Seseña se mueve hacia la Red de Ciudades que Caminan

Redacción
-

La propuesta del Grupo Municipal Mas Seseña ha salido adelante y la localidad formará parte, en breve, de una Red que quiere devolver el protagonismo al peatón desde diversos ámbitos.

La primera fase del carril bici obligó a crear juna pasarela sobre la R-4 y el AVE.

Ciudad Real, Alcázar de San Juan,  Tomelloso y, ahora, Seseña. El municipio toledano va a formar parte  como sus ‘vecinos’ de Ciudad Real de la Red de Ciudades que Caminan tras la aprobación en pleno de una propuesta elevada por el Grupo Municipal Más Seseña (MSÑ)
Una propuesta que la portavoz de MSÑ y concejal de Accesibilidad, Cecilia Redondo Calabuig, define como el método para «hacer más accesible las calles a los vecinos con el sistema de transporte más saludable y menos contaminante que existe como es caminar». 
La integración a esta Red -en la que están implicadas ya 45 ciudades, entre ellas Orizaba (Veracruz/México) y Loulé Quarteira (Faro/Portugal) lo que la otorga la condición de internacional- supone «un compromiso con la mejora del espacio público como lugar para caminar, estar y socializar, abordando proyectos para fomentar la caminabilidad y, en en relación con ésta, la movilidad sostenible, la accesibilidad universal, la seguridad vial, la calidad del medio ambiente urbano y la autonomía infantil», destallan en su propuetas desde MSÑ.
Cecilia Redondo destaca que formar parte de esta Red cuyo objetivo principal es «que los viandantes sean máximos protagonistas de la movilidad urbana y del espacio público», reporta beneficios como el asesoramiento, la difusión de los programas que lleven a cabo, charlas y coloquios, puestas en común de todos los municipios que desarrollan proyectos en este sentido, asesoramiento a los técnicos municipales...
En cuanto a los objetivos para Seseña, apunta Redondo Calabuig que cada municipio se marca los suyos propios adaptados a las necesidades y condiciones de la propia localidad de modo que sean objetivos asumibles y realizables.
Y en Seseña, en material de accesibilidad, existe una demanda muy generalizada: la escasa anchura de las aceras y la falta de rebajes para personas con movilidad reducida. Por ello, será necesario realizar un estudio de accesibilidad del municipio. Un estudio que, aprecia Redondo Calabuig, va más allá de  poder moverse por las calles porque, incide la portavoz de MSÑ, accesibilidad también es facilitar un sistema de apertura de los contenedores de basura al que puedan acceder todos o implantar en el transporte público las medidas necesarias para que personas con  movilidad reducida puedan utilizarlo cómodamente. Todo ello,  sin olvidar que los edificios públicos también deben ser accesibles o que la Red de Ciudades que Caminan promueve las ‘Ciudades 30’, es decir, que la velocidad máxima a la que se puede circular por ellas es 30 km/h que se considera la velocidad en zona urbana menos dañina en materia de ruidos y contaminación ambiental. Además, en este proyecto de Ciudad que Camina tienen también en marcha un carril ciclopeatonal que va a entrar en su segunda fase de desarrollo.
Porque Ciudades que Caminan no solo hablan de accesibilidad sino también de medio ambiente, urbanismo, transporte, ... de modo que la pertenencia a esta Red supone la implicación de muchas de las Concejalías del Ayuntamiento en un trabajo coordinado y trasversal en el que «vamos a apoyarnos en el asesoramiento de la Red y en las experiencias de otros municipios» para lograr que Seseña sea «una ciudad más amable al peatón».
 Celia Redondo Calabuig señala que el trabajo en materia de accesibilidad viene haciéndose desde el principio y que formar parte de la Red de Ciudades que Caminan es un aliciente más para seguir ahondando en ese objetivo de otorgar el papel protagonista de una ciudad al peatón.  

 

DECÁLOGO

La Red de Ciudades que Caminan se rige por un decálogo de principios propios, así como por los derechos y principios estratégicos recogidos en la Carta de los Derechos del Peatón, adoptada por el Parlamento Europeo en octubre de 1988, y por la Carta Internacional del Caminar, diseñada por especialistas de todo el mundo en el marco de las conferencias internacionales Walk 21, en 2006.

Movilidad de base peatonal.  
Las ciudades caminables son en su conjunto espacios de prioridad peatonal, haciendo que el caminar esté, de forma efectiva, por encima del resto de los modos de transporte: bicicletas, vehículos de movilidad personal, transporte colectivo y automóvil particular.

Derecho al espacio público.
Esta característica requiere reducir la presencia de coches y motos en el espacio público, así como la cantidad de espacio reservado para ellos: el acceso y la circulación debe limitarse únicamente a una minoría necesaria para el funcionamiento social y económico de la ciudad.  

Planificación urbanística caminable.
Las decisiones urbanísticas  deben promoverse ciudades densas y compactas, que minimicen las distancias. Deslocalizar el comercio de las ciudades hacia sus periferias no es una buena decisión. Invertir en un sistema de transporte público eficaz, sobre todo en las grandes ciudades, es prioritario para posibilitar la limitación del acceso en vehículos. Limitar el aparcamiento en la calle es prioritario para reducir la atracción de coches y el tráfico de agitación.
Diseño urbano caminable.
Un diseño que se caracteriza por la elimniación de tráfico de paso, aumentar exponencialmente el número de calles en plataforma única, elevar pasos de peatones, ejecutar aceras accesibles, continuas y equipadas, reducir la sección y la capacidad de las calzadas, restringir el aparcamiento en la calle y propiciar usos estanciales.
Seguridad vial con enfoque peatonal
La seguridad vial en las ciudades caminables se caracteriza por contar con una infraestructura urbana adaptada a los cánones de la caminabilidad, con especial atención a la visibilidad en los cruces, y por una velocidad máxima generalizada de 30 km/h salvo en vías excepcionales, reduciéndose a 20 ó 10 km/h en zonas de prioridad peatonal y entornos escolares.

Alianza Sostenible
Bicicletas, patines, vehículos de movilidad personal y transporte público son buenos aliados de las ciudades caminables por su contribución a la reducción del uso del automóvil en la ciudad. Sin embargo, estos nunca deben suponer una amenaza para las personas que caminan. Las autoridades deben fomentar la convivencia de usos sobre la base del respeto al actor más débil: el peatón. Las aceras y demás espacios peatonales deben preservar su carácter peatonal, sin excepción, independientemente de su anchura o de la velocidad de circulación del vehículo. Recursos como las aceras-bici no son una opción en línea con la filosofía de las ciudades caminables.

Visión global
La caminabilidad abarca a todo el espacio urbano, no sólo a los centros históricos, las zonas turísticas, los centros comerciales urbanos, las áreas centrales o las zonas verdes. El interior de cada barrio se concibe como una zona de prioridad peatonal y se prolonga a lo largo de itinerarios peatonales principales que los conectan con otros barrios de la ciudad de manera continua, directa, segura,accesible y atractiva. 

Ciudad Inclusiva
Caminar también significa utilizar silla de ruedas autopropulsada o con ayuda de otras personas, aprender a caminar, trasladarnos cuando somos personas mayores, ejercer de padres recientes, movernos sin visibilidad, hacer la compra con un carro de mano…, por lo que las infraestructuras propias de la accesibilidad universal son generalizadas, con especial atención a la ejecución de itinerarios peatonales accesibles continuos.
Autonomía Infantil
Las ciudades caminables promueven la recuperación de la calle por parte de la infancia: no se consideran admisibles diseños y regulaciones que dificulten a los escolares de primaria el caminar con autonomía. El diseño del espacio público debe propiciar el juego libre. Los entornos escolares son lugares prioritarios a la hora de promover actuaciones a favor de la caminabilidad: la circulación motorizada tiende a limitarse en su entorno cercano, procurando colchones verdes peatonales o semipeatonales a su alrededor, con velocidad máxima limitada a 20 ó 10 km/h. 

MedioAmbiente urbano saludable
Se prioriza  el uso de energía limpia, especialmente en el transporte público, así como la adecuada plantación de árboles y la continuidad de corredores verdes que favorezcan la biodiversidad también en la ciudad. El agua, para beber y para refrescar el ambiente, debe ser también un elemento protagonista del espacio público. Los vehículos eléctricos, por sí solos no se consideran un medio de transporte favorable al medio ambiente urbano ya que no suponen liberación de espacio para el peatón ni enriquecimiento funcional del espacio público.