Magia toledana por todos los rincones y éxito rotundo

Jaime Galán
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La apertura de escenarios históricos de la ciudad, sumado a la actuación artística y cultural de diversos géneros, hicieron de la Noche del Patrimonio una actividad memorable de la que disfrutaron miles de personas

Qué fácil es engrandecer una ciudad con tanta riqueza como Toledo, dirían algunos. Con lo bonito que es su Casco histórico, su Semana Santa y su Corpus Christi, la ciudad se vende sola, dirían otros. Pero cuánto bien hacen noches especiales como esta a la ciudad y a sus vecinos. La Noche del Patrimonio consiguió que cada rincón de Toledo estuviera visitado por curiosos de esta emergente festividad. Porque, ¿de qué serviría vivir en una ciudad tan bella si no es para lucirla? Actividades artísticas de todos los gustos, de todos los géneros, espacios culturales o religiosos abiertos hasta altas horas de la noche permitieron que toledanos y visitantes disfrutaran como nunca de cualquier mínimo detalle a analizar de la ciudad. Micro teatros, danzas, visitas a conventos, a lugares recónditos de la Catedral o shows repletos de audiencia completaron una noche mágica a la altura de la Corporación que lo organiza.

Esta cita mágica que llenó las calles de Toledo tuvo sus primeras espadas en dos plazas únicas para la ciudad. En una de ellas, donde reside el Ayuntamiento, se vivió un espectáculo de ópera monumental con una presencia en escena catapultada al éxito gracias a su escenario, la balconada del Ayuntamiento. Con vestimentas dignas de una película Disney y con un tono que parecía haberlo pintado el mismo Doménikos Theotokópoulos, ‘El Greco’, provocaron los aplausos de los asistentes con temas a destacar como ‘Rigoletto’ o ‘La flauta mágica’. Un show que no quiso perderse ni la alcaldesa Milagros Tolón. Al finalizar esta actuación, cerca de las 23:30 horas comenzaba en la Plaza de Zocodover la actuación revelación para los toledanos, pues pudieron escuchar himnos musicales de ACDC, Mecano o Extremoduro al ritmo de un violín y un músico que transmitía buen ambiente y mejores vibraciones. De hecho, hasta que la lluvia lo interrumpió, ‘Strad: El violinista rebelde’ alimentaba las noches de su público bailando y tocando sus notas bajándose del escenario mientras se daba una vuelta por la plaza. 

Que estas fueran las actuaciones más destacadas no quita que fueran las únicas, pues la Plaza de Santo Domingo también ocupó hasta su último centímetro para disfrutar de Canela & Cía, una obra de flamenco en la que su autor no podía sentirse más orgulloso. “Ofrezco mi música en un lugar ideal, entre la casa de un maestro para mí como Paco de Lucía, y otro maestro para toda la humanidad como El Greco” afirmó el artista toledano. En unos 200 metros de diferencia, el flamenco se sustituía por la danza. ‘Entresoños’ de Fran Sieira utilizó el Patio del Palacio de Lorenzana para enseñar un baile gallego a sus espectadores. Con clases de baile incluidas, la parte negativa de este espectáculo la protagonizó el error del horario en el Programa de la fiesta, pues en este se informaba de que el show continuaría hasta las 23:30 horas, mientras que su hora de finalización fueron aproximadamente las 22:00 horas. Un pequeño detalle que privó a muchos asistentes de disfrutar de ello. Algo parecido ocurrió en ciertos espacios abiertos como en el acceso al Templo Primado de la Catedral, el cual cerró sus puertas minutos antes de lo anunciado en el programa informativo.

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Al margen de los espectáculos, la noche estaba llena de sorpresas, y nadie se volvió loco si vio pasear por las calles nocturnas de Toledo a Juana de Castilla y su madre, la Reina Isabel, pues ambas salieron de compras por los comercios de la ciudad en busca de los complementos que faltaban para la boda de Juana con Felipe ‘El Hermoso’. Toda una composición de espectáculos que para terminar de brillar debió de ser acompañada de la visita de algunos de los rincones más especiales de la ciudad, como los torreones donde se observan vistas panorámicas difíciles de encontrar diariamente, o la perspectiva de obras históricas como el retablo de Berruguete en la Capilla de Santa Úrsula, novedad para este curso. Una noche especial, a la altura de su ciudad y que la lluvia respetó. Solo 10 minutos después de acabarse los espectáculos la lluvia hizo acto de presencia para certificar que ella tampoco quiso perderse una noche tan especial.