Jorge Morín: «El remonte de Safont recupera el acceso histórico al Casco»

M.G./Toledo
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El arqueólogo resalta «el gran valor» de la obra más allá de su sentido útil. Cree que las ruinas del convento de San Pablo precisarían «una intervención más amplia». El arquitecto J. Ramón de la Cal dice que el remonte es un proyecto complejo

Jorge Morín: «El remonte de Safont recupera el acceso histórico al Casco» - Foto: Yolanda Lancha

«El remonte de Safont es un proyecto arquitectónico que recupera el acceso histórico al Casco». Así de claro lo tiene el arqueólogo Jorge Morín, que conoce bien la zona porque ha tenido «la suerte» de trabajar en parte de la intervención arqueológica que se llevó a cabo. Y el resultado ha sido «de gran valor para un arqueólogo que trabaje en Toledo».
Morín inició de esta manera ayer la conferencia sobre el remonte programada en la Real Fundación de Toledo, que contó también con la intervención del arquitecto José Ramón de la Cal, director de la obra. Ambos ofrecieron un repaso sobre el planteamiento de la infraestructura, la complejidad técnica, las dificultades presupuestarias y esos trabajos arqueólogicos que se desarrollaron en tres fases.
Morín aseguró explicó que la primera fase, dirigida por el arqueólogo Juan Manuel Rojas, consistió en la realización de tres sondeos y en facilitar información sobre el convento de San Pablo. En este caso, el arqueólogo aprovechó para subrayar que este conjunto merecería «una intervención más amplia».
La segunda fase la centró el desmontaje del cubillo de Gerardo Lobo. Ahí Morín aclaró que no se trata  «del engranaje defensivo de Toledo porque es una obra contemporánea». A continuación, expuso que la última intervención arqueológica consistió en un programa de vigilancia y de control para estudiar el comportamiento del terreno en relación a la ejecución de la obra. Morín terminó su intervención incidiendo en que el remonte es mucho más que una infraestructura útil, sobre todo, «porque ha permitido que volvamos a subir a la ciudad por donde se hacía hace 2.000 años».

el proyecto. De la Cal aportó ayer la información de carácter técnico de un «proyecto complejo» que ha durado cuatro años. «El remonte no es una ocurrencia de alguien, es un trabajo de planificación y aparecía en el Plan Especial del Casco».
El arquitecto se detuvo en «algunas visicitudes» que se han ido resolviendo conforme aparecieron, como ocurrió con los restos de un muro islámico que integraba el perímetro del convento de San Pablo, que se optó por integrarlo en el portal de entrada. Pero quizá lo más complicado durante la ejecución de las obras haya sido, según reflejó en varias ocasiones el arquitecto, el recorte presupuestario de una obra que, en principio, «costaba 8 millones y se quedó en 1,5 millones». Aun así, lo peor de todo fue «cuando se dijo que el proyecto no se hacía y la reposición de la zona era tan costosa como terminar el remonte».
También señaló algunas variaciones del trazado y recordó que el ascensor cambió de ubicación y finalmente se situó en el borde exterior de la muralla, una decisión que se tradujo en un importante ahorro al no tener que excavar en roca. De la Cal tampoco olvidó relatar la complejidad de la zona que obligó a trabajar con máquinas de pequeño tamaño para evitar posibles desprendimientos.