La Biblioteca regional se blinda como foco de la cultura

La tribuna
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La Biblioteca regional se blinda como foco de la cultura - Foto: Yolanda Lancha

El Plan Estratégico 2019-2022 concede al centro de referencia situado en el Alcázar de Toledo un papel prioritario dentro de la red de 400 bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha

á. de la paz / toledo
La Biblioteca de Castilla-La Mancha ha elaborado su plan estratégico para las próximos cuatro años, un conjunto de propuestas que ahondan en las líneas maestras que han regido a una institución que celebró sus primeros veinte años el pasado 2018. Según se detalla en la memoria explicativa, este proyecto de futuro inmediato «ha sido elaborado por el equipo humano de la biblioteca con la colaboración de la ciudadanía, a través de propuestas de asociaciones, colectivos, centros docentes y ciudadanos particulares».
El plan presentado, que se desarrollará entre 2019 y 2022, defiende el papel que la biblioteca juega dentro del tejido cultural de Toledo, una importancia creciente que le consolida como foco de actividad permanente para creadores y público. «La biblioteca debe desempeñar activamente este liderazgo que se establece como impulsora de la Red de Bibliotecas Regional, como promotora de proyectos cooperativos, y como creadora y difusora del conocimiento relacionado con la región y sus autores».
Antes del actual, la biblioteca situada en el Alcázar de Toledo se ha regido con cinco planes plurianuales anteriores. El último concluyó en 2017 y sirvió, entre otras, para la planificación de actividades coincidiendo con los fastos del vigésimo aniversario de la constitución de la biblioteca regional en la capital.
Los próximos años de la biblioteca estarán marcados por cuatro líneas estratégicas que incluyen los objetivos generales hasta el 2022. Las ideas de biblioteca para la región, para los ciudadanos, de carácter social y como equipo humano determinarán el rumbo del centro en el periodo que se abre. La cabecera del sistema de bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha ejerce de «lugar de encuentro físico y virtual de toda la sociedad».
«Más de 40.000 personas tienen en la actualidad la tarjeta de usuario de la Biblioteca -lo que supone casi el 50% de la población toledana- que se puede utilizar en el resto de bibliotecas de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha», detalla la memoria. El tejido de bibliotecas en la región está formado por un total de 400 centros. La del Casco histórico de Toledo cuenta con «unos 300.000 visitantes al año que hacen uso de las instalaciones y servicios de este espacio ubicado en la última planta del Alcázar de Toledo». Además, «para ofrecer los servicios de consulta y préstamo la biblioteca dispone de una colección de 450.000 ejemplares de todo tipo de materiales bibliográficos».
Para la elaboración del plan estratégico vigente se han utilizado «diversas herramientas de gestión para obtener información imprescindible a la hora de tomar decisiones, como las encuestas anuales y los análisis de datos estadísticos», explica la dirección de la biblioteca. El centro de referencia emplazado en el Alcázar lidera el sistema de bibliotecas diseminado por el territorio castellano-manchego. Entre las metas de la red está la de «impulsar el libre acceso a la información para toda la población». La cercanía de los ciudadanos a este conjunto de recursos se configura como un «elemento esencial para mejorar la vida de las personas y la convivencia democrática».
La biblioteca de Toledo «fomenta el hábito lector», además «apoya la creatividad e impulsa la formación (…) y presta atención a la inclusión social, el desarrollo sostenible y la igualdad de género». De cara a los próximos años, este centro de referencia seguirá coordinando proyectos y servicios, conservando y difundiendo el patrimonio bibliográfico de la región, impulsando la digitalización de los fondos y apoyando la creación autóctona. Una de las intenciones del plan es incidir en el carácter participativo de la biblioteca, reclamando la colaboración de la sociedad para el diseño y la organización de nuevas actividades y mejores servicios.
El carácter social de la biblioteca se articulará alrededor de propuestas de accesibilidad, inclusión, sostenibilidad y en favor de la igualdad de género. El seguimiento de las propuestas se concretará en un plan anual de objetivos que serán «concretos y medibles» para su posterior evaluación.