Humillación eterna por 30 monedas

J.A.J
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Humillación eterna por 30 monedas - Foto: Yolanda Lancha

El embarcadero vuelve a acoger la 'Quema del Judas', el castigo al discípulo traidor a Jesús que marca una de las tradiciones más heterodoxas de la Semana Santa en Toledo

Aquel que haya tenido que estudiar el Nuevo Testamento conoce la escena de la última cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos en el Monte de los Olivos de Jerusalén, prólogo de su martirio. Y podrá entender una versión chistosa que existe de la misma. Cuando el Nazareno anuncia a sus compañeros que «uno de vosotros me va a traicionar», cada uno de ellos le preguntan «¿voy a ser yo, maestro?». Jesús les va tranquilizando y destaca sus méritos y capacidades, hasta que llega el momento en que la cuestión la plantea Judas Iscariote. Entonces, Jesús opta por ser sarcástico y le responde repitiéndole la pregunta a la cara con un merecido tono de burla y desdén: «voy a ser yo, voy a ser yo...».

Una de tantos elementos que la iconografía cristiana ha dejado aún hoy en el imaginario popular es la presencia de Judas como símbolo de la traición y, de paso, de la corrupción, por el modo en que el Iscariote delató a su líder ante sus enemigos a cambio de un soborno con 30 monedas de plata. Unas monedas de plata que aún pesan a la hora de marcar al desleal, como muestra el famoso tuit del independentista catalán Gabriel Rufián y sus «155 monedas de plata» dirigido al entonces presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, en pleno conflicto independentista de 2017, y que contribuyó a agravarlo.

Y aunque Judas optó por hacerse justicia a si mismo colgándose de un árbol, la ira popular le persigue eternamente y no puede haber resurrección de Jesús sin su previo linchamiento. Y Toledo es un ejemplo de esto con la tradición de la ‘Quema del Judas’ de la que ahora es depositaria la Asociación de Vecinos de La Cornisa. Este colectivo realizó un año más en la tarde noche del Sábado de Gloria, en la zona del embarcadero, una hoguera con un buen montón de restos de poda coronado por dos peleles, a falta de uno. Representan una pareja formada por el taimado Iscariote y su señora, y es que puede existir el amor hasta para los más malvados.

La leña y los monigotes, debidamente regados con líquido inflamable ardieron en poco más de un cuarto de hora. Pese al viento desapacible, el fuego se consumió sin incidencias ante la atenta mirada de bomberos y policías locales, siempre presentes en este evento para prevenir un posible descontrol de las llamas.

Decenas de vecinos de todas las edades siguieron la simbólica quema y degustaron un modesto refrigerio ofrecido por la asociación. Consistió en limonada y un alimento adecuado para honrar como es debido la memoria de Judas: chorizo, bien calentito tras pasar por la parrilla. De este modo, la Semana Santa toledana vuelve a permitir el consumo de la carne una vez pasados los duelos procesionales.