Alas para subir la escalera y volar bien alto

J. Monroy
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Toledo disfrutará durante los próximos seis meses en el patio de armas de Bisagra de las Alas de México, escultura del artista Jorge Marín, que llegan tras recorrer cuatro continentes

Alas para subir la escalera y Volar bien alto

Toledo lleva hermanada con la Guanajuato nada menos que desde 1978. Durante los próximos seis meses se estrechará su relación con el país de México, gracias a la llegada al patio de armas de la puerta de Bisagra de una escultura tan significativa como las Alas de México, de Jorge Marín. ¿Qué son estas Alas? En palabras de la alcaldesa de la ciudad, Milagros Tolón, «representan muchas cosas, para cada uno lo que quiera, la libertad, la solidaridad (yo me solidarizo con el pueblo mexicano que está pasando también por muy malos momentos en la pandemia), la certeza de salir de esta situación, cada uno lo que quiera en su mente».
Se trata de un conjunto escultórico compuesto por dos alas fabricadas en bronce de tamaño monumental, montadas en un marco de acero sobre una plataforma con estructura metálica y cemento, con tres escalones, a los que se accede para poder realizar fotografías con las alas como fondo. Toledanos y visitantes podrán interactuar con el montaje durante los seis meses que permanecerá en Bisagra convertido en un atractivo artístico y cultural más de la capital.
Tolón destacaba este miércoles, durante el acto de inauguración del conjunto, la presencia de esta escultura moderna a las puertas de la ciudad histórica, patrimonio de la Humanidad «y que siempre ha acogido a todas las personas que han venido de fuera». En realidad, reconoció, se barajaron varias ubicaciones, pero fue Elena Catalán, directora de la Fundación Jorge Marín, estuvieran junto a Carlos V, en un espacio muy cerca del Lugar de Encuentros de Chillida.
Alas para subir la escalera y Volar bien altoAlas para subir la escalera y Volar bien altoEl acto inaugural estuvo amenizado por la música de la toledana Pilar Moxó. Allí Catalán se definió como una toledana más. Si hace treinta años se enamoró de la ciudad, apuntó, por fin ha logrado vivir en la ciudad hace dos. Desde Toledo y en este año tan complejo, ha logrado que lleguen a la capital «las icónicas Alas de México» de Jorge Marín, de quien quiso trasladar «un saludo de esperanza y gratitud».
Las Alas, apuntó, «pretenden dar un mensaje disruptivo en este 2020 que nunca olvidaremos, un mensaje de libertad, de esperanza y de buena voluntad»; un mensaje en definitiva, «de hermandad entre dos naciones que han estado estrechamente vinculadas, no solo por sus antecedentes históricos, sino por su empatía, por su fraternidad y por el cariño mutuo».
Se trata de una escultura, recordó Catalán, que ha visitado 35 ciudades en el mundo, 13 de las cuales la han adoptado de forma permanente. Ha recorrido miles de kilómetros, a lo largo de cuatro continentes. La han visitado millones de personas, que como toledanos y turistas durante los próximos meses, se han subido a la escalera para «volar bien alto».
El director del Instituto Cultural de México en España y agregado cultural de México en España, Jorge Hernández, saludó en nombre de la embajadora de México. En un discurso pleno de un humor inteligente poco habitual mostró su amor a Toledo a primera vista. Dio también la enhorabuena al pueblo de México, «porque se va a sentir muy orgulloso de la presencia simbólica de unos de nuestros mejores artistas en una de las ciudades más bellas del mundo, si no la más bella».