La EMV negocia una solución para las obras de la Casa de la Juventud

Susana Jiménez
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La solución a la paralización de los trabajos podría pasar bien por conseguir las garantías de pago que reclama la constructora, o bien por resolver el contrato y adjudicarlo a un tercero

Las obras de construcción de la futura Casa de la Juventud se encuentran paralizadas desde hace meses y desde la Empresa Municipal de la Vivienda se busca una solución para desbloquear el problema. - Foto: Cristina Gómez

La Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) y la constructora Ferrovial Agroman se encuentran en plena negociación para dirimir cuál será el futuro de las obras de la Casa de la Juventud de Toledo.
Un proyecto que se encuentra ejecutado en más de un 50 por ciento, pero que desde hace meses espera una reanudación de los trabajos que parece no llegar.
Primero fue la falta de pago  a tiempo de tres certificaciones de obra, de un total de las catorce ya emitidas, por parte del Gobierno regional, escollo que quedaba salvado con el Plan de Pago a Proveedores de la Junta, por lo que deja de ser un argumento válido para mantener paradas las obras.
El proyecto ‘Zig Zag’ es obra de los arquitectos Vicente Molina y Antonio Felipe Rello.El proyecto ‘Zig Zag’ es obra de los arquitectos Vicente Molina y Antonio Felipe Rello. - Foto: La Tribuna Sin embargo, por parte de la constructora se habría puesto sobre la mesa como condición para retomar los trabajos y concluir el proyecto que por parte de la Junta de Comunidades se le diesen garantías en cuando a los plazos concretos de cobro de las siguientes certificaciones, algo de partida complicado cuando se trata de la Administración.
Esta es la situación que en estos momentos tiene sobre la mesa la EMV, cuyo gerente, Javier Ruedas, confía en poder llegar a un acuerdo para recuperar los trabajos.
Para ello es necesario que desde la Administración regional se manifieste cuál es un intención respecto a este proyecto, aunque en principio, apunta Ruedas, «sí hay un dinero contemplado para ello». Una cantidad pequeña, reconoce, «pero que podría ser suficiente para la finalización de las obras».

Segunda vía. Sin embargo, el gerente de la EMV tampoco oculta que también sobre la mesa se encuentra otra posibilidad, la de resolver el contrato firmado con Ferrovial Agroman, y que sea un tercero el que, a través de un nuevo acuerdo, se ocupe de concluir los trabajos iniciados en septiembre de 2010, los cuales deberían haber concluido el verano pasado.
Una opción que «no me parece mal», explica Javier Ruedas, partiendo siempre de la base de que el contrato con la actual empresa adjudicataria de las obras se resolviese «de mutuo acuerdo», para lo cual también se debería contar con el visto bueno del Gobierno regional, que tal y como establecía el convenio suscrito en 2009 con el Ayuntamiento de Toledo, asume el 80% del coste del proyecto.

Cambio de planteamientos. El pasado mes de enero Ferrovial Agroman se comprometía a reiniciar los trabajos en torno al mes de marzo, al confiar en que cobraría las certificaciones pendientes incluso antes del Pago a Proveedores.
Fue entonces, con esas expectativas presentes, cuando se habló de que las obras podrían estar finalizadas en torno al mes de octubre de este año, una fecha que va a sufrir un nuevo retraso. Dependerá así de la rapidez con la que se resuelvan, en un sentido u otro las negociaciones que se llevan a cabo en estos momentos, para que el proyecto de la Casa de la Juventud de Toledo pueda ver finalmente la luz.
Un proyecto, cabe recordar, que la Empresa Municipal de la Vivienda desarrolla por encomienda de gestión del Consistorio toledano en la calle Dinamarca. Los arquitectos Vicente Molina Moreno y Antonio Felipe Rello resultaron ganadores del concurso de ideas convocado en el año 2009 por la Concejalía de Juventud, con su proyecto titulado ‘Zig Zag’.
La obra, que salía a licitación por un total de 1,75 millones de euros, finalmente fue adjudicada a Ferrovial Agroman por un importe de 1,5 millones de euros, de los cuales el Instituto de la Juventud de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha financia el 80 por ciento y el 20 restante el Ayuntamiento de Toledo, además de hacerse cargo de la construcción a través de la EMV.
El proyecto plantea un edificio de 1.600 metros cuadrados de superficie con un diseño vanguardista en forma de zig-zag, que contaría además con una cubierta vegetal transitable. Asimismo, el proyecto contempla todo tipo de salas multiuso, teatro auditorio y biblioteca, así como una zona dedicada a la práctica de skate.