Sandra Sánchez: valor talaverano de oro

Raquel Jiménez
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Sandra Sánchez muestra el premio concedido por el IES Ribera del Tajo junto a su madre y el director del centro. - Foto: Ferrero

La campeona del mundo de kata femenina recogió el premio del IES Ribera del Tajo por sus éxitos deportivos y por representar cualidades como la constancia o la solidaridad

La karateca talaverana Sandra Sánchez recogió el galardón ‘Ribera del Tajo de los Valores’ concedido por el IES Ribera del Tajo en un acto junto a profesores y alumnos, a quienes trasladó una trayectoria deportiva invencible al desaliento, que la llevó a Australia, Japón o Dubái, hasta que le llegó la oportunidad en el equipo nacional con 32 años, una edad que generó dudas que ella misma, ahora con 37, se ha encargado de despejar a golpe de medallas, sin separarse nunca de sus bolas de dragón.
Junto a la campeona del mundo de kata individual femenina, acompañada por su madre, estuvieron el director del centro, Andrés de las Heras y el concejal de Economía y Hacienda, Arturo Castillo. No pudo asistir el presidente de la Federación Castellano-Manchega de Kárate, vicepresidente de la Española y primer maestro de Sandra, Javier Pineño, por cuestiones de salud.
La karateca está acostumbrada a podios en todo el mundo y a recoger premios aunque, desde luego, los de su ciudad tienen un tinte muy especial. Así lo puso de relieve a este diario: «Es diferente, está mi madre conmigo, mi familia...; y es una manera de compartir esto, de que no es solo mío, sino de todos aquellos que han empujado». Precisamente, la comunidad educativa del Ribera del Tajo concede este premio a aquellos que representan cualidades como la tenacidad, la constancia o la solidaridad y, en este caso, además con un trayectoria histórica en el karate: «Es bonito que reconozcan tu trabajo, pero que además ese reconocimiento esté asociado a valores positivos, significa que has hecho algo bueno». Confiesa que se siente «orgullosa  y con ganas de seguir siendo así, es decir, de intentar hacer cosas buenas que motiven este tipo de reconocimientos».
Recogió este galardón recién aterrizada de Estambul donde consiguió el oro en la Serie A. Desde luego, se ha convertido en una costumbre que Sandra Sánchez suba a lo más alto, pero ella pone de relieve que «cada vez es más complicado porque cuanto más nos acercamos a los Juegos, el nivel es más alto». Es más, resalta que «estar en las finales de esta manera tan continua es ya un logro y si logras ganarlas, es una recompensa porque hay muchas horas detrás». Y destacó el trabajo de su entrenador y pareja, Jesús del Moral ya que «veo todo lo que se sacrifica por sacar ese poquito de más y debe tener los resultados con ese trabajo que realiza en la sombra».
Del Moral, seleccionador nacional de kata, ha llevado a los españoles en esta modalidad a lo más alto, tanto en individual como por equipos: «Siempre le digo que soy producto de tu esfuerzo, de esa determinación y programación para sacar lo mejor de mí. Y ahora es como un compendio de todo: ha conseguido los cuatro oros en un Europeo, que no se había logrado nunca, o sea, cosas increíbles». Como prueba del carácter perfeccionista del técnico, indica de él que «nunca está satisfecho, quiere sacar siempre más de nosotros y eso nos motiva aún más».
La kata mundial femenina se ha convertido en un mano a mano entre la talaverana y la japonesa Kiyou Shimizu en el que de momento se impone Sandra:«Es bonito que nos estemos apretando porque nadie se puede dormir». Añade que «hasta la semana pasada íbamos dos a dos»; pero después de Estambul, «estamos tres a dos».
Lo más importante de este oro en Turquía es que la talaverana continúa sumando puntos para estar en los Juegos de Tokio de 2020. Es primera en el Ranking con 5.947.5 puntos: «Cada vez está más cercano». Y pone el acento en que «no es solo la clasificación, sino que mantenerse primera o segunda en el Ranking, ayuda después con los cabezas de serie en Tokio, con lo que no podemos dar nada por hecho». El objetivo más inmediato es, del 7 al 9 de junio, la Premier League de Shaghai.