El arte contemporáneo llega a la ciudad «un siglo tarde»

Á. de la Paz
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El arte contemporáneo llega a la ciudad «un siglo tarde» - Foto: Víctor Ballesteros

El coleccionista de arte estadounidense Roberto Polo, nuevo vecino de Toledo, alude al peso de la historia y la necesidad de conjugarla con la nueva oferta

El coleccionista de arte Roberto Polo expresó su satisfacción por la elección de Toledo como sede para la exposición de su catálogo privado, un muestrario de más de medio millar de piezas de las que alrededor de 300 se exhibirán en la capital regional. «Toledo llega al arte moderno más de un siglo después, pero llega», explicó el estadounidense de origen cubano, nuevo vecino de la ciudad. Polo ha tenido diferentes propuestas de ciudades españolas para acoger su colección. Las obras que forman parte del Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha incluyen autores de la talla de Georges Lacombe, Eugène Delacroix o Vasili Kandinski. «El corazón de mi colección gira alrededor de los inicios de la abstracción», detalló el propietario de la extensa antología. 
Al acto de inauguración oficial acudieron destacados representantes de la política regional, como el presidente de la Junta, Emiliano García-Page, el vicepresidente primero, José Luis Martínez Guijarro, los consejeros de Educación y Fomento, Ángel Felpeto y Agustina García Élez, y el presidente de las Cortes, Jesús Fernández Vaquero. Buena parte de la corporación municipal, con la alcaldesa Milagros Tolón al frente, se concitó en el claustro del antiguo convento. El embajador de Italia en España, Stefano Sannino, también se acercó a Toledo para la solemne apertura.
«Es la primera vez que el arte moderno y contemporáneo pone un pie en Toledo de una manera permanente», aseguró Polo. «Había escuchado que el toledano rechaza la modernidad». El coleccionista aludió al peso de la historia en la ciudad como una barrera para la integración de las propuestas más recientes, ideas renovadoras que confrontan con el peso y la importancia de un extenso legado patrimonial. «Las vanguardias nacen cuando son rechazadas», apuntó.
La selección de Polo incluye una notable presencia de artistas procedentes del norte, el centro, el este de Europa, la cuna de los movimientos de vanguardia. «El papel de un museo es pedagógico aunque parece que se ha perdido de vista». El estadounidense, residente en Toledo desde hace algunas semanas, expresó su deseo de librar del sentido comercial al espacio recién abierto en Santa Fe. «Este museo va a cantar una nueva canción», indicó el propietario del tesoro moderno y contemporáneo que ahora reposa en el corazón de la ciudad.
«Me he trasladado desde Bruselas hasta aquí para dedicarle el resto de mis días», proclamó el filántropo. El depósito que Polo ha entregado a Toledo propone un viaje por Europa y Norteamérica, un recorrido temporal por la abstracción o el surrealismo. Sobre la muestra que se exhibirá de arte abstracto, expresión habitual en la década de los años diez del pasado siglo en el continente, el coleccionista propuso confrontarla con la abstracción en España, surgida a finales de los cincuenta y con la ciudad de Cuenca como origen.
La colección permanecerá cedida en las sedes de Toledo y Cuenca durante los próximos quince años. La intención tanto del filántropo como de las autoridades de la región es que este préstamo cristalice en una donación definitiva. «Pero seré como un padre con sus hijos: tendré que ver que está bien cuidada y valorizada», dijo.