El Museo Arqueológico Virtual de Toledo (MAVIT) despega con fuerza

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El Museo Arqueológico Virtual de Toledo (MAVIT) despega con fuerza

La iniciativa creada por la plataforma Toletho.com acaba de dar el salto a las redes sociales. Suma hasta el momento 76 entradas catalográficas, elaboradas a partir de una metodología rigurosa. Su dirección es mavit.toletho.com

Toledo, una de las ciudades españolas más abundantes en manifestaciones artísticas y arqueológicas, ya posee su propio museo virtual en Internet. Se trata de una iniciativa impulsada por la plataforma Toletho.com que pretende «suplir la carencia de un museo arqueológico físico» y cuyo objetivo principal es «facilitar el acceso a la ciudadanía al patrimonio toledano». La principal herramienta de este proyecto consiste en un catálogo sistematizado de restos divididos por etapas (prehistóricos, celtibéricos, romanos, hispanorromanos, visigodos e islámicos, de momento) que ya va por las 76 entradas y que una creciente cantidad de colaboradores se encarga de ir enriqueciendo bajo la supervisión de los responsables de Toletho.com.

El Museo Arqueológico Virtual de Toledo (MAVIT), al igual que el blog Toledo Olvidado y el propio foro de Toletho.com -uno de los centros de opinión más destacados de la Red de Redes sobre la ciudad, y no solamente en el terreno cultural-, es otro afortunado ejemplo de cómo Internet y las redes sociales tienen mucho que aportar al servicio del pasado de esta ciudad y de su divulgación. No en vano, el perfil de MAVIT en Facebook se acerca a los 200 seguidores en apenas unos días.

La idea del proyecto surgió hace ya algún tiempo en varios de los hilos del foro Toletho.com. Algunos de sus miembros, conscientes de las limitaciones en el discurso expositivo y divulgador de instituciones como el Museo de Santa Cruz -y la promesa de un Museo de la Vega Baja que encabezase una vertebración coherente y organizada de todo el recorrido museístico de la ciudad-, propusieron organizar una serie de fichas catalográficas en las que se concretasen las características esenciales de algunas piezas destacadas. La idea fue cobrando forma y gracias a la participación de diversos colaboradores (algunos de ellos verdaderos especialistas en disciplinas tan especializadas como la epigrafía o la numismática) fue cobrando forma la iniciativa. Perfiles como Jav, Kaszon Balazs y Pedro Liñán de Riaza (seudónimo que toma prestado del autor del Siglo de Oro) no solo han demostrado tener mucho que aportar al debate sobre gestión cultural en esta ciudad, sino que además han conseguido hacer frente gracias a Internet a los abundantes problemas a los que se enfrentan las administraciones. El testimonio de la propia plataforma Toletho.com en Facebook es más que significativo y supone toda una declaración de intenciones: «Hoy en día, en plena época de recortes, es casi obsceno hablar de construir un nuevo museo. Pero también es obsceno que una ciudad como Toledo no tenga un museo arqueológico».

Además de los marcadores catalográficos de cada pieza -número de inventario, contexto, dimensiones, procedencia, etc.-, los colaboradores aportan referencias bibliográficas a través de enlaces. Los repositorios virtuales, las plataformas de almacenamiento fotográfico, documentos alojados en Google Books y otras herramientas a disposición de los internautas permiten completar y ampliar el análisis de las piezas. De seguir aprovechando, como hasta ahora, todas las posibilidades a su alcance, el Museo de Arqueología Virtual de Toledo puede llegar a convertirse en una poderosa herramienta para el conocimiento y estudio de la ciudad.

El hecho de tratarse una comunidad abierta no merma, por otra parte, el nivel de exigencia con el que parte la iniciativa. Sus responsables pretenden ser rigurosos con la gestión de los recursos empleados y con los derechos de autor de las fotografías  (un terreno en el que cuentan ya con la colaboración de profesionales como José María Moreno Santiago). Participación, en este sentido, no es sinónimo de falta de rigor.

Tampoco de falta de profundidad. Entre los 76 elementos catalogados hasta ahora hay entradas de carácter general, como la que se refiere a la Mezquita de Tornerías como edificio (con referencias bibliográficas como la aportación de Clara Delgado en el doble volumen Arquitecturas de Toledo, que publicó la Junta de Comunidades en 1991), pero también fichas tan específicas y concretas como inscripciones islámicas poco divulgadas, gorroneras (quicios para el movimiento de los batientes de las puertas) procedentes de excavaciones, restos de yesos o los últimamente reivindicados fragmentos arquitectónicos visigodos repartidos por diversas construcciones posteriores delCasco Histórico (las publicaciones de Rafael Barroso y Jorge Morín de Pablos a propósito de la dispersión de elementos visigóticos por elCasco Histórico fueron de especial relevancia para el afán catalogador de este proyecto en su momento).

Este es el Museo Arqueológico Virtual de Toledo, en definitiva. Un interesante herramienta para investigadores, una comunidad de encuentro y una nueva bofetada en el rostro de las administraciones culturales, anquilosadas en tiempos de crisis e incapaces salvo contadas excepciones de estar a la altura de iniciativas dinámicas, comprometidas y en definitiva vivas, como ésta.