De sedentario a 'runner'

La Tribuna
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El atleta Iván Galán explica los procesos generales de la adaptación fisiológica al entrenamiento de resistencia aeróbica después de días de sedentarismo

De sedentario a 'runner'

Después de casi 50 días, la mayoría de las personas han permanecido sin hacer ejercicio. De ahí que la vuelta a la actividad física genere en el organismo una serie de cambios. Por eso, el grupo de entrenamiento Bikila Run With Me Iván Galán pretende explicar cuáles son los procesos generales de la adaptación fisiológica al entrenamiento de resistencia aeróbica.

Según el atleta argeseño, “el entrenamiento gradual y constante va a permitir que nuestro cuerpo, con sus órganos y sistemas, se adapte progresivamente al estrés físico (entrenamiento) que le aplicamos”. Además, reconoce que ese estrés hace que “nuestro organismo se sienta ‘incómodo’, aunque por suerte para nosotros, tiene una serie de mecanismos que minimizan esa molesta situación”.

 

Adaptaciones pulmonares

El entrenamiento periódico de la resistencia aeróbica produce un aumento de la capacidad pulmonar, que es el volumen de aire que somos capaces de introducir en los pulmones, pero también una mayor frecuencia de respiración. Esto se traduce en más oxígeno en la sangre debido a una eficiencia mejorada en el intercambio gaseoso.

Adaptaciones cardiocirculatorias

El entrenamiento gradual hará que el corazón se vuelva más distensible (elástico) permitiendo una mayor capacidad de llenado de sangre y a la vez más fuerte. Esto posibilita que la sangre rica en oxígeno y nutrientes llegue con más facilidad a los músculos.

Al igual que el corazón, los vasos sanguíneos se dilatan más, son más elásticos y con un mayor tono. Otra consecuencia importante del entrenamiento es el aumento de la sangre que circula en su organismo (volumen plasmático). Esto ayudará a mejorar los valores de presión arterial.

Adaptaciones de la sangre

El aumento del volumen plasmático hace que se diluyan los glóbulos rojos, es decir, hay más líquido por la misma concentración de hematíes. El fin es hacer la sangre menos viscosa y de esta manera, su ‘viaje’ por el sistema circulatorio es más fácil.

La otra adaptación a considerar son los cambios que sufren las concentraciones de triglicéridos y colesterol. El colesterol ‘malo’ o LDL disminuye y el colesterol ‘bueno’ o HDL aumenta, con lo que se reduce el riesgo de sufrir infartos.

Adaptaciones de los mecanismos de autorregulación

Para la realización de ejercicio físico se necesita energía. El proceso de obtención de energía produce calor. Un aumento excesivo de la temperatura corporal es peligroso para nuestro organismo. Para evitarlo disipamos el calor corporal a través de la evaporación del sudor. Por tanto, el entrenamiento regular nos hace más eficientes en la regulación de la temperatura corporal aumentando nuestra sudoración.

Adaptaciones energéticas y musculares

A nivel energético, el entrenamiento de resistencia aeróbica provoca adaptaciones en una mayor utilización de las grasas como fuente de energía, ahorrando el glucógeno.

A nivel muscular aumenta el número de mitocondrias, que son las ‘fábricas’ para la obtención de energía mediante el consumo de oxígeno, un proceso que hace que los músculos sean más eficientes. Estas adaptaciones consiguen que la fatiga muscular retrase su aparición.

 

En conclusión, Galán asegura que “nuestro organismo es una ‘máquina’ muy sofisticada que se adapta a los cambios”. Dentro de este símil automovilístico, “las adaptaciones que produce el cuerpo son como el sistema de suspensión cuya finalidad es absorber las irregularidades del terreno por el que circula”.

Por tanto, desde Bikila Run With Me Iván Galán recomiendan una vuelta a los entrenamientos de un modo progresivo para ayudar a que las adaptaciones se consigan en los plazos correspondientes y así evitar la saturación del sistema, una situación en la que el entrenamiento “no está produciendo mejora sino más bien el efecto contrario”. Por eso, el corredor toledano avisa de que se deben tener en cuenta diferentes variables, como son las características del entrenamiento, en cantidad y en intensidad, la condición física previa, y, finalmente, la duración en el tiempo de estas variables.