Alegría  de resurrección

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La imagen del Cristo Resucitado salió del Huerto de Las Benitas para encontrarse con la Esperanza Nazarena, en la plaza del Pan. La ausencia de lluvia, muy presente en los días previos, y puso el broche de oro para la Semana Santa talaverana

Alegría  de resurrección - Foto: Manu_Reino

La lluvia fue protagonista en los primeros actos de la Semana Santa y aunque con el cielo nublado, la lluvia no impidió la celebración del último, la procesión del Encuentro de Jesús Resucitado con su Santísima Madre.
El traslado procesional partía a media noche del Huerto de San Benito, totalmente a oscuras, y lo hacía con la satisfacción de la celebración, después de que las últimas procesiones de la Semana Santa talaverana no hubieran tenido tanta suerte.
En este caso, la ilusión y la esperanza por la Resurrección en los cofrades del Cristo Resucitado era patente, siendo conscientes de que siempre ponen el broche de oro a la conmemoración religiosa más importante del año. 

Alegría  de resurrección
Alegría  de resurrección - Foto: Manu_Reino
La talla de Jesucristo, obra de David Martínez y portada por medio centenar de costaleros, señala con su dedo índice al cielo mientras que en la mano izquierda sujeta la bandera de la Resurrección. El segundo paso de esta Cofradía es la reproducción de la Sabana Santa, que precede a Jesucristo.
Los tambores de la Cofradía del Cristo Resucitado anunciaron la presencia del Cristo pidiendo la apertura de sus puertas del Huerto. Fue entonces cuando los cofrades iniciaron su recorrido con la Sábana Santa de Turín y tras ellos, una imagen que procesiona desde hace 14 años en Talavera y ya se ha hecho un hueco esencial.
El paso, iluminado únicamente por cuatro faroles de orfebrería en cada una de las esquinas, estaba decorado con flores blancas y moradas. Los hermanos, con túnica blanca y azul, le mecían en su recorrido hasta La Colegial y posteriormente al centro de la plaza del Pan.
Es entonces cuando la Virgen Esperanza Nazarena de la Real Hermandad de Socorro de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la Santa Mujer Verónica y Nuestra Señora de la Esperanza Nazarena, hacía su entrada en la céntrica plaza. 
El Encuentro de ambas imágenes tuvo lugar sobre las 2,00 de la madrugada, frente a la fachada principal de Santa María La Mayor, momento en el que los costaleros del Cristo Resucitado le alzan a los cielos mientras que la Virgen, al contrario, se arrodilla ante su Hijo Resucitado. Es entonces cuando el acto se convierte en festivo y los colores azules y blancos inundan la escena. El repique de campanas de La Colegial hicieron el resto.
Los pequeños hermanos del Cristo Resucitado tocaban la campanilla para anunciar que el sepulcro estaba vacío, acto que repitieron durante el regreso al Convento, mientras que la tamborrada final fue el mejor broche de oro.