El Toledo medieval reúne a 22 expertos

C.M
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El Toledo medieval reúne a 22 expertos - Foto: David Pérez

El simposio, organizado por Humanidades y la Universidad de Texas, ha citado en la ciudad a académicos procedentes de distintos lugares como Francia, Alemania, Estados Unidos y México

La Facultad de Humanidades de la UCLM y el Department of Modern Languages de Texas Tech University han sido las entidades artífices de un simposio -que bajará su telón el viernes - nacido bajo la pretensión de profundizar en la comprensión de la relación de la ciudad de Toledo, como centro, con las áreas limítrofes, tanto literales como figurativas. Así, y cumpliendo además el objetivo de auspiciar un lugar de encuentro para el intercambio de conocimientos, informaciones e investigaciones relativas a la Edad Media en la ciudad, se han citado en Humanidades 22 académicos -llegados de Francia, Alemania, Estados Unidos y México, y de instituciones como la UCLM, la Autónoma de Madrid, la Universidad de Córdoba, la Universidad de Minnesota, la Universidad Texas Tech, o del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo- CSIC- llamados a abordar las distintas miradas posibles.
De hecho, se analizarán aspectos como la hibridez y liminalidad, la centralidad de individuos y comunidades; los documentos, restos arqueológicos y materiales; los discursos filosóficos, construcciones legales y la geografía de un Toledo medieval que, indudablemente, fue un «lugar bastante especial desde el punto de visto cultural, y no tanto por ese mito de las Tres Culturas que siempre se aborda, sino porque incluso después de que ya Toledo fuera cristiano, mantenía una gran diversidad». Apunte especial para «ejemplificar la gran diversidad de la Edad Media».
La profesora de la UCLM María José Lop, también coordinadora del congreso, apreció ese Toledo como espacio, sobre todo en los siglo XII y XIII, «muy cosmopolita, con gentes de muy diversa procedencia y distintas lenguas», lo que propició «una riqueza evidente» que, entre otras cosas, ha trascendido vinculada a la conocida como Escuela de Traductores. Una denominación que, aclaró Lop, puede llevar a error porque más que tratarse de una escuela al uso debe entenderse como «un proyecto y movimiento cultural» en el que «cada traductor funcionaba de forma autónoma».
Y es que, añadió la docente de Humanidades, «para que se diera la traducción se tenía que contar con personas que hablasen diversas lenguas, y en Toledo residían», razón por la que «la juventud del momento y los intelectuales de las principales escuelas de la época vinieron a Toledo a traducir esas obras para, después, volver a sus universidades y escuelas europeas».
En este punto, sobra señalar que además de la «diversidad de gentes, la ciudad contaba con instituciones potentes, como la Catedral, que fue un foco de cultura impresionante a lo largo de la Edad Media», a lo que se une «el mantenimiento de ese pasado islámico», peculiaridades «suficientes para darle esa prestancia a Toledo».
En cuanto a las nuevas posibilidades ofertadas por las nuevas tecnologías en torno a la investigación, María José Lop apreció el valor de «los archivos abiertos, el mayor apoyo institucional y el desarrollo de proyectos de investigación» como el compartido con la Universidad de Texas. De hecho, destacó los privilegios de «un mundo sin fronteras en el que gracias a los archivos digitalizados se puede acceder a fondos, artículos y documentos desde cualquier lugar del mundo».


Intercambio de experiencias. Por su parte, la también coordinadora del encuentro desde Texas State University, Yasmine Beale-Rivaya, destacó el valor de este tipo de citas «para que los equipos de investigación de ambos lados del charco tengan la oportunidad de compartir más a fondo sus trabajos e intercambiar perspectivas». No en vano, señaló el «gran interés que sobre la España medieval existe en la Universidad de Texas», a cuyo amparo se ha creado un grupo de investigación específico que se nutre a los trabajos y archivos de España». Porque, apuntó, no hay que olvidar que «en Texas hay una raíz latina y española muy importante».
Sobre lo que más llama la atención de la ciudad medieval, Beale-Rivaya aseguró que tiene que ver con «lo normal que es», una realidad alejada «de ese Toledo de la Edad Media misterioso o diferente» porque la documentación conservada en los archivos evidencia que «eran personas como nosotros, con sus retos, aspiraciones y una vida muy normal».