El cordero no tiene quien lo pida

Redacción
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El cierre de restaurantes por el estado de alarma y las previsibles restricciones para el acceso a locales públicos de hostelería lastran la venta de esta carne. Talavera y Consuegra, focos productores en la provincia.

El cordero no tiene quien lo pida - Foto: PABLO LORENTE

El domingo 15 de marzo, bares y restaurantes no levantaron la persiana. El estado de alarma que había entrado en vigor el día previo decretaba la paralización de la actividad hostelera. Miles de establecimientos en todo el país se vieron abocados a un cierre que aún no saben cuándo terminará. Los locales de comida y bebida quedaban clausurados. Se ponía punto y aparte a una forma de ocio muchas veces multitudinaria. Las medidas en contra de las aglomeraciones impiden hoy acciones habituales para millones de ciudadanos. Hoy, nadie come ni bebe fuera del domicilio particular. Los hoteles, adaptados para las grandes celebraciones, tampoco están abiertos.
Sin cañas de aperitivo ni menú del día, sin comidas familiares de domingo ni festejos sobre hitos vitales, los consumos acumulados de alimentación y bebidas se resienten. El cordero es uno de los ejemplos más claros de cómo el cambio imprevisto por la pandemia ha afectado a las previsiones para la primavera y el verano. Los ganaderos no logran dar salida al producto. La cancelación de miles de bodas, bautizos o comuniones les ha dejado con miles de kilos sin vender. La demanda de ovino se ha hundido. El lechal, además, ha ido perdiendo espacio en las cocinas de los hogares en favor del porcino, el vacuno o los derivados avícolas. Se tiende a consumir, cada vez más, en ocasiones especiales. «El cordero tiene un problema tremendo», resume Blanca Corroto, presidenta de Asaja de Toledo.
El Domingo de Resurrección era, a priori, una de esas fechas señaladas. Pero el día de Pascua nadie pudo salir a comerlo fuera de casa. Tampoco se degustará en tantas bodas, bautizos y comuniones suspendidos por el avance del coronavirus. Los ganaderos se están «quedando con toda la producción comprometida». Los restaurantes, cerrados desde hace cinco semanas, no han podido asumir la anunciada compra del producto. Sin venta, miles de cabezas esperan en las explotaciones.
La exportación emerge como la solución más razonable en el corto plazo. El cordero es un plato apreciado más allá de las fronteras españolas, especialmente en el vecino mundo musulmán. Sin embargo, en la mayor parte de los países árabes y del Magreb, la variedad lechal no es la favorita. El predilecto en estas zonas es de mayor tamaño, de aproximadamente «unos 40 kilos en vivo, entre 2o o 23 kilos en canal». Las costas españolas esperan la llegada de un barco procedente de Arabia Saudí que cargará con miles de animales rumbo al golfo Pérsico, donde serán consumidos posteriormente.
«El tapón, el cuello de botella» que amenaza hoy el futuro del ovino perjudica a un sector castigado durante años por el bajo precio del producto en origen. Más allá de la exportación a terceros países, los productores plantean la posibilidad de sacrificar y congelar las existencias ahora para darles salida en la víspera de la Navidad. El almacenamiento reduciría los costes que han de soportar estos días -sin retorno, dado que las ventas se han reducido al mínimo- y ayudaría a recuperar la inversión realizada en cada cabeza de ganado a finales de año.
Corroto señala la necesidad de «incentivar su consumo» por parte de las grandes superficies y las principales distribuidoras. La responsable de Asaja en la provincia apunta a la realización de campañas de difusión en favor de la compra de cordero en los hogares y al ajuste de precios -para hacer tal carne accesible al mayor público posible- como otras dos medidas necesarias para incrementar una cuota de mercado actualmente menguada.
En la provincia, los principales focos de producción de cordero lechal se encuentran en Talavera y sus alrededores y en la manchega Consuegra. En ambos puntos, el ovino sobresale por su calidad y el apego a la tradición en el proceso de cría de esta variedad cárnica ahora en crisis.