El águila imperial ibérica y el buitre negro vuelven a CLM

C.S.Rubio
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El águila imperial ibérica y el buitre negro vuelven a surcar los cielos de Castilla-La Mancha. 16 años después de la puesta en marcha de los planes de recuperación, la población se multiplicado por cuatro en el caso del águila.

El águila imperial ibérica y el buitre negro vuelven a CLM - Foto: Rosa Blanco

Las águilas imperiales ibéricas y los buitres negros vuelven a surcar los cielos de Castilla-La Mancha. En lo que va de siglo, el águila imperial ibérica, una de las aves más amenazadas de la península, ha multiplicado por cuatro su presencia en la región, pasando de apenas 50 parejas de 2003 a las 250 avistadas en 2017, hasta el momento el último dato disponible. Mientras que la población reproductora de buitre negro se ha doblado en estos años. De 221 parejas se ha pasado a más 500.
Un aumento de la población de estas aves, en grave riesgo de extinción, que también ha supuesto su regreso a territorios en los que habían desaparecido. Significativo es aquí el caso del águila imperial ibérica, presente en 2003 solo en pequeñas áreas de Toledo y Ciudad Real y que en estos años ha ido recolonizando parte de su área de distribución histórica, expandiéndose hacia las provincias de Albacete y Guadalajara. Es más, a día de hoy hay indicios significativos de su presencia en la provincia de Cuenca.
Una magnífica noticia que va a obligar a revisar los lugares de actuación, recuperación y conservación de esta especie, según se avanza ya desde el Gobierno regional. 
El águila imperial ibérica y el buitre negro vuelven a CLMEl águila imperial ibérica y el buitre negro vuelven a CLMEn el caso del buitre negro, Castilla-La Mancha se ha convertido en su segunda gran reserva, tras Extremadura. Y aunque el 97,5% de las parejas se encuentran en Ciudad Real, cabe subraya su ‘resurgir’ en Toledo, especialmente en la zona de los Montes, pasando de 2 parejas en el año 2004 a 13 en 2017.
Con estos mimbres, la Junta de Comunidades ha aprovechado estos meses de cuarentena para ponerse a trabajar en la revisión de los planes de recuperación del águila imperial ibérica y de conservación del buitre negro, obsoletos después de más de 16 años. Unos planes que buscan adaptar la normativa autonómica a las modificaciones legales llevadas a cabo en los últimos años en el ámbito estatal y europeo y a la nueva situación de estas poblaciones.
Una de las áreas en las que hay que seguir incidiendo es en cómo reducir el impacto de la acción del hombre en la fauna amenazada. Y es que, a pesar de la sensible mejoría experimentada en estos años, los tendidos eléctricos y en menor medida los venenos, siguen siendo enemigos mortales para esta especies, tal y como reconoce el Gobierno regional en su informe. Es por ello que la detección de puntos negros y la corrección de tendidos debe seguir siendo una prioridad.
Una afirmación que se sustenta en datos. De los 38 ejemplares de águila imperial que ingresaron en los Centros de recuperación de fauna silvestre de Castilla-La Mancha (CRFS) en el año 2016, 31 (el 82 %) fueron motivados por la electrocución en tendidos eléctricos. En cuanto al uso ilegal del veneno, si bien los casos de entrada en los centros de recuperación por envenenamiento han ido disminuyendo durante el último decenio, según reconoce la Junta, sigue siendo la causa de muerte no natural intencionada más frecuente. Por poner un ejemplo, ese mismo año 2016, de los 73 ejemplares de fauna silvestre que fueron ingresados por procesos de envenenamiento, 4 de ellos águilas imperiales ibéricas. 
Dos problemas a los que en el caso de los buitres negros hay que añadir también los generados por las molestias humanas en las inmediaciones de sus colonias (apertura de pistas y cortafuegos, trabajos forestales…) y la disminución de la carroña disponible, ante el peligro que suponía para el ganado las encefalopatías espongiformes transmisibles. Un punto este último que, no obstante, se estaría en fase de ser subsanado. 
Esa falta de alimento también se está empezando a detectar en las águilas. Como se apunta ya desde Medio Ambiente, el desplome de las poblaciones de conejo en las zonas forestales, debido a la introducción de enfermedades (mixomatosis y enfermedad hemorrágico-vírica), ha reducido mucho en las últimas décadas las posibilidades de alimentación de la especie en estas zonas. Descensos que han sido especialmente significativos en algunas zonas serranas, refugio natural de estas águilas. Un cambio en su hábitat que  estaría llevando a esta aves a anidar en ambientes más humanizados, donde se mantienen poblaciones importantes de conejo, tal y como se confirma desde la Junta.
A pesar de lo anterior, se parte del hecho de que las medidas de conservación adoptadas, tales como los esfuerzos en la lucha contra el uso ilegal del veneno en el medio natural, la conservación y seguimiento de las áreas de nidificación, la corrección de tendidos eléctricos y la creación de muladares han propiciado la espectacular recuperación experimentada por sus poblaciones en las últimas décadas.