Alcaldes torrijeños intentan reducir las limitaciones en la zona ZEPA

J.A.J./Toledo
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Esperan reunirse en unas semanas con la Consejería de Agricultura para negociar un nuevo plan de uso y gestión del área, que permita actividades hasta ahora prohibidas por la Junta

Alcaldes torrijeños intentan reducir las limitaciones en la zona ZEPA - Foto: Víctor Ballesteros

Alcaldes torrijeños cuyos términos se vieron afectados por la creación de una ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) de 12.000 hectáreas en la comarca trabajan para que se flexibilicen las limitaciones para desarrollar en ella actividades económicas. Tienen previsto reunirse en unas semanas con responsables de la Consejería de Agricultura para pactar un plan de uso y gestión de la zona natural que permita el desarrollo de negocios que, pese a ver compatibles con la conservación medioambiental, han sido prohibidos en el pasado por la Administración regional.
Uno de estos ediles, el gerindotano Julián Morales, señala que desde la promulgación del área natural en 2007, diversos proyectos empresariales en su municipio se han visto abortados porque las autoridades no veían posible conciliarlos con la preservación de la fauna y flora silvestre. Entre ellos, cita una urbanización, una planta fotovoltaica e, incluso, una plantación de nogales destinada a la fabricación de muebles. También señala que en la cercana población de Camarenilla, la interpretación restrictiva que hacía la  antigua Consejería de Medio Ambiente de las normas europeas que regulan las ZEPA dificultó un proyecto de modernización de frutales introduciendo el riego por goteo «porque decían que era un atropello para las aves».
A la vista del panorama, Morales señala que «si volvieran a anunciar una ZEPA, volvería a luchar contra ella», por entender que se ha convertido en una traba más para la puesta en marcha de  nuevas empresas en su municipio y comarca. Sin embargo, asume que la zona natural ya se convertido en un hecho consumado, y apuesta por negociar con la consejera de Agricultura, María Luisa Soriano, su flexibilización. «Espero que todos nos sentemos en una mesa y veamos que se puede hacer para que conviva la protección de las especies con las actividades humanas, como la agricultura y la ganadería», afirma el alcalde de Gerindote al apostar porque se permitan pequeños negocios agrarios  como queserías.

Herencia del aeropuerto. 

Así, se quiere recuperar una solución que en su día desechó la  Consejería de Medio Ambiente, que era concentrar los máximos niveles de protección natural en dos o tres áreas concretas de la ZEPA, liberalizando los requisitos en el resto de la zona.
Las intenciones de este grupo de alcaldes, que en su día lideraron la plataforma contra la ZEPA de Torrijos, coinciden precisamente con el cierre al tráfico aéreo a partir de hoy del aeropuerto de Ciudad Real.
Esto lleva a Morales a recordar que el área natural torrijeña fue una «ZEPA política» creada para compensar la no instalación de un área natural en la provincia vecina para facilitar la puesta en marcha del fracasado aeródromo ciudarrealeño.
El alcalde de Gerindote extiende los discutibles criterios políticos que a su juicio siguió la pasada Administración regional socialista cuando creo la ZEPA a su extensión. Recuerda que quedaron fuera términos municipales que en 2007 estaban gobernados por el PSOE como Burujón o Bargas, que forma un entrante dentro. «Como si los pájaros conocieran los límites municipales», afirma irónico.