El buen tiempo también 'se apunta' a las cañas

Mario G. Gutiérrez
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Salir de cañas los días de feria se ha convertido en una tradición muy arraigada entre los talaveranos. Con un soleado día fueron muchos los que quisieron poner el broche a las fiestas de este 2019 en el ferial

El buen tiempo también ‘se apunta’ a las cañas


A pesar de la inestabilidad meteorológica que ha dejado unas Ferias de San Mateo en las que el agua está siendo un componente esporádico e incómodo, el último día de feria fue la ocasión ideal para disfrutar de un día soleado, en el que familias y amigos salieron a aprovechar la tregua que dio la ‘caprochosa’ meteorología.
 No fueron pocos los que decidieron acabar la mañana y comenzar la tarde en el recinto ferial, como así lo atestiguaba el trasiego de personas en los alrededores del recinto.
Cerveza, refresco, vino o mosto, son algunas de las bebidas más demandadas en los puestos para comenzar un aperitivo que pronto se transforma en comida e incluso se posterga más allá de la sobremesa.
A ello hay que añadir «algo con fundamento» como nos relata un grupo de amigos venidos desde Extremadura y que han optado por visitar la ciudad durante la jornada del domingo, coincidiendo con esta festividad.
Sin duda, la paella y las migas son los platos por excelencia de la jornada para los visitantes, algo que ya es clásico y que «está muy bueno» relatan estos visitantes. Además de estos tradicionales platos, la oferta gastronómica de la que se puede disfrutar en el recinto va desde las típicas patatas bravas o alioli hasta las carcamusas, pasando por las gambas y langostinos, los calamares o los chopitos, sin olvidarnos de algunos puestos que ofrecen comida rápida, con sus patatas y bocadillos u otros en los que su especialidad son los asados; choricitos, chuletas, chuletones e incluso costillares, todo dispuesto para disfrutar de una jornada que, despues de una feria que comenzase el jueves, va tocando a su fin y ya se atisba la nueva semana, por lo que a diferencia de la jornada del sábado, en la del domingo, la gente no se dilata en exceso y regresa a casa antes; eso sí con las pilas cargadas y el estómago lleno.