Orquídeas silvestres y dónde encontrarlas

L.G.E.
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Crecen en Castilla-La Mancha y son especies autóctonas: necesitan hábitats con humedad, presencia de hongos y les gustan los suelos calizos

¿De lejos parecen flores con bichos posados? Entonces puede que sea una orquídea - Foto: Javier Pozo

Tal vez piensen que para ver orquídeas tienen que ir al invernadero de un jardín botánico o a una floristería. Esa es la imagen que tenemos todos en la cabeza de las orquídeas, pensando en aquellas aéreas que nacen en la corteza de los árboles y que se dan en zonas tropicales y de selvas en América o Asia. Sin embargo, si sale a dar una vuelta al campo se puede encontrar una orquídea cerca de su pueblo. También en esto hay prejuicios y la naturaleza está para quitárnoslos.

No se trata de una especie invasora, pues las orquídeas son habituales en el continente europeo y, por tanto, también en España y en Castilla-La Mancha. A diferencia de las que vienen de la selva y se comercializan con su cultivo en invernaderos, las orquídeas autóctonas de nuestra zona son terrestres y nacen del suelo como otras flores. Seguramente ha pasado al lado de ellas, le han parecido unas florecillas muy bonitas y no se haya percatado de que estaba ante ejemplares de orquídeas silvestres.

No es que sean fáciles de encontrar, porque no abundan en todas las zonas. Pero tampoco es imposible verlas. Hay algunas características del terreno, la climatología y la biodiversidad que pueden ayudar a intuir dónde encontrarlas.

Orquídea abeja espejo, la ophrys speculum. Destaca por el color azulado y la pelosidad marrónOrquídea abeja espejo, la ophrys speculum. Destaca por el color azulado y la pelosidad marrón - Foto: Javier PozoAgua, suelo y hongos

El primero de los requisitos es la humedad. «Tiene que haber mucha humedad en el hábitat», explica Luisa López, técnico de Gestión del Orchydarium de Almaraz, en Cáceres. Señala que puede ser por abundancias de lluvias, pero también porque esa agua esté presente en el suelo, «que puede ser un barrizal» o porque haya un microclima que favorezca la presencia de humedad en el ambiente. En el caso de Almaraz, por ejemplo, tienen un paisaje de dehesa que se puede encontrar fácilmente en Toledo o Ciudad Real y unas temperaturas que no difieren mucho a las de Castilla-La Mancha, pero hay una zona en la que se condensa mucho la niebla en invierno y eso favorece a la aparición de las orquídeas. Así que si su zona es de nieblas, hay que estar atentos.

Otro de los requisitos que ayuda es el terreno. Luisa López admite que salen en distintos tipos de suelo, pero avisa de que el suelo calizo «es muy bueno para que salgan orquídeas». Así que ahí tienen otra pista para investigar  dónde pueden estar por los alrededores.

El tercero de los requisitos es la presencia de hongos, aunque se da el caso de sitios con muchos hongos donde no aparecen (y además Luisa López avisa de que no todos los hongos son visibles, sino que crecen bajo tierra). Lo que sí apunta es que la orquídea «necesita al hongo para poder germinar, es un elemento simbionte». Explica que «cuando la semilla cae al suelo solo germina con la ayuda del hongo». Quizá por eso donde un año se ven orquídeas es fácil volverlas a ver al siguiente.

La ophrys lutea también es de las llamadas orquídeas abeja. Destaca su labelo amarillo.La ophrys lutea también es de las llamadas orquídeas abeja. Destaca su labelo amarillo. - Foto: Javier PozoLo que no resulta de tanta ayuda es fijarse en la vegetación que suele abundar en zonas donde hay orquídeas. En Almaraz, por ejemplo, tienen olivos, jaras o retamas, especias propias de montes o dehesas mediterráneas que también hay en Castilla-La Mancha. Pero también aparecen orquídeas en ecosistemas más de montaña con robles, castaños o pinares. 

un pétalo central que puede parecer un insecto. Esas son las condiciones que favorecen que aparezca la orquídea. Para poder verlas ahora le toca estar ojo avizor para distinguirlas. De nuevo, no hay que pensar en que van a ser como las que se compran. A veces son flores muy pequeñas pero que sí se parecen en tamaño reducido a las orquídeas tropicales. En otros casos podría parecer que son flores que tienen un bicho en los pétalos. No es algo casual.

«Son la orquídeas abejas o las orquídeas insectos», expone Luisa López, «ella lo simula, lo hacen así para atraer polinizadores». Incluso aunque no se parezca a un insecto, las orquídeas comparten que tienen un pétalo central o labelo muy evolucionado. «El pétalo central de cada orquídea del mundo es diferente, tiene un color, un aroma diferente, algunas desprenden el olor de las feromonas de las abejeas», apunta.

