el ‘desierto’ que representa la finca ofrece un suelo cuyas características convierten al corcho de Velada «en uno de los tres más importantes y de mejor calidad de España», ondea ufano el alcalde.
El corcho de este municipio va a parar, principalmente, a las empresas productoras de tapones que luego negocian con las grandes empresas de vinos y licores. No obstante, este material también es un buen aislante acústico y los  grandes estudios forran sus instalaciones con planchas de corcho.
En la licitación que se acaba de sacar, el Ayuntamiento ha introducido una novedad que les permitirá desvelar un secreto del alcornocal. Y es que ni el alcalde, ni ningún vecino, señala José Luis Cebadera, conocen con exactitud, los kilos (quintales castellanos) que salen de sus heredados alcornoques.
Por ello, en esta ocasión, la licitación/subasta se ha hecho por precio/kilo  -con un precio al alza de 659.050 euros más IVA- estimando que el adjudicatario podrá sacar 253.000 kilos de corcho segundero y de reproducción y 5.000 kilos de corcho bornizo (la primera capa rugosa del alcornoque que se   tritura y muele para hacer una masa que da lugar al corcho aglomerado).
 No obstante, aclara el alcalde,  la adjudicación se realiza a ‘a resultas’, es decir, que aunque el adjudicatario haya abonado el precio con el que haya ganado la subasta antes de empezar a trabajar -esta es una condición- la liquidación final del contrato dependerá de los kilos realmente aprovechados de modo que, si son menos de los estimados, el Ayuntamiento devolverá en proporción y si son más será la empresa la que tendrá que pagar al Ayuntamiento el exceso de kilos.
 La saca ya no es cosa de los vecinos, aunque en su día hubiera una empresa y veleños experiementados en este arte tradicional. Ahora, reconoce el alcalde, es «patrimonio de portugueses y de San Vicente de Alcántara», una población de Badajoz marcada por un buen número de fábricas de corcho.
El Ayuntamiento recibe los ingresos de esta subasta cada diez años como un dinero que -teniendo en cuenta que Velada tiene un presupuesto de 2,5 millones- no resuelve sus problemas pero sí ayuda para acometer obras pendientes. «No es la panacea», reconoce el alcalde, «pero en cualquier caso estamos encantados porque nos viene dado cada diez años».
Y es que, la finca -donde también se cultivan cereales y las prestigiosas sandías de Velada- no requiere a lo largo de los años demasiados cuidados más allá de evitar que haya pastos alrededor que puedan aumentar el riesgo de incendios. «Hay que cuidarlo y lo cuidamos bien», señalaJosé Luis Cebadera, «pero no requiere grandes esfuerzos ni fuertes inversiones».