Con 3,2º, Toledo es donde más subirán las temperaturas

J. Monroy
-
Con 3,2º, Toledo es donde más subirán las temperaturas - Foto: Yolanda Redondo

El Observatorio de Sostenibilidad advierte también que durante las dos próximas décadas pueden descender las precipitaciones en la provincia en 134 litros por metro al año

Los rigores del calor toledano en verano son mundialmente conocidos. Pues eso no es nada, porque si no hay cambios significativos respecto a la tendencia actual de emisiones y sin realizar actuaciones de mitigación, las temperaturas pueden subir 3,2 grados más hasta el año 2050 (3,1 en el conjunto de la provincia). Ambas subidas son las más destacadas de toda España.
Así lo expone el Observatorio de Sostenibilidad en su informe sobre Descarbonización en España. En el caso de la temperatura todo el territorio español experimentará un incremento de entre 1,5 y 3,2 grados centígrados. Un incremento que será mayor principalmente en las áreas más interiores, con máximos de incremento en el área que se extiende por el sistema central, la mayor parte de Castilla-La Mancha, Extremadura, y norte de Andalucía donde no bajará de los 3 grados de incremento. La mayor parte del territorio experimentará calentamientos, en el espectro más elevado del citado abanico de 2,6 grados. Tan solo las provincias de La Coruña y las islas experimentarán incremento de menos de 2 grados.
La subida prevista en Toledo es tan importante que supera en casi seis décimas la media nacional. El informe del Observatorio recoge que en casi todas las ciudades españolas (capitales de provincia y ciudades autónomas) donde vive algo más del 50% de la población han aumentado las temperaturas desde que existen datos comparables (con una media de casi 1 grado centígrado, de 15,10 a 16,06, en los últimos 30 años) y las previsiones a 2050 apuntan a que seguirán aumentando con una media de 2,61 grados centígrados.
Precipitaciones. Tampoco la previsión de evolución de las precipitaciones de aquí a 2050 son muy halagüeñas. En la provincia de Toledo, van a descender un total de 134 litros por metro cuadrado.
Solo las Canarias occidentales, la Comunidad Valenciana y Navarra experimentarán incrementos positivos en la precipitación media anual. Serán muy moderados y probablemente de distribución mucho más irregular en el tiempo, por lo que los fenómenos de inundaciones asociados a gota fría se harán más intensos y frecuentes. En el resto del territorio la reducción de la precipitación será la tónica general, que se hará muy grave en el cuadrante noroeste.
Las lluvias se harán más escasas precisamente donde más llueve. Las  reducciones serán máximas en la Galicia interior, Lugo y Orense con reducciones de más de 500 litros por metros cuadrados anuales. De cumplirse esto, su precipitación media anual quedará en valores inferiores a la mitad de la actual. El proceso de xerificación de todo el noroeste peninsular será tan drástico que su vegetación y agricultura se pueden terminar pareciendo más al sudeste peninsular que a la imagen histórica de bosques mixtos caducifolios y prados que viene a la cabeza al pensar en estos territorios.
Descarbonización. Sin embargo, no todo está perdido. El Observatorio también deja una solución sobre la mesa. Recuerda que la ciencia es clara, hay que llegar a emisiones netas nulas si queremos limitar un aumento global de la temperatura por debajo de 2 grados y evitar los peores impactos del cambio climático. Para países desarrollados como España, una trayectoria de 2 grados es generalmente aceptada requiriendo emisiones netas cero para 2050, mientras que la búsqueda de un límite de 1,5 grados requiere en una fecha anterior un mayor esfuerzo de descarbonización.
Las emisiones en 2017 subieron en un 4,46%. El siguiente año supuso un cambio de tendencia, con un descenso de emisiones (15% en carbono y 20% en gas)debido a las lluvias que, contra toda previsión, supuso un aumento del precio de la energía al consumidor de un 10%.