A Hawái se va por Lanzarote

J. M. Loeches
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Pedro Tomé compite el 25 de mayo en el Ironman de Lanzarote, con el objetivo de clasificarse de nuevo para el Mundial de Kona, como ya logró en 2014

A Hawái se va por Lanzarote

A Hawái se va por Canarias. Al menos, Pedro Tomé quiere rehacer el camino cinco años después y, por eso, el próximo sábado 25 de mayo participará en el Ironman de Lanzarote con el objetivo de obtener plaza para el de Kona, en el archipiélago estadounidense, la Meca de esta disciplina y a lo que aspira cualquier triatleta.
Y es que el toledano, que ya participó en 2014, quiere repetir ahora que ha cambiado de grupo de edad. Cumplidos los 50, se ve en condiciones de alcanzar el podio y asegurarse así el billete para Hawái. Lo curioso es que Tomé está a un nivel alto e, incluso, ha mejorado los tiempos de hace cinco años. Por eso, si consigue clasificarse, su meta esta vez no se quedará sólo en disfrutar sino en cuajar un buen papel entre los mejores del panorama internacional.
La puesta a punto está hecha, pues como reconoce el integrante del Bicicletas Pina Tritoledo, «he entrenado mucho y muy bien» e incluso confiesa que va «con más ilusión que cuando era joven». Puede ser que en su grupo de edad, 50-54 años, consigan la clasificación para el que es considerado el Campeoanto del Mundo de Ironman, los cuatro mejores, pero el capitalino, para asegurarse, tiene como objetivo concluir entre los tres mejores. «Sólo falta que todo salga bien ese día», añade.
Pedro Tomé quiere hacer valer su experiencia y para ello necesita ponerle a la competición «mucha cabeza y paciencia». Y es que, ya sabe a lo que se va a enfrentar en Lanzarote, donde las altas temperaturas y el viento pueden ser los peores enemigos. Es su cuarta participación en la isla canaria se ve «mejor que nunca», dice el toledano.
El sector de natación (3,86 kilómetros) es su punto débil y se ha preparado «para salir lo menos desgastado posible». A partir de ahí, la bicicleta es la parte que más atada llevará porque «es la que te va a marcar todo y el viento te puede jugar una mala pasada, así que hay que calcular bien los esfuerzos». Serán 180 kilómetros con un desnivel acumulado positivo de 2.500 metros.
Finalmente, el maratón (42,2 kilómetros) es la mejor arma de Tomé, ya que «es el sufrimiento que más controlo». Tendrá que enfrentarse a tres vueltas a un circuito en el que de nuevo el viento puede ir en su contra, incluso el calor, ya que cuando deje la bicicleta y se ponga a correr serán aproximadamente las 14:00 horas de la tarde. En los test ha mejorado los tiempos de hace años y es donde tiene que certificar su clasificación para Hawái.