La anacamptis papilionacea, o la orquídea mariposa.La anacamptis papilionacea, o la orquídea mariposa. - Foto: Cristina Gómez EscobarCon las últimas tecnologías, también se puede echar una mano a la vista. La aplicación de móvil ‘PlanNet’ ayuda a identificar a través de las fotos (y dando un porcentaje aproximado de probabilidad). Así se puede apuntar si la orquídea que ha encontrado es la orquídea avispa, la orquídea mariposa, la orquídea abeja espejo o la Sangre de Cristo… también puede que le descubra que no es una orquídea.

Florecen en estas fechas

Otra información clave que hay que manejar es el calendario de floración. La primavera es el momento idóneo, aunque depende de la climatología de cada zona y de la especie. Luisa López cuenta que, por ejemplo, en Almaraz no se pueden ver todas las especies que hay a la vez. «Aquí empiezan a finales de febrero», comenta. La floración sigue en marzo, abril y hasta primerso de mayo. Señala que después hace ya «muchísimo calor». Calcula que en otras áreas quizá se prolonguen hasta junio y pone el ejemplo de Cuenca. 

También de mucha ayuda es la página web www.orquideasibericas.info. Detrás de esta página están Roberto Gamarra Gamarra, profesor de Botánica en la Autónoma, Paglo Galán Cela, doctor en Ciencias Biológicas y Sergio Álvarez Díaz, ingeniero informático. Han realizado un ingente trabajo de investigación en esta familia de plantas tanto con su trabajo de campo como cotejando casi medio centenar de obras, desde estudios monográficos internacionales a guías de identificación o trabajos de ámbito regional como la ‘Guía de las orquídeas de la provincia de Cuenca’, que se editó hace más de quince años por la Diputación o el trabajo  ‘Orquídeas de la provincia de Albacete’, del Instituto de Estudios Albacetenses.

Varios ejemplares de orchis mascula, la Sangre de Cristo.Varios ejemplares de orchis mascula, la Sangre de Cristo. - Foto: Cristina Gómez EscobarSu web es muy didáctica, describe las características de las orquídeas y los diferentes géneros y especies. Además aporta mapas señalando las áreas del país en las que pueden verse. Lo recogen para 26 géneros y casi ochenta especies. 

Algunas solo se localizan en puntos muy concretos d ela región. La orchis purpurea, por ejemplo, solo está en alguna zona muy  específica de Cuenca y en el área de Nerpio, en Albacete. La serapias perez-chiscanoi podría verse en la parte toledana de Cabañeros y la serapias vomeracea en la ciudadrealeña. La platanthera chlorantha se podría llegar a ver en la zona de Maranchón, en Guadalajara. Entre las que se pueden encontrar repartidas por todas las provincias están la cephalantera longifolia o la androrchis mascula. En el decreto de especies amenazadas de la región aparecen 22. 

Están protegidas: no se pueden coger ni cultivar

«Están amenazadas», avisa Luisa López. «Todas las orquídeas silvestres están amenazadas y protegidas», insiste. Por eso no se pueden coger y arrancar de la zona en la que han crecido ni tampoco se pueden llevar a casa para cultivarlas (aparte que teniendo en cuenta las condiciones que necesitan de terreno, clima y presencia de hongos sería tan infructuoso como dañino para la planta). Las especies que se pueden comprar en invernaderos, floristerías e incluso supermercados son del tipo tropical y esas sí se pueden cultivar, pero no son las silvestres autóctonas de España, que solo deben crecer en el campo.

Un Orchydarium a 30 kilómetros de Castilla-La Mancha

El municipio cacereño de Almaraz es conocido por la central nuclear, pero pocos saben que guarda un tesoro botánico. Está a treinta kilómetros de la frontera de Castilla-La Mancha (a cincuenta minutos en coche desde Talavera) y se trata de una zona en la que se dan las condiciones climatológicas y de suelo para que crezcan muchas variedades de orquídeas, incluso una endémica de la zona. En Almaraz han construido un Orchydarium, un centro de interpretación, para saber más de estas plantas, con reproducciones de algunas de las que se pueden observar por los alrededores. Cuentan con un invernadero donde se hacen talleres de educación ambiental, no solo de orquídeas, sino también de la flora y fauna del entorno. En el invernadero plantan las orquídeas tropicales, que son las que se pueden cultivar, y cactus. Desde el Orchydarium organizan también rutas guiadas para ver las orquídeas en su hábitat. Aparte de colegios, familias y gente que le gusta el campo, Luisa López recalca que también acuden muchos biólogos y botánicos.

 

La ophrys scolopax, también llamada orquídea perdiz o becada.
La ophrys scolopax, también llamada orquídea perdiz o becada. - Foto: Cristina Gómez Escobar