En manos de los 4 fantásticos

J. M. Loeches
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En manos de los 4 fantásticos

El CD Toledo necesita en Sestao la mejor versión de Rubén Moreno, Manu Gavilán, Iván Bueno y Álvaro Antón, que suman el 75 por ciento de los goles de esta temporada

El CD Toledo necesita goles en Sestao. Y como es difícil que a los atacantes verdes no tengan dos partidos buenos seguidos, tiene pinta de que este domingo en Las Llanas van a volver por sus fueros. El equipo está en sus manos, en sus pies y en sus cabezas. Son los 4 fantásticos. Rubén Moreno, Manu Gavilán, Iván Bueno y Álvaro Antón, que juntan 51 goles de los 69 anotados esta temporada. El 75 por ciento.

Rubén Moreno ha terminado la temporada regular como el segundo mejor goleador del grupo castellano-manchego con 22 goles, por detrás de Domenech (Guadalajara) y Megías (Socuéllamos), ambos con 23. Le costó romper a marcar y su primer tanto llegó en la jornada 3 frente al Atlético Tomellos. Ha hecho tres dobletes durante el curso, ante el Quintanar del Rey, el Almagro y el Marchamalo en casa, aunque su mejor día llegó en el San Miguel de Azuqueca, donde hizo cuatro. Pero el madrileño es mucho más que un ‘9’ y es capaz de mover a sus compañeros, asociarse y sacar un pase cuando todo parece perdido. Es el futbolista verde que más minutos ha disputado (3.338).

No formó parte de la plantilla desde el comienzo, pero Manu Gavilán se convirtió en intocable desde su desembarco. Fue el complemento que le hacía falta a Rubén y él mismo fue configurando su propio papel en la plantilla. Otro delantero capaz de caer a banda, aguantar la pelota para generar segundas jugadas o rematar las que le cocinan sus compañeros. El de Mairena del Aljarafe se ha ido hasta los 13 goles a pesar de dos sanciones, unas molestias físicas crónicas y una lesión en Albacete que hizo saltar las alarmas pero que al final se quedó en un esguince leve del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda.

Por su parte, Iván Bueno llegó con dudas. A pesar de traer el título de mejor jugador del grupo madrileño, el extremo venía de descender a Preferente con El Álamo. Le costó entrar en la dinámica del equipo e incluso tuvo que aguantar algunos partidos en el banquillo. Sin embargo, se ha acabado convirtiendo en imprescindible por su desequilibrio por banda. Es hábil y rápido y hasta hubo quien le reprochó que no tenía gol. Es verdad que el primero lo hizo en la jornada 17 en Villarrubia, pero luego dejó caer tres dobletes y uno más suelto para apuntarse ocho en total.

Los mismos que han tenido la rúbrica de Álvaro Antón, en quien pocos creían tras el descenso. El burgalés demostró su compromiso desde el primer día y, si es verdad que no en el juego no ha tenido un protagonismo acorde a su calidad (quizás por jugar casi siempre de pivote), en el balón parado es donde ha plasmado la brillantez de su expediente: dos penaltis convertidos, cuatro faltas directas y hasta un gol olímpico. Como adorno, hay que decir que ha sumado doce asistencias.