Presente y futuro de los ensayos clínicos

Carmen Ansótegui (SPC)
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La crisis de la COVID-19 podría ayudar a reducir el tiempo de desarrollo de fármacos e impulsar la implantación de la telemedicina

Presente y futuro de los ensayos clínicos

Se dice que la COVID-19 ha paralizado el mundo entero, pero esta afirmación no es real. Mientras muchos sectores han cesado su actividad hay otros que han continuado trabajando, aunque adaptándose a los nuevos tiempos. Así ha sucedido con la investigación clínica, que ha seguido su curso para buscar, por ejemplo, una vacuna frente al coronavirus. La urgencia por lograr una profilaxis para esta amenaza sanitaria sumada a las nuevas medidas de seguridad en los ensayos, ha hecho que se modifiquen metodologías y plazos hasta alcanzar un nuevo modelo de investigación clínica en el presente que podría perdurar en el futuro.
Esta fue una de las principales conclusiones de una reciente conferencia organizada por Roche y Europa Press en la que varios expertos analizaron cómo ha cambiado la investigación biomédica como consecuencia de la crisis sanitaria y la implicación que tendrá cuando todo pase. Por un lado, se espera poder acortar tiempos en el desarrollo de fármacos y vacunas pero también se cree que se facilitará la participación de personas en los ensayos gracias a las nuevas tecnologías. 
La hipótesis es que si se ha podido flexibilizar el protocolo para poder comercializar cuanto antes una vacuna contra la COVID-19, se podrá también en un futuro actuar igual para lanzar otros medicamentos. Los investigadores abogan por agilizar los procedimientos pero recuerdan que es importante no correr demasiado para garantizar la seguridad y la eficacia de los nuevo productos. 
Y ese es precisamente uno de los grandes miedos que tiene buena parte de la sociedad ahora: que se saque una vacuna sin que cuente con las garantías necesarias. En este sentido, José Antonio Pérez Molina, infectólogo del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Ramón y Cajal, mantiene que «la urgencia no tiene que poner en riesgo elementos de seguridad y éticos, aunque se acorten plazos».
Todo el mundo está pendiente de los estudios que se están realizando para encontrar una vacuna pero hay mucha más investigación en desarrollo y también han tenido que adaptarse. Bien lo sabe Mercè Boada, fundadora y directora médica de Fundació ACE, dedicada al alzhéimer. Las investigaciones en este campo han tenido que reinventarse para poder seguir estudiando a un colectivo que se considera de riesgo. 
Aquí la telemedicina ha tenido un papel fundamental, permitiendo hacer el seguimiento de los participantes sin necesidad, en muchos casos, de tener que acudir al hospital. Para ello, se ha tirado de teléfono, pero también se han desarrollado apps que han permitido el envío de datos a los investigadores sin necesidad de salir de casa. 


Humanización

En los últimos años se ha trabajado mucho en cambiar el sistema sanitario para ofrecer una atención más humana a los pacientes. Se han abierto las UCIS, se da mayor libertad a las mujeres a la hora del parto e incluso se permite en algunos hospitales que los perros visiten a sus dueños cuando están ingresados. Estos son solo algunos ejemplos de lo que se ha conseguido recientemente para humanizar la atención sanitaria, pero todos estos logros han quedado suspendidos durante la crisis o, al menos, muchos de ellos. 
La humanización de la sanidad ha quedado relegada a un segundo plano para garantizar la seguridad de todos y algunos temen que nuevas costumbres, como la telemedicina, hagan que se produzca un nuevo distanciamiento entre los médicos y los pacientes.
La doctora Mercé insiste en que «habrá que buscar el equilibrio» entre el cara a cara y las consultas telemáticas. Apuesta de este modo porque las nuevas tecnologías implantadas no sean excluyentes sino complementarias. Y es que, aunque la mayor parte de los médicos prefiera ver en persona a sus pacientes, entienden que de ahora en adelante habrá que estudiar si se puede evitar el desplazamiento de una persona con movilidad reducida o que tiene que pedir permiso en el trabajo para acudir a su cita. 
Por otra parte, esta experta explica que los facultativos deberán formarse para aprender a ser empáticos también a través del teléfono o de una aplicación, tanto para que se les entienda a ellos, como para percibir lo que el enfermo cuenta con el lenguaje no verbal. Toca adaptarse a una nueva era en la que las nuevas tecnologías se presentan como una oportunidad para facilitar a todos el día a día.