«La colección de arte que bruselas se ha perdido»

Redacción
-

La prensa belga se hace eco de la instalación de la colección Roberto Polo en Toledo a la vez que lamentan que en los 11 años que vivió en su país nadie le ofreciera un proyecto similar

«La colección de arte que bruselas se ha perdido» - Foto: Yolanda Lancha

«¿Nos la hemos perdido?» Eso se pregunta el periódico La Libre Belgique, el primer diario de la capital de Europa. Y concluye: «Sí; lamentablemente y muy a nuestro pesar». Se refiere a la colección de arte que Roberto Polo ha comenzado a legar e instalar en Toledo, a través de un acuerdo de cesión con el Gobierno de esta comunidad autónoma, y que desde el pasado mes de marzo es una celebrada llamada Corpo (Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha), que tiene en el antiguo convento de Santa Fe su primera sede museística.
«Hay que decir que las autoridades española que solicitaron la cesión a Roberto Polo –no hizo falta rogarle–, percibieron enseguida el interés, la originalidad y la calidad de esta colección», escribe Claude Laurent, enviado a Toledo para conocer la instalación museística y entrevistar al coleccionista. «Jamás hubiera pensado que mi colección encontraría semejante escenario expositivo», declara Polo al periodista belga, quien prosigue, en sus propias apreciaciones: «Para el mecenas e historiador del arte cubano-americano, esto es un verdadero sueño. Un sueño que pudo hacerse realidad en Bélgica, donde Roberto Polo vivió durante más de 11 años; pero nadie le invitó a ello, porque su colección, muy a nuestro pesar, no interesó a las autoridades de nuestra política cultural».
«Antes de abrir su galería en Bruselas ––explica el artículo publicado el pasado jueves a doble página en La Libre y anunciado en su portada–, Polo fue galerista y marchante en París, donde se focalizó en el arte de finales del siglo XIX y principios del XX. Pero era en Bélgica donde frecuentemente encontraba las obras para su galería. Esto le condujo a interesarse cada vez más de cerca en el arte belga de las vanguardias históricas. Toda vez instalado en Bruselas, continúa sus investigaciones y multiplica sus adquisiciones, constatando con estupefacción el escaso interés que despertaba en nuestro país este período artístico que es tanto como decir la punta de lanza de la modernidad de la época. Dos ejes se beneficiaron fundamentalmente de su investigación y sus descubrimientos: el surrealismo dadaísta y la abstracción».
«Descubrió a sus auténticos pioneros. Lo extraordinario y la originalidad guiaron su legendario ojo. Muy pronto los museos comenzaron a solicitarle préstamos de sus obras para exposiciones y fue así como, poco a poco, este período tan fructífero del arte belga fue reconsiderado. Pero hoy, después de ser escrupulosamente tasadas y expertizadas, ¡todas estas obras están en España!, sumando un valor museístico de primera línea».
Curioso le resulta al periodista belga que Michel Draguet, actual director general los Museos reales de Bellas Artes de Bélgica, forme parte, «sin embargo», del patronato de la Fundación Colección Roberto Polo.