Crimen de Mora: pende sobre el acusado la prisión permanente

J.M.
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La repetición del juicio sobre el crimen de Mora se repartirá desde hoy en cinco sesiones con medidas Covid-19

Crimen de Mora: pende sobre el acusado la prisión permanente

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha decidió en diciembre de 2019 la repetición del juicio contra José Rafael G. S. por las deficiencias en las motivaciones del veredicto del jurado popular por el asesinato de su esposa, Cristina Martín, en Mora. Ocurrió en febrero de 2017 y fue declarado culpable en abril de 2019. La Fiscalía Provincial presentará hoy el mismo escrito de acusación con la petición de prisión permanente revisable, la máxima pena recogida por el Código Penal con un mínimo de 25 años de prisión.
El juicio se celebrará en la sección segunda de la Audiencia Provincial y durará cinco sesiones, desde hoy y hasta el día 11. La deliberación corta de dos horas en el primer juicio evidenciaba una unanimidad del jurado popular en el caso de la muerte por dos cuchilladas de Cristina, el 5 de febrero de 2017 en el domicilio familiar en la calle Romaneros de Mora.
Los nueve miembros estuvieron de acuerdo en ese primer juicio con el relato de los hechos de la Fiscalía. El acusado se molestó cuando su esposa entró en el dormitorio donde descansaba él -José Rafael padecía una depresión y apenas salía de la habitación-  y la empezó a insultar y a amenazar diciendo: ‘Hija de la gran puta, zorra, te voy a matar’. Asimismo, hubo unanimidad en que el hombre cogió un cuchillo de 16 centímetros de hoja y tiró a la víctima contra el suelo antes de clavar las dos puñaladas mortales, en presencia de la madre de ella y del sobrino de menos de dos años.
Ya José Rafael, con prórroga ahora mismo de prisión provisional, había reconocido los hechos en el juicio, pero no se consideró culpable de asesinato y se refirió al ataque como «un calentón» atribuido a los problemas económicos derivados desde que se hizo cargo de la empresa familiar y al ambiente hostil de los allegados de su esposa, con quien se casó en 2006. Así, la defensa fundamentó parte de la estrategia en la depresión diagnosticada al acusado meses antes del suceso, pero los expertos dejaron claro en la Audiencia Provincial que no es causa para un ataque violento de estas características.
«Estamos en presencia de un asesinato especialmente reprochable porque Cristina estaba perdidamente enamorada de su marido, dependía de él física y sentimentalmente», decía la sentencia posterior de la Audiencia. La mujer pesaba 40 kilos por la enfermedad de Ménière y tenía reconocida una minusvalía del 85 por ciento.
Las medidas contra la Covid-19 harán que el jurado desocupe el ala del estrado en el juicio y se siente en los bancos reservados a la prensa y al público. Los periodistas seguirán virtualmente las sesiones.