La Alcantarilla: impresionante presa romana en Mazarambroz

José García Cano*
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La infraestructura formaba parte del sistema de abastecimiento hidráulico de la ciudad de Toledo, la antigua Toletum y está datada aproximadamente en el siglo I después de Cristo

Grabado de la presa, obra de Santiago Palomares (siglo XVIII).

La localidad toledana de Mazarambroz o como aparece en un documento del siglo XIII Manzel Amrus, posee en su término municipal y a tan solo 5 km de su casco urbano, una presa romana muy interesante y a la vez desconocida para muchos; se trata de la presa de La Alcantarilla, que formaba parte del sistema de abastecimiento hidráulico de la ciudad de Toledo, la antigua Toletum y datada aproximadamente en el siglo I d.C. Esta presa se levanta sobre el rio Guajaraz (afluente del Tajo por su margen izquierda) y se encuentra muy cerca del límite municipal de Sonseca. Hoy hace exactamente un año que la Viceconsejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha publicaba el inicio del expediente para declararla Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, algo que debería haberse hecho mucho tiempo atrás debido a la trascendencia e importancia de esta presa. Tal y como se explica en la Resolución citada, La Alcantarilla se encontraba en una cabecera de corriente de poco caudal (la del citado Guajaraz) y servía como depósito hidráulico del acueducto que llevaba el agua a Toledo. Según los materiales cerámicos aparecidos junto a la misma, se apunta una fecha de producción entre el 60 y el 70 d.C., con lo cual la presa se pudo construir en época Flavia, entre el 69 y el 96 d.C.
Algunos autores apuntaban en el siglo XVIII que Mazarambroz podía ser la antigua ciudad romana de Menterosa, en la provincia Tarraconense, afirmación que se deducía a causa de los restos arqueológicos aparecidos en el paraje de Palomarejos, como por ejemplo dos miliarios y un cipo funerario. En las Descripciones del Cardenal Lorenzana se decía que en la localidad había «una muralla, dique, u aqueducto de obra costosísima, solidísima y gigantesca, de unos mil pasos, por donde se dice fue en algun tiempo conducida el agua a Toledo… La argamasa y estructura indica ser obra de moros, esta al medio dia de el pueblo, como tres quartos de legua en una quintería que llaman La Alcantarilla [puentecilla]». En una fecha indeterminada posterior a la dominación romana, la presa fue abandonada a causa de un accidente que provocó la ruina de una buena parte de la misma, no siendo reparada posteriormente por causas que se desconocen. Los expertos siempre comparan esta presa de Mazarambroz con las de Cornalvo y Proserpina (situadas en Mérida) ya que las tres poseían más de 15 metros de altura, una medida considerable comparada con otras construcciones hidráulicas similares. Ya en época andalusí los expertos apuntan que hacía mucho tiempo que no se utilizaba y de hecho en ese momento fue cuando se la denominó de Alcantarilla, pensando entonces que los restos provenían de un antiguo puente sobre el Guajaraz.
En cuanto a la descripción de la presa de La Alcantarilla, hablamos de una altura de 21 metros desde su cimentación, aunque actualmente se encuentra parcialmente derruida, conservándose los estribos de la misma; su longitud en la margen derecha llega a los 170 metros y por la izquierda 177. Sobre su fábrica citaremos que posee un núcleo de opus caementicium (el conocido como hormigón de los romanos) que se encuentra ubicado entre dos lienzos de diferentes fábricas, uno (el de aguas arriba) de opus quadratum y el otro (aguas abajo) conformado por varias reparaciones de diferentes materiales. En el indicado expediente para la declaración de B.I.C. se informa que el entorno de protección alrededor de la presa será de 500 metros alrededor de la misma, incluyendo en ese perímetro los tramos exteriores que se encuentran desaparecidos y que en la época en la que se encontraba en pleno rendimiento formaban parte del conjunto. Es importante señalar que dentro del entorno de protección quedan incluidos algunos tramos de la antigua canalización cercana a la presa, así como parte del canal de conducción de agua y otro canal de época medieval, así como una parte de la antigua vía romana ubicada en el camino de Noez. Muy cerca de la misma y a ambos márgenes del arroyo, existen una serie de sepulcros excavados en berrocales de granito, que proceden del antiguo asentamiento que estuvo allí ubicado y que confirman el uso continuado de este territorio desde hace siglos. Para terminar y hablando de la localidad de Mazarambroz, no podemos olvidar que allí nació en 1832 Casiano Alguacil, concejal del consistorio toledano durante la Primera República y uno de los fotógrafos que mejor inmortalizó la ciudad de Toledo entre los siglos XIX-XX y cuyo legado en buena parte custodia y conserva magníficamente el Archivo Municipal de Toledo.

*José García Cano es académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo