«Todavía no me explico cómo estoy vivo»

Teresa Rodán
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Entrevista al primer afectado en Castilla-La mancha por listeriosis

Salvador Micha Nsa - Foto: Rubén Serrallé

Salvador Micha Nsa nació en Guinea Ecuatorial, pero lleva desde los 11 años en Albacete donde fue acogido por Manolita Martínez-Falero, una albacetense que es como su madre y con la que se crió. Precisamente regresó de Sevilla, donde consumió la carne mechada contaminada, para visitarla tras recibir el aviso de que su estado de salud, con 94 años de edad, había empeorado. Aquí en Albacete se alojó en una pensión y fue donde tras dar aviso los dueños por no contactar con él fue hallado por los servicios sanitarios del 112 en estado de inconsciencia. Sigue teniendo muchas lagunas de memoria.De hecho, afirma que la de ahora es la segunda vez que ha sufrido listerioris, pero que en la primera ocasión, los síntomas fueron más leves.
¿Sigue manteniendo el contacto con la que ha sido su familia de acogida en Albacete?
Sí, son mi familia en España, cada vez que he regresado he ido a visitarlos porque tengo mucha amistad tanto con Manolita, como con la hija y su familia que vive aquí y con su hijo que vive en las islas. Además, tengo muchos amigos de infancia y juventud, como mi gran amigo Ricardo Argudo, que ahora me ha acogido en su casa, mientras me recupero de la enfermedad y las secuelas.
¿Dónde estabas trabajando y viviendo antes de venir en agosto a la ciudad?
Estaba trabajando en La Línea de la Concepción en una empresa constructora. Y me mandaron para hacer unos trabajos en Sevilla, pero sólo estuve un día, porque al final la obra no llegamos a realizarla y me mandaron otra vez a La Concepción.
¿Fue ése día en Sevilla cuando comió carne mechada?
Sí, allí a la hora de almorzar pedí en un bar algo rápido, un bocadillo de carne. Fueron dos días después cuando empecé a tener reacción y a encontrarme fatal, con fiebre y diarrea.
¿Pero recuerda algo del día que le encontraron tirado en el suelo en la pensión?
He sabido después por mi hermana y por Ricardo que estaban buscándome y no me localizaban y que me encontraron tirado en el suelo en un estado lamentable. Ellos pensaron que me había vuelto a la Línea de La Concepción. Yo me desmayé y ya no recuerdo nada de ese momento.
¿Siempre ha trabajado en la construcción o ha tenido otros oficios?
En los últimos años he trabajado en empresas de construcción, pero antes también trabajé una temporada de camarero en Albacete, y aquí también me formé y especialicé en el montaje de pladur, con lo que luego estuve un tiempo impartiendo cursos en distintos lugares del país. Soy un gran currante, no he parado de trabajar y de mandar dinero a mi familia de Guinea Ecuatorial, por eso no he guardado nada para mí.
¿Ha sido consciente de que ha estado muy grave?
Sí, yo estaba muy mal, me dolía la cabeza, muy aturdido, con muchas lagunas de memoria. Todavía no me explico como estoy vivo, sobre todo, cuando me cuentan, en el estado en el que me encontraron. Viendo ahora como estoy, a pesar de que he perdido 10 kilos de peso, y todavía estoy muy desorientado y me cuesta salir a la calle, estoy muy agradecido a todos los que me han cuidado y a todos los amigos que tengo por la ayuda que me han prestado.
¿Sigue con muchas secuelas?
Sí, de hecho fue una sorpresa que me dieran el alta. Yo no le dije nada a los médicos, pero mi hermana y mi amigo Ricardo sí, porque no entendían cómo sin haberme recuperado del todo me mandaban a casa.
¿Los trabajadores sociales del Hospital le ofrecieron algún lugar dónde poder recuperarse?

Me dijeron que no había ningún recurso para ello, que me tramitaban o el albergue municipal para unos días, una residencia de mayores o El Cotolengo. Pero no era una solución, así que mi amigo Ricardo me ha llevado a su casa, con su familia.