Un solar abandonado del entorno de la estación de buses se convertirá en jardín

i. g. v. | TOLEDO
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La obra tendrá un presupuesto de 62.600 euros y se iniciará a finales de mes con el objetivo de «dignificar» uno de los principales accesos de la ciudad, que se encuentra «muy deteriorado»

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‘Que Toledo no pare’ fue el lema con el que se presentó a la reelección el alcalde de la ciudad, Emiliano García-Page, en 2011. Una declaración de intenciones que se ha convertido en su ‘obsesión’ a pesar de la crisis económica y de las zancadillas que, según él, le pone a diario la Junta de Comunidades. El edil presentó ayer lo que considera un ejemplo más de que con imaginación y trabajo se pueden seguir realizando obras a pesar de las dificultades. Y es que, García-Page, acompañado por el concejal de Urbanismo, Javier Nicolás, mostró el proyecto de remodelación que se va a llevar a cabo en el entorno de la estación de autobuses, concretamente en una parcela abandonada entre la calle Salto del Caballo y la calle Castilla-La Mancha.
Se trata de una ejecución gracias a la que va a mejorar el aspecto urbano «de uno de los principales accesos a la ciudad», que se encuentra desde hace años «muy deteriorado».
   El alcalde destacó que esta actuación se desarrolla gracias a la exigencia del equipo de Gobierno para que la empresa responsable de las obras del Palacio de Justicia «cumpla con sus obligaciones» contractuales, entre las que se encuentra el adecentamiento de este espacio.
Por su parte, Nicolás detalló que las obras tienen un presupuesto de 62.591 euros e hizo memoria para recordar que la ejecución se deriva de la construcción de los juzgados, que incluía la creación de un espacio verde en estos terrenos, formado por tres parcelas, aunque dijo que no ha sido posible llegar a un acuerdo con la propietaria de una de ellas.

«Coste cero». El edil destacó que la ejecución tendrá «coste cero» para el Ayuntamiento ya que correrá a cargo «exclusivamente» del agente urbanizador y dijo que consistirá en la consolidación del terraplén de siete metros de altura, la creación de un muro de contención de dos metros y medio, la incorporación de masa vegetal así como la inclusión de «una escollera de piedra para evitar que haya desplazamientos de terreno».
   También se va a actuar en la parte inferior de las escaleras -que se encuentran en general en buen estado- y se va a rectificar la inclinación de la actual acera.
En la zona también se plantarán árboles, para convertir el solar abandonado en un jardín urbano, se limpiarán los terraplenes y se van a retirar los restos de unas antiguas viviendas  que se encuentran en muy mal estado.
El alcalde insistió en su comparecencia en que la actuación «simboliza la estrategia del equipo de Gobierno de mantener la actividad a pesar de la situación económica global y no parar de dar pedales».
Dijo que con esta obra también se quita «una espinita» que tenía clavada desde hace años además de «dignificar» un espacio urbano que se encuentra muy deteriorado sin olvidarse de los empleos que se crearán gracias a estos trabajos de adecentamiento. Asimismo, defendió que la intervención «cambiará» la imagen «bochornosa» de esta zona que se llevaban los turistas que llegan a la estación de autobuses.