La factura del Covid-19: Toledo pierde 1.500 empresas

Redacción
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El parón impuesto por las medidas de confinamiento provoca la destrucción del 7,3% del tejido empresarial de la provincia. La caída es especialmente acusada en la construcción, donde cierran una de cada seis sociedades registradas

La factura del Covid-19: Toledo pierde 1.500 empresas - Foto: Yolanda Lancha

La actividad económica se desplomó en la provincia durante el mes pasado. Toledo concluyó marzo con 18.678 empresas inscritas en la Seguridad Social, un 7.3% menos que en el precedente febrero. Al cierre del segundo mes de 2020, el total de sociedades domiciliadas en el territorio toledano alcanzaba las 20.151, según los datos recogidos por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Desde el inicio de la emergencia por la irrupción del coronavirus, Toledo ha visto cómo 1.473 compañías echaban el cierre y concluían su existencia. La elevada cifra equivale a la desaparición de unas 47 empresas cada día.
Las 18.678 empresas toledanas inscritas en la Seguridad Social representan el acumulado más bajo en este indicador desde el mes de agosto de 2015. La comparativa temporal permite contemplar con mayor claridad la profundidad de la caída. El músculo empresarial de la provincia, en clara recuperación a partir de 2014, ha regresado en apenas cuatro semanas a los niveles en los que se quedó tras la larga crisis económica que comenzó en el tercer trimestre de 2008. El Covid-19 ha diluido la recuperación y amenaza con seguir debilitando este mes y el próximo al tejido societario de Toledo, el más denso de la comunidad autónoma.
La caída en el número de empresas que cotizan se refleja en las cuatro grandes actividades productivas. En el sector primario, las compañías activas descienden un 7,3% respecto a febrero de 2020, en la industria lo hacen un 5,1%, la construcción cae un 17,4%, mientras que el sector servicios pierde a un 6,5% de las compañías que tenían como objeto este amplio abanico de labores.
Agricultura y ganadería pierden empresas, pero su reducción muestra unas cifras apenas peores que las de los años anteriores. El carácter estacional de la faena en el campo señala que marzo es sistemáticamente peor mes que febrero para la supervivencia de aquellas iniciativas dedicadas al agro. De las 2.631 empresas que había en febrero, perviven 2.500 en marzo. El descenso es parecido al registrado entre ambos meses en 2019 (de 2.877 a 2.718), 2018 (de 2.608 a 2.553) y 2017 (de 2.649 a 2.528). El final de la campaña de recogida de la aceituna, muy importante en muchos rincones de la provincia, parece la causa que explica el patrón descrito.
El menor descenso del sector secundario, el más bajo en todos los sectores productivos en la provincia, apunta como causa al retraso para detener el trabajo de sus profesionales. La actividad en este ámbito prosiguió, en buena parte de las empresas de la provincia, tras la declaración del estado de alarma el 14 de marzo. Sin embargo, la hibernación decretada el 29 de marzo sobre todas las actividades no esenciales, un periodo que se alargará hasta el próximo 13 de abril, Lunes de Pascua, clausuró de forma temporal la labor en aquellas industrias no consideradas como prioritarias. Aquellas dos semanas en las que el trabajo continuó podrían haber reducido el impacto económico en este sector. En marzo hay 2.485 empresas dedicadas a este ramo frente a las 2.572 de febrero. 
Además, las empresas dedicadas a la producción industrial tienden a tener un tamaño mayor que las del resto de sectores. Esta fortaleza se traduce en más capital, reservas, volumen de negocio y empleados, lo que les permite resistir mejor que a aquellas microempresas necesitadas de una liquidez inmediata ahora imposible. En el caso de Toledo, cabe reseñar la fortaleza de su industria agroalimentaria, extendida por toda la provincia y a pleno funcionamiento para el abastecimiento de comida a los hogares.
El tejido empresarial de Toledo en el ámbito de los servicios decrece un 6,5%, desde las 12.355 empresas inscritas en febrero hasta las 11.556 que continúan operando en marzo. Aunque las estadísticas del Ministerio de Trabajo no desagregan los datos por actividades concretas, se intuye como más lesivo el comportamiento dentro de, por ejemplo, la hostelería y la restauración, que se han visto obligados a cerrar sus establecimientos sin fecha de reapertura, que el de aquellas áreas estratégicas como las asistenciales, las relacionadas con la alimentación o la logística que, pese a la caída de ingresos por la reducción o la transformación de la actividad regular, se han mantenido abiertas.
Los datos sobre la pérdida de empresas en Toledo evidencian una correlación entre las actividades prohibidas por el confinamiento y la destrucción del tejido empresarial.
OTRO GOLPE AL LADRILLO. El sector más afectado en Toledo por la irrupción pandémica del coronavirus es la construcción. El conjunto de empresas dedicadas a este sector en la provincia se ha visto reducido en un 17,4% en un solo mes. Mientras que en febrero existían 2.588 compañías del ramo, 31 días después quedan 2.137. El descenso, en términos absolutos, rebasa la barrera de las 450 empresas. Más del 30% de las compañías que han dejado de estar dadas de alta pertenecen a la construcción.
Según los datos ofrecidos por el Ministerio de Trabajo, una de cada seis empresas de la construcción radicadas en la provincia han dejado de cotizar en el último mes. Las sociedades dedicadas al sector residencial se vuelven a ver afectadas por la volatilidad. Las perspectivas de recuperación del sector, además, quedan dañadas por la concurrencia de otros condicionantes externos como el acceso al crédito tanto de promotores como de compradores de vivienda, un grifo que los bancos apretarán más ante un escenario de elevada incertidumbre.
Las cifras relativas a los meses de marzo de los últimos años, al periodo comprendido entre 2015 y 2019, mostraba el renacer de una actividad muy castigada por la crisis de 2008. Tras un brutal ajuste, muy fuerte en términos de empleo, el ladrillo despegaba. En el tercer mes de 2015, 2.076 empresas toledanas se dedicaban a esta labor; en 2016 lo hacían 2.099; en 2017 eran 2.278; en 2018 alcanzaban las 2.329 y en 2019 se llegaba a las 2.572 compañías. El parón por el Covid-19 devuelve al sector a sus años más oscuros.



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