Las Mondas como rito ancestral, mitología y cristianización

Leticia G. Colao
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Miguel Méndez-Cabeza aborda la fiesta talaverana desde un punto etnográfico y la compara con otras celebraciones y cultos históricos, estableciendo coincidencias que sugieren su origen milenario.

Las Mondas como rito ancestral, mitología y cristianización

‘Las Mondas Legendarias. Reflexiones sobre el origen mítico de una fiesta’, es el título del facsímil XXXIII, realizado por el médico e historiador Miguel Méndez-Cabeza Fuentes. Méndez le da una vuelta a los estudios habituales de la fiesta milenaria y se adentra en su carácter etnográfico, comparándolo con otros festejos tradicionales de pascua, con ritos paganos similares y los procesos de cristianización a los que fueron sometidos.

El trabajo, dividido en tres partes, comienza ampliando el debate con las dos posturas antagónicas sobre la antigüedad de las Mondas. En la primera recoge la versión del etnógrafo y polígrafo Julio Caro Baroja en su libro ‘Mitos y ritos equívocos’, donde muestra su convencimiento ante el origen romano. Otros historiadores desconfían de este hecho «porque quieren un documento donde ponga fehacientemente que las Mondas se instituyeron un año concreto como culto a Ceres, y eso no lo vamos a encontrar», dice Méndez.

Por ello, el talaverano se adentra en la etnografía y la comparación con las antiguas deidades como un hilo conductor de esos cultos, sugiriendo determinadas coincidencias con los cultos cristianos, similares al de Ceres en Talavera. Así, habla de la Diosa Madre, la diosa Astarté o Ishtar, diosa de Babilonia; o Ataecina, diosa de los vetones. En estos casos, la iglesia transforma los antiguos cultos y los cristianiza. Junto a ellas se encuentra Demeter, la antecesora griega de Ceres, que en Talavera fue ‘reemplazada’ por la Virgen del Prado.

En cuanto a las fiestas de origen pagano con las que comparte paralelismos, recuerda algunas cercanas, como la de los Perros de Santa Ana, o los  Morraches de Malpica, ambas en honor a San Sebastián y que como muchas otras, han pasado por el ‘filtro’ de la iglesia, relacionándose de alguna manera con el santo venerado en cada municipio aunque en su origen «poco o nada tienen que ver».

Entre las celebraciones que comparten con Talavera la Monda o el Leño Florido, recuerda que en la Villa de Mombeltrán los vecinos salen a comer La Monda, que es un clásico hornazo; Las Mondidas de San Pedro Manrique o el municipio de Torremocha, con un tronco engalanado, similar al del Leño Florido, que introducen en el templo como ofrenda.

En algunos casos, dice Méndez, de «retazos parciales de ritos arcaicos, huellas casi borradas por el paso de los siglos que han ido quedando fosilizados en el alma popular, aunque todos ellos sean discutibles, y casi la única herramienta que tenemos para llegar a conocer mejor el origen y desarrollo de muchas de nuestras fiestas».