Cerro Chaves hace su entrada oficial por Calzada de Oropesa

F. J. R.
-

El arzobispo electo incide en sus primeras palabras nada más pisar la provincia en el «corazón de Jesús» y la labor de párrocos y sacerdotes de «presentarlo a la humanidad»

GALERÍA

Francisco Cerro entra en la archidiócesis por Calzada de Oropesa

El arzobispo electo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, realizó ayer su entrada oficial en la Archidiócesis. El nuevo primado de España eligió para la ocasión la parroquia de la localidad de Calzada de Oropesa, en donde fue recibido sobre las cinco de la tarde por el delegado general para el gobierno de la Archidiócesis, Francisco-César García Magán, el delegado de la vicaría territorial de Talavera, Felipe García, el arcipreste de Oropesa, Jesús Rodríguez, el párroco de la localidad, Nelson-Javier Acuña, el resto de sacerdotes del arziprestazgo de Oropesa, miembros del Colegio de Consultores y una representación del Cabildo de la Catedral de Toledo.
La práctica totalidad del municipio de Calzada de Oropesa, con 520 habitantes censados, se echó a la calle para recibir a monseñor Francisco Cerro Chaves, que también estuvo arropado por las autoridades locales.
El arzobispo tuvo un momento de oración en la parroquia, tras el cual tomó la palabra para agradecer la presencia de todos, especialmente a los fieles del municipio, a los que calificó como «el tesoro de la Iglesia: las personas, los enfermos, los que sufren».
Cerro Chaves hace su entrada oficial en Calzada de OropesaCerro Chaves hace su entrada oficial en Calzada de Oropesa - Foto: Manu Reino/EFEFrancisco Cerro desveló allí que uno de los subrayados que lucirá en su escudo episcopal es el Corazón de Jesús, incidiendo así en su llegada a Toledo en el Amor de Dios. «Para mí, Dios Amor se ha manifestado en un corazón, que es el corazón vivo de Jesús. Dios nos ama con un corazón humano. Por eso nos dice el Concilio Vaticano II que todo lo humano es digno de ser vivido, porque todo lo ha vivido Cristo y quiere vivirlo en nosotros», afirmó el nuevo arzobispo, que agradeció además la labor de párrocos y sacerdotes, «esa labor que hacen tan impresionante en nuestra archidiócesis y en nuestro precioso arciprestazgo. Gracias por esa labor de presentar el corazón vivo de Jesús a la humanidad. Ese corazón que tanto ha amado a los hombres y que tanto los quiere», manifestó Cerro Chavez, para terminar manifestando que «lo peor que se puede decir de una persona es que no tiene corazón».
Al término de sus palabras, el arzobispo electo dedicó una placa en la fachada de la parroquia como el lugar elegido para su entrada en Toledo en el que se pudo ver por primera vez su escudo episcopal.
Por último, y siempre arropado por una multitud, se trasladó al convento del Cristo de la Misericordia de las Madres Agustinas Recoletas para venerar la centenaria imagen del titular del convento. No dudó el nuevo arzobispo en saludar personalmente a las siete religiosas contemplativas que habitan el monasterio, demostrando la cercanía que quiere tener en su nuevo destino.