Un paraíso que se está muriendo poco a poco

JOSÉ OLIVA (EFE)
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Un paraíso que se está muriendo poco a poco

El escritor británico Philip Hoare acaba de publicar en España 'El alma del mar', en el que aborda el vínculo entre el planeta del agua y la sensibilidad artística de geniales poetas y autores

El historiador y ensayista británico Philip Hoare, autor de Leviatán o la ballena, aborda en su último libro, El alma del mar (Ático de los Libros) la relación entre el planeta del agua y la sensibilidad artística, sobre la que advierte que «los que niegan el calentamiento global serán los primeros en darse cuenta de su error».
Con esta obra cierra su trilogía sobre el mar, y lo hace partiendo de nuevo en un viaje en busca de las historias humanas y animales del mar desde las personas empujadas a la desesperación, acompañadas de ballenas y gaviotas y espíritus de las aguas: una odisea que lleva al lector desde los suburbios de Londres hasta las costas europeas y del Atlántico.
En ese camino conoce a poetas y artistas, escritores modernistas y héroes famosos o desconocidos: todos ellos relacionados con el mar, a veces de manera fatal.
«Le hemos dado la espalda al mar, a pesar de que obtenemos nuestra comida de él, respiramos el aire que produce y lo surcamos para comerciar con otros países», comenta el experto, que recuerda que el 90 por ciento de la vida del planeta se encuentra allí: «Nosotros mismos procedemos del mar en el útero de nuestras madres, y aun así lo ignoramos».
A su juicio, «hemos abusado del mar y ahora está creciendo, y me asombra cómo aquellas personas que niegan el calentamiento global suelen ser las más ricas del mundo, las que viven en estados con playas maravillosas y poseen bienes en la costa». «Ellos serán los primeros en darse cuenta de su error», profetiza un tanto sombrío. 

mary shelley. Asimismo, el historiador considera que la edad de oro en la relación del arte con el mar fue el Romanticismo, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, «la época de Wordsworth, Shelley, Keats y muchos otros poetas a lo largo y ancho de Europa».
«Fue un momento en el que en España, Alemania o Italia, los artistas se volvieron para observar la naturaleza y el mar; lord Byron habló sobre el vasto océano azul que gira y gira. Y por supuesto, también hablaron de su inmensidad, como Coleridge en la Balada del viejo marinero», subraya Hoare, que incide en que todos esos autores y sus obras fueron «clave en la construcción del mar y llevaron a la obra más extraordinaria sobre el mar jamás escrita, Moby Dick, de Herman Melville».
En el origen de esta obra están sus propias «obsesiones»: «Las ballenas siempre me han fascinado, desde que era un niño, al igual que poetas como Wilfred Owen, Virginia Woolf y Sylvia Plath, quienes me introdujeron en la literatura, pero al que considero mi guía es al Hombre de las estrellas», señala en referencia a David Bowie.
Su metodología de escritura, confiesa el autor, se asemeja a la entrada en una biblioteca en la que «coges un libro y en ese libro aparece una referencia que te lleva a otro, de forma muy parecida a como buscamos información en Google o como encontramos objetos y conchas en una playa. Se trata de serendipia», resume.
La relación íntima de los humanos con la Naturaleza se quebró, desde su punto de vista, en el momento en que empezamos a matar animales; y aún precisa más al decir que fue en el instante en el que se creó la primera lanza o flecha.
«Hasta ese momento, si querías cazar un animal, tenías que atraparlo con tus propias manos. Era una relación de depredación natural. Los humanos somos carnívoros, pero ya no atrapamos nuestra comida y este aspecto es muy importante, porque los niños no saben de dónde procede su alimento, no saben de dónde viene el tocino. Consumimos la naturaleza, pero no conocemos su origen».
Que el mar se convierta en sinónimo de destrucción a causa de la subida de su nivel por el calentamiento global es «un tema crucial». Y es que, según su teoría, el mar nos ha dado la vida y es el responsable de absorber la mayor parte del dióxido de carbono del aire y el calor procedente del calentamiento global, pero «es probable que sus niveles aumenten y nos sobrepasen», lo que resultará «irónico».
Tras concluir la trilogía, la mirada de Hoare se dirigirá a Europa, un tema que le ha interesado siempre, y ahora de manera especial por el Brexit: «Se nos ha ocurrido esta absurda idea de que podemos levar las anclas de nuestra isla y navegar lejos de Europa, y por eso estoy investigando esa relación cultural». Este nuevo trabajo volverá a ser un libro relacionado con el mar, pero también con el arte, con Durero